El Centro Simon Wiesenthal afirma que el músico “contribuye a instigar una avalancha de odio”. Y cuestiona su posicionamiento militante en contra del Estado de Israel. 

Acusan a Roger Waters de dar un mensaje antisemita con el cerdo de Pink Floyd

El Centro Simon Wiesenthal, reconocida institución estadounidense abocada a recabar información sobre las víctimas del Holocausto y los crímenes del nazismo, difundió este viernes un comunicado en el que solicitan a las autoridades latinoamericanas de los países “anfitriones” del músico Roger Waters “repudiar el mensaje de odiodel ex líder de Pink Floyd que, según afirman en esa institución, sería de corte antisemita. La circular aparece horas después de que la Legislatura porteña declarara a Waters “huésped de honor” por su compromiso con la identificación de los soldados argentinos muertos en la Guerra de Malvinas.

Algie, el cerdo de "Animals" de Pink Floyd y Roger Waters, con la c
Algie, el cerdo de “Animals” de Pink Floyd y Roger Waters, con la consigna “Sean Humanos”, en el recital del 6 de noviembre en el Estadio Único de La Plata. /NORA MAZZINI

“Estamos en contra de que se lo declare visitante ilustre. Un artista tiene que traer un mensaje de paz y concordia, pero este señor trae un mensaje de odio, discriminación y violencia, y no debería ser recibido del modo que es recibido. La gente que paga entradas para verlo ayuda a que sostenga este tipo de discursos”, apuntó, en diálogo con Clarín, Ariel Gelblung, vocero del Centro Simon Wiesenthal en Argentina.

Pero, ¿qué le critican a Roger Waters, una de las figuras internacionales más emblemáticas de la historia del rock, y además, una de las más aclamadas en la Argentina? El cuestionamiento (más polémico, tal vez) es el uso histórico de un inflable con forma de cerdo, que sobrevuela los shows de Waters. Para las autoridades del Centro Wiesenthal, esa imagen “linkea” a la iconografía antisemita que circuló en Europa Central durante la Edad Media, conocida como judensau o judenschwein, en alemán, cerdo/a judío/a. Con esas ilustraciones caricaturescas se denigraba y humillaba a los judíos, perseguidos sangrientamente en buena parte de los centros urbanos de esa y otras regiones europeas.

Iconografía medieval antisemita del siglo XVI.
Iconografía medieval antisemita del siglo XVI.

A la vez, para el judaísmo el cerdo es un animal impuro (su carne, básicamente, era una alta fuente de enfermedades), y terminó consolidándose como animal prohibido. Precisamente, según el Centro Wiesenthal, “al usar este mismo símbolo, aunque aggiornado con tecnología del siglo XXI, Waters contribuye a instigar una avalancha de odio antisemita”.

El cerdo, sin embargo, es también un difundido ícono del anticapitalismo. En mayo pasado, de hecho, Waters se pronunciaba en Madrid en contra de los “cerdos gobernantes”, un concepto ya plasmado en numerosas oportunidades, y décadas antes en el tema “Pigs (three different ones)”, o sea, “Chanchos (de tres tipos distintos)”, de Pink Floyd, un símbolo del disco Animals, (1977), cuyo primer verso adelanta el paralelismo entre humanos y cerdos: Big man, pig man.

En esta imagen de Algie (el cerdo del disco "Animals", de Pink Floy
En esta imagen de Algie (el cerdo del disco “Animals”, de Pink Floyd), se puede divisar una Estrella de David debajo a la derecha.

Más allá de la obvia intertextualidad (el fenómeno por el cual textos orales y escritos de todos los tiempos remiten y resuenan entre sí, siguiendo la teoría del filólogo ruso Mijail Bajtin), Gelblung explicó que -por fuera de la discusión puntual del cerdo-, Waters históricamente fue cuestionado por la comunidad judía, dado su posicionamiento militante en contra del Estado de Israel, impronta que, según Gelblung, llevó al extremo en su rol de líder del movimiento antisraelí (y pro Palestino) Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS).

“Presiona a artistas, empresas e intelectuales de todo tipo para que no hagan negocios ni vayan a Israel. Llega incluso a niveles de violencia física y psicológica, con escraches y mucha presión a quienes quieren ir al país”, describió Gelblung. ¿Un ejemplo? “La presión que ejerció sobre la cantante neozelandesa Lorde”, señaló el vocero.

El músico inglés y guitarrista de Pink Floyd Roger Waters, en la entrega del
El músico inglés y guitarrista de Pink Floyd Roger Waters, en la entrega del diploma de Huésped de Honor por parte de la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, el 8 de noviembre de 2018 (EFE).

“Yo creo que no ocurre, pero supongamos que en Israel hubiera un tema de derechos humanos. Entonces, pregunto, ¿no hay otros lugares donde ocurran cosas así? El discurso de Waters apunta a un solo lugar y nunca critica a quienes usan métodos terroristas. Señalar un solo lugar, en este caso, es antisemitismo”, enfatizó Gelblung, y agregó: “No me molesta que alguien no quiera venir a tocar a Israel… cada uno decide dónde hacerlo, pero no me parece que presione a otros para que no vayan. De hecho, las actividades de escrache del BDS fueron declaradas ilegítimas en más de un lugar en Europa. Llegan al punto de molestar y generar disturbios frente a quienes venden o compran productos kosher. Waters es un referente de ese movimiento”.

Volviendo al mítico cerdo de los shows de Waters, Gelblung finalmente apuntó a las “pintadas” que luce el inflable, que en su mayoría cambian según el país anfitrión, aunque suele permanecer la iconografía cristiana y judía. “Unir la Estrella de David con el animal prohibido es peligroso como mensaje”, dijo, y agregó: “Ni siquiera sus ex compañeros de Pink Floyd quieren a Waters”.

Waters ya recibió, en otras oportunidades, críticas por el uso de estos elementos en sus shows. De hecho, en 2010 publicó una carta abierta en el diario británico The Independent tras las acusaciones por antisemitismo que recibió luego de su visita ese año a Estados Unidos, cuando en sus shows aparecieron en la pantalla imágenes de la estrella de David, así como el signo del dólar, crucifijos y los logotipos de Shell y Mercedes.

“Si no respondo, la gente va a terminar creyendo que soy antisemita, y no lo soy. Nada podría estar más lejos de la verdad –dijo el creador de The Wall–. Son imágenes representativas de intereses comerciales, nacionales y religiosos, todos los cuales tienen una maléfica influencia en nuestras vidas e impiden que nos tratemos bien unos a otros”.

Irene Hartmann

Fuente: CLARIN

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Temas: Categorías: Argentina America Titulares

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