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Edwin Besaile, exgobernador de Córdoba y Bernardo “Ñoño” Elías, exsenador. FOTO Colprensa

En menos de una década, las casas políticas que erigieron los Besaile y “Ñoños” pasaron de ser poderosos bastiones electorales de Córdoba a estar casi en sus cimientos, mermados por las investigaciones y las sanciones producto de varios escándalos de corrupción.

La más reciente página de esta novela judicial la escribió la Procuraduría, que ayer informó la compulsa de copias al exgobernador de Córdoba Edwin Besaile por el escándalo del “cartel de la hemofilia”.

Según la entidad, el mandatario regional permitió el pago de más de 1.500 millones de pesos a favor de la IPS San José de La Sabana S.A.S., para el suministro de medicamentos no POS a 14 pacientes que supuestamente padecían esta enfermedad.

Por este mismo caso, la semana pasada se había confirmado la destitución e inhabilidad por 10 años para Besaile y su antecesor Alejandro Lyons.

En la otra orilla, el Consejo de Estado decretó la muerte política –la prohibición para volver a participar en contiendas electorales– para el exsenador Bernardo “Ñoño” Elías, por su participación en el escándalo de Odebrecht.

El auge

Las dos cabezas visibles del colectivo, “Ñoño” y Musa Besaile, llegaron al Senado en 2010, cuando en Córdoba, la gran fuerza política era la casa liberal del exsenador condenado por parapolítica Juan Manuel López Cabrales, y su heredera y esposa, Arleth Casado, pero para ese año se veían las grietas en el poder del colectivo.

Al año siguiente, Elías y Besaile se unieron y, sumando apoyo de los excongresistas Martín Morales y Zulema Jattin, dieron su primer asalto al poder con el entonces desconocido cuñado de Elías, Alejandro Lyons, quien ganó la Gobernación de Córdoba.

Entre 2010 y 2014, con Lyons de gobernador y sumando el apoyo del entonces presidente, Juan Manuel Santos, empezaron a fluir recursos millonarios por medio de cupos indicativos (asignaciones de la Nación a las alcaldías y gobernaciones por indicación de los congresistas).

“El truco fue que cambiaron la forma de hacer política porque le metieron plata: hacían conciertos, traían artistas, regalaban televisores”, comentó un veterano reportero del departamento quien pidió conservar su anonimato.

La fórmula sirvió. En las elecciones de 2014, Musa fue el segundo senador más votados (145 mil votos) y Ñoño, el tercero (140 mil votos).

Para Johan Avendaño, investigador y docente de la U. Central en temas de desarrollo territorial y social, “este fenómeno tiene que ver con el gamonalismo regional que está en toda Latinoamérica. Cuando los políticos hacen fuertes inversiones en sus campañas, buscan conservar el control económico local y los vínculos con el poder central. Eso es una puerta giratoria”.

Explicó que “saber cómo funciona la maquinaria central –subsidios, asignaciones y demás– les ayuda mucho para sus intereses locales y que funcionen en castas; les asegura mantener el poder”.

El rompimiento y caída

Sin embargo, en Córdoba se habría roto esta unión por cuestiones de ambición.

Para las elecciones regionales de 2015, fue electo gobernador Edwin Besaile, hermano de Musa, y el quiebre se habría dado “porque Lyons no habría cumplido con algunos acuerdos” con sus antiguos benefactores políticos, cuenta el reportero cordobés.

La cantidad de recursos que se movieron puso en alerta a los entes de control. El primero en ser puesto bajo pesquisas fue Lyons, que en cuatro años acumuló varios escándalos. Al “cartel de la hemofilia” le siguió una investigación de la Fiscalía por un desfalco al Fondo de Regalías.

Ante la inminencia de su captura, viaja a EE. UU. y allí, en junio de 2017, lo contacta el entonces fiscal anticorrupción Gustavo Moreno para pedirle 500 millones de pesos y allí inicia del “cartel de la toga”.

En octubre de ese año Elías y Musa terminan presos por su participación en el caso Odebrecht y el “cartel de la toga”, en ese orden. Meses después, en junio, Edwin Besaile fue acusado por la Fiscalía de haber hecho parte del “cartel de la hemofilia”.

Los sobrevivientes

Mientras los principales rostros de los clanes responden a la justicia, unos nuevos herederos buscaron mantener algo del poder en el Congreso.

La casa Besaile salió mejor librada. Johny, el hermano mayor, logró un escaño en el Senado. Por su parte, el Ñoño intentó impulsar la candidatura de su hermano Julio Elías Vidal, al Senado y de José Tous, aliado y familiar a la Cámara. Ambos se quemaron.

A un año de las elecciones regionales, todo indica que en Córdoba habrá puesto para tomar la “corona”.

Julián Amorocho Becerra

Fuente: EL COLOMBIANO

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Temas: Categorías: America Colombia

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