En un festejo calmo, las plegarias finales reflejaban la alegría de los manifestantes que se quedaron a pesar de la lluvia y el frío

Alegría, canciones, fuegos artificiales y fiesta, pero también momentos de oración, silencio y mesura: todo eso pasaba en el lado celeste en los instantes antes de la votación.

A pesar de que el temor a disturbios y la prudencia por el desenlace aplacaban de tanto en tanto la celebración, los manifestantes en contra del aborto legal se sabían triunfadores y no disimulaban el alivio y la alegría.

Desde el escenario principal, desde donde sonaban canciones de misa, los oradores insistían con el respeto por las diferentes posturas y se diferenciaban de la “agresión” y la “violencia” del lado verde. “¿Sabés lo que pasa? Acá tomamos mate y allá toman alcohol”, dijo a Infobae un hombre que llegó el miércoles por la mañana desde Córdoba únicamente para presenciar la jornada.

En altares improvisados en el medio del barrial que dejó la lluvia, algunos grupos oraban en silencio, cubiertos con frazadas y en abrazo colectivo. Otros directamente se arrodillaron en la calle.

“Esta ley es una ofrenda al demonio. Si se aprueba se abren las puertas del infierno: está escrito”, aseguró una mujer que acampó desde el martes a la noche frente al Congreso. “El diablo vino y fue expulsado. Debemos bañarnos en la sangre de Jesucristo para purificar nuestra alma”.

En el grupo de gente que quedaba -numeroso teniendo en cuenta la hora, el frío y la humedad-las cruces y figuras de la Virgen seguían en alto junto a los carteles con frases contra el proyecto y las figuras de bebés en gestación.

Alrededor de pequeñas fogatas, algunos grupos que quedaban intentaban soportar las bajas temperaturas de la madrugada con los ojos clavados en las pantallas gigantes que transmitían la sesión.

En el momento final, justo antes de que la pantalla hiciera efectivo el rechazo de los senadores al proyecto, las manos entrelazadas y los ojos cerrados o puestos en el cielo fueron casi coreográficos y sólo se rompieron para unirse en un grito grupal y en cantos “a favor de la vida”.

Los curas que seguían cerca de las carpas donde se oró durante el día, sin embargo, ya no coordinaban plegarias en los grupos y preferían esperar el triunfo silencio.

“Esto recién empieza”, es la frase que se repite entre los miembros de organizaciones religiosas que se congregaron contra el proyecto para legalizar el aborto. Para las verdes la lucha no terminó, pero para los celestes tampoco: la enorme mayoría insiste en que esta es una batalla importante, pero una batalla más.

Fotos: Nicolás Aboaf

Fuente: INFOBAE

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