La Justicia intervino los teléfonos de Claudia B., detenida en Lomas del Mirador por regentear un prostíbulo y tener un laboratorio de procesamiento de cocaína en su casa

Claudia B., la “madrina del Oeste”, detenida anoche en Lomas del Mirador.
Claudia B., la “madrina del Oeste”, detenida anoche en Lomas del Mirador.

Los teléfonos fijos de los prostíbulos, si el negocio anda bien, son cosas ocupadas. El privado supuestamente regenteado por Claudia B. en un departamento en el centro de Ramos Mejía no era la excepción: clientes ansiosos, 24 horas al día, siete días de la semana. Claudia tenía, de acuerdo a las acusaciones en su contra, un plantel rotativo de siete mujeres que publicitaba en sitios como Mininasvip.com con un patovica a disposición. También tenía a Nancy T., “la Chili”, vecina de la Villa Cildañez, su telefonista y ayudante.

“Y bueno, llamaste al lugar indicado”, le apuntó Nancy a un interesado semanas atrás que le aseguró que quería “pasar a un rato lindo.” “¿Cuánto piden, más o menos?”, preguntó: “1.500 la hora, mil la media”, le dijo al posible cliente, “4.500 el trío.” El joven le preguntó la dirección a Nancy, con claras ganas de ir. “Dale bombón, nos vemos”, se despidió la telefonista, una típica charla de gestión de turnos en un prostíbulo, nada del otro mundo. Del otro lado, sin que ambos supieran, una grabadora judicial convertía todo en un CD.

Un llamado al 911 dos meses atrás había alertado a la fiscal Analía Córdoba y a la la división Trata de Personas de la Dirección Crímen Organizado de la Policía Bonaerense a investigar el privado dos meses atrás. Claudia fue arrestada anoche en su casa de Lomas del Mirador: le encontraron un pequeño laboratorio para procesar y estirar base de cocaína con químicos como acetona, lidocaína y cafeína junto a tres kilos de droga.

Su teléfono celular fue intervenido junto a la línea fija del privado. Había algo más que turnos en el privado en donde se cobraba $330 por un fernet: las escuchas revelaron términos como “camisas”, “pantalones” y “remeras”, códigos poco imaginativos para deliveries de droga que harían las mujeres que trabajaban en el prostíbulo cuando iban en remis a encontrarse con clientes o directamente en el privado.

Esta mañana, Infobae reveló el caso de Claudia B. y el pequeño laboratorio privado en su casa. Ahora se conocen las escuchas del caso. Claudia misma era un tanto descuidada al hablar.

“Vino a buscar falopa y se la tuve que dar”, le dijo a un conocido.

“¿Plata?”, le respondió, mitad haciéndose el tonto, mitad sorprendido.

“No, falopa”, aclaró Claudia.

“¿Hay falopa ahí también?”, le respondió: “¿Cuánto están los cinco? Me quiero tomar cinco gramos.”

Esta semana, la presunta proxeneta aguardaba para ser indagada por la fiscal Córdoba por el delito de trata de personas. El hallazgo en su casa podría motivar un nuevo expediente por narcotráfico.

Fuente: INFOBAE

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