Crece el número de fracturas y amputaciones por el uso de este electrodoméstico. Consejos para los padres. 

Hospital Garrahan (Silvana Boemo).
Hospital Garrahan (Silvana Boemo).

La ropa está secando. Los padres se descuidan. Al nene le llama la atención ese pequeño equipo que gira y gira con velocidad. Y mete la mano. Termina en una sala de urgencias con fracturas, un tratamiento quirúrgico y, en el peor de los casos, una amputación. No es exagerado: el Hospital Garrahan atiende, en promedio, un caso por semana del llamado “brazo de secarropas”.

Aunque es algo desconocido por muchos padres, no lo es para los médicos. De hecho, hubo un caso muy reciente en Salta, que tuvo trascendencia nacional: un secarropas le arrancó el brazo a una beba y se lo reimplantaron tras una operación de siete horas.

"Brazo de secarropas": el Garrahan advierte que se atiende un caso ...

En enero, una beba perdió un brazo y le hicieron una operación de reinserción (El Tribuno de Salta).

“Es muy común en la pediatría en general y sobre todo en los sistemas de emergencias”, cuenta a Clarín el pediatra Carlos Kambourian, presidente del Consejo de Administración del Hospital Garrahan. Lo incluyen dentro de los llamados “accidentes domésticos”. Aunque el secarropas no es el equipo que más problemas genera -le ganan las quemaduras en las cocinas, por ejemplo- sí es uno de los que provoca lesiones más complejas.

En ese hospital, la guardia del Servicio de Ortopedia y Traumatología atiende uno de estos casos por semana. Entre 2014 y 2017 notaron un aumento de la frecuencia, hasta llegar a ese número. El incremento se debió a que cada vez hay más de estos equipos en las casas. Son los de pequeño tamaño, que sólo secan la ropa.

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Los accidentes se dan cuando los niños meten la mano y el brazo dentro del equipo en funcionamiento. “Y no es necesario que esté en movimiento pleno. Aunque sea suave, eso provoca lesiones“, alerta el médico.

Los nenes pueden acceder fácilmente a la tapa del aparato, porque tiene poca altura. Están en peligro desde que comienzan a caminar o a trepar, y las lesiones más frecuentes son entre los 3 y los 6 años.

"Brazo de secarropas": el Garrahan advierte que se atiende un caso ...

En abril de 2014, en Mendoza, un nene quedó atascado en el secarropas (Delfo Rodríguez).

Si esto pasa, los padres deben llevar al niño a la guardia del hospital más cercano en forma urgente. Ciertas fracturas pueden tratarse con inmovilización con yeso y otras requieren tratamiento quirúrgico, según su gravedad.

“El brazo de secarropas es una lesión que puede ser severa desde la gravedad y complicada desde el tratamiento. El tipo de fractura que provoca, que es en rotación y fricción, puede lesionar al hueso en múltiples pedacitos y trae muchas veces lesiones vasculares asociadas. Esas son las que traen mayores complicaciones. Hubo casos de amputación, yo los he visto”, precisa Kambourian.

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En 1998, el hospital hizo un trabajo con presentación de casos por este tipo de lesiones que incidió en el cambio de ley de fabricación de estos electrodomésticos, para que sean más seguros. “Gracias a estos estudios, se logró instalar que, cuando abrís la tapa, automáticamente el centrífugo se frena. Pero tomémoslo con pinzas, porque no es tan automático. Sigue funcionando a menor velocidad, pero eso también puede generar lesiones”, dice Kambourian.

Otro problema es que las tapas -que son plásticas y muy frágiles- se rompen con facilidad. Y acá entra en juego la negligencia de los padres, que muchas veces manipulan y alteran estos aparatos para que sigan funcionando, aún si está roto algún componente.

Cómo evitar un accidente en casa

“Esto no quiere decir que no hay que usar estos equipos. Hay que usarlos. Quizás no tienen que estar más en el piso, quizás deben estar protegidos en un lavadero cerrado”, propone Kambourian.

En caso de tener un secarropas es importante corroborar que esté en buen estado y con la tapa/puerta indemne. Si el aparato no funciona, debe ser arreglado por la asistencia técnica recomendada por el fabricante.

Mantener a los niños alejados del aparato. Preferentemente que se encuentre en un lugar inaccesible para ellos en todo momento, o al menos cuando esté en funcionamiento.

Tener en cuenta que los chicos nos imitan. Si el padre mete la mano en el secarropas, el nene también. Por eso, es importante explicarle que eso no se toca cuando está funcionando. “Hay que educar”, concluye Kambourian.

Vanesa López

Fuente: CLARIN

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