Manda a Larroque a San Luis y valida el pacto entre Rodriguez Saá-Capitanich y Rossi para “pechar” juntos. 

Jorge Capitanich y Alberto Rodríguez Saá Archivo Clarín
Jorge Capitanich y Alberto Rodríguez Saá Archivo Clarín

“Pechar juntos”. Ese termino criollo, léxico de tropilleros, encontraron Alberto Rodríguez Saá, Agustín Rossi y Jorge Capitanich como metáfora política para avisar que el viernes, en La Pedrera, arrancarán juntos la maratón por la candidatura presidencial del 2019.

Andrés “Cuervo” Larroque, jefe formal de La Cámpora, viajará a ese encuentro en San Luis, con un mandato de Cristina de Kirchner: explicitar que la ex presidente valida el lanzamiento grupal y los movimientos unionistas.

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La ex jefa de Estado​ blanqueó que se ve mal para 2019, fecha de una nueva elección presidencial. Nada es terminal pero los que charlaron en este tiempo con ella, se llevan la idea de que descarta que pueda jugar por la primera magistratura.

Motoriza, de hecho, movimientos de dirigentes como Rossi y Capitanich y hace un diagnóstico bien duro sobre Cambiemos: “El país no soportaría otros cuatro años de Macri presidente”. Trasmite, además, que las mediciones no la favorecen y que hay que engordar el frente opositor: “De la izquierda a Massa, tenemos que juntar a todos”

Cristina parece una spoiler de su propio futuro político aunque los que la frecuentan recuerdan que en 2016 y parte de 2017, ella hizo un planteo parecido y terminó siendo la principal candidata bonaerense y, además, la figura que alimentó la “polarización” a nivel nacional.

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Hay un elemento exógeno que impactó sobre la ex presidente. La situación judicial de Lula Da Silva -le trasmitieron que la detención del ex presidente ocurriría en estas semanas- y el mal momento de Rafael Correa parecen cerrar el “ciclo regional”.

Cristina se miraba en el espejo de Lula: si el brasileño del PT lograra, en 2018, volver a la presidente marcaría el “reflujo positivo” luego de varios años de retrocesos en la región. Pero de Brasil no le llegan buenas señales.

El sábado, en Avellaneda, Máximo Kirchner dio una pista: “No hay que reconstruir lo que fue, tenemos que construir lo que viene con lo mejor de los 12 años que sucedieron y con la línea histórica que tenemos con San Martín, Rosas, Perón,Yrigoyen y Alfonsín”.

Más allá de ese Olimpo histórico, Máximo pareció declarar cerrado el capítulo “vamos a volver”. Cristina avisa algo parecido cuando pone como meta el 2019 mientras que en el imaginario camporista, el “regreso” se avizoraba para 2023.

Para el turno que viene no aparece ningún actor propio con chances. El mejor posicionado, sin ser un camporista puro, es Axel Kicillof, otro de los que estará en San Luis.

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En La Pedrera se harán visibles varias estrategias. Por un lado, el acuerdo entre los hermanos Rodríguez Saá, de Alberto entrando en la pelea nacional y dejando a Adolfo, el senador, la pelea de la gobernación.

El ex presidente interino montó una jugada de pizarrón cuando se despegó de ese encuentro porque, cuentan a su lado, sabe que las figuras K que participarán de la juntada, pueden no caer bien entre los votantes de San Luis que atravesaron una década en la que los Kirchner eran enemigos.

“¿De qué se disfraza Adolfo si salen a pedir por la liberación de Luis D’Elía?”, grafica un dirigente organizador que pasa por la Casa de San Luis donde se instaló Gabriel Mariotto, convertido en gestor y meet planning del encuentro en La Pedrera.

La influencia del ex vice de Daniel Scioli sobre Alberto Rodríguez Saá derivó en que el gobernador corra, “por kirchnerista”, a su sobrino Nicolás, quien era el titular de la Casa de San Luis. Peleas de familias numerosas.

En esa casona se reúnen Mariotto, Silvina Batakis, “Tati” Vernet -canciller de los Saá-, Mariano Pinedo, Oscar Laborde y, entre otros, Teresa García para definir las características del encuentro donde dan por hecho que habrá cuatro gobernadores: Rodríguez Saá, el formoseño Gildo Insfrán, Sergio Uñac de San Juan y Sergio Casas de La Rioja.

También está agendado Hugo Moyano y en la comisión sobre economía hay una silla reservada para una exposición de Amado Boudou.

La aparición de estos dos últimos puede servirle a los cumbristas de La Pedrera para trasmitir la idea de que ampliaron el zoom y no todo lo que se reúne es K o filo K. Uñac, un sanjuanino inquieto y movedizo, aparece en el boca a boca como el preferido hipotético de varios, aunque él dice que su plan es reelegir como gobernador.

De allí saldrá, además, la posición unívoca de varios candidatos y del formato de la primaria. “Unidad no significa lista única”, repite Rossi que aunque avisa que en Santa Fe habrá lista de Unidad Ciudadana, despejó el camino para que Omar Perotti se recorte casi como la única oferta del peronismo en Santa Fe.

Rossi, Alberto Rodríguez Saá y Capitanich van a “pechar juntos”, enviarán señales de acercar posiciones con todos los que compartan la oposición a Mauricio Macri y, como nota al pie, establecerán otra pauta: los tres entrarán en la maratón de potenciales candidatos a presidente pero no habrá ensamble que junte a dos de ellos en una misma fórmula.

Pablo Ibáñez

Fuente: CLARIN

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