En su declaración ante la fiscal, Cristian Ricobene admitió que no tenía matrícula para realizar las reparaciones que terminaron con la muerte de la vicedirectora Sandra Calamano y el auxiliar Rubén Rodríguez

El gasista Cristian Ricobene, acusado por la muerte de dos personas en l
El gasista Cristian Ricobene, acusado por la muerte de dos personas en la explosión en una escuela en Moreno

El gasista Cristian Ricobene, que trabajó en la escuela de Moreno el día anterior a la explosión, reconoció que la matrícula que tenía no estaba habilitada para hacer trabajos en edificios de ese tipo y admitió que tiene la matrícula vencida desde el 2015. Este viernes imputaron también Sebastián Nasif, ex titular del Consejo Escolar de Moreno.

“La vicedirectora me llamó a las 8.06 del día de la explosión. Me dijo que sentía olor a gas y que tenía pensado suspender las clases. Luego de eso se cortó la comunicación. Me subí a la camioneta y fui hasta el lugar. Cuando llegue, a las 8.20, me dijeron que la escuela había explotado y que la vicedirectora se había muerto”.

Con estas palabras, Ricobene le relató a la fiscal Gabriela Urrutia cómo se enteró de que la escuela en la cual había estado trabajando el día anterior había volado por los aires cobrándose la vida de Sandra Calamano (vicedirectora) y Rubén Orlando Rodríguez (auxiliar).

Ricobene fue detenido el pasado lunes acusado de homicidio culposo agravado y defraudación a la Administración Pública. Y realizó su declaración indagatoria 24 horas más tarde a la que pudo acceder de manera completa Infobae.

El gasista contó que un mes y medio antes de la tragedia ya había realizado trabajos en esa misma escuela. En esa oportunidad había anulado una conexión irregular en forma de “T” en la llamada “Salita de cambio de funciones”, que luego sería el lugar de la explosión. Esa conexión tenía en uno de sus extremos una estufa y en el otro un anafe.

Luego expresó detalladamente lo que se encontró la tarde anterior al estallido, cuando fue llamado por las autoridades de la institución: “Al llegar observé que en el salón se sentía olor a gas. Había también un vaso con agua, detergente y una esponja. Alguien había estado buscando la fuga de gas. Además, la vicedirectora me dijo que había estado manipulando la llave de gas sin saber si la estaba cerrando o abriendo”.

El lugar devastado por la explosión.
El lugar devastado por la explosión.

También contó que al revisar la estufa junto a un ayudante de apellido Leal, se dieron cuenta que la carcasa estaba mal colocada y por eso, entendían, se producía la pérdida. Cuando lo arreglaron creyeron que el problema estaba solucionado: “Una vez determinado que la fuga de gas estaba en ese inconveniente y habiéndolo corregido, cerré la llave de gas y procedimos, junto a la vicedirectora, a ventilar el aula. Ella prendió un ventilador”.

Acto seguido, siempre según la declaración indagatoria de Ricobene, le pidió a Calamano hacer más exámenes pero ella se negó: “Le dije que necesitaba hacer más pruebas. Que una vez solucionado el problema, con la llave de gas cerrada, debía esperar 20 minutos a que se ventile el ambiente e ingresar con un sensor que sirve para detectar la presencia de gas en el ambiente. Ante esto la vicedirectora me dijo que no tenía tiempo para esperar”. “Dejamos ventilando el lugar, se cerró la llave de paso ya que la manija no tenía tornillo y se la di en la mano, y le referí que el lugar quedaba en observación y que la estufa no debía tocarse”, añadió.

Una vez concluido el relato, la fiscal Urrutia le preguntó si luego de retirarse de la escuela consideró que podía existir algún riesgo, a lo que Ricobene contestó: “Sinceramente no, cuando me voy y dejo todo ventilado no consideré que podía ser un riesgo”.

La escuela de la tragedia (Infobae)
La escuela de la tragedia (Infobae)

Ante la consulta respecto de si estaba en conocimiento de que existen distintas categorías para trabajar como gasista dependiendo el tipo de edificación, el gasista respondió: “Sí, estoy estudiando para la categoría 2 que es para instalaciones mayores a 5 metros cúbicos siendo que ahora puedo hacer hasta 5 metros cúbicos”. Ante esto los investigadores le consultan si estaba al tanto de cuántos metros cúbicos tiene la escuela N°49 y responde: “Sí, tiene más de 5 metros cúbicos aunque aclaro que no hice instalaciones sino reparaciones”.

En la descripción de los hechos, la fiscal Urrutia es contundente en calificar de “negligente” el accionar del gasista: “Recorrió las instalaciones determinando quitar la llave de gas de la estufa ubicada en la ‘salita de cambio de funciones’ la cual se encontraba en posición de cerrada, entregándola en mano a la vicedirectora. Luego encendió en posición ‘3’ el ventilador de plástico y se retiró”. “Al día siguiente, a las 7:25, comienza el ingreso del personal. La Sra. Calamano procede a la apertura de la salita y se produce la explosión producto del ingreso de oxígeno dentro del recinto, donde había acumulado una importante cantidad de gas. El punto de ignición fue una chispa proveniente del motor del ventilador ubicado en el interior de la sala.”

Y completa cayendo con dureza contra el gasista: “Ricobene, muy livianamente da por solucionado el escape de gas con cerrar la llave del calefactor y encender un ventilador. Esto agravado por carecer de la habilitación necesaria para ejercer tareas de gasista en establecimientos escolares”.

Ricobene seguirá detenido y según fuentes judiciales, su detención se convertirá en prisión preventiva. Además, en las últimas horas la fiscal Gabriela Urrutia decidió imputar y citar a declaración indagatoria para el próximo martes a Sebastián Nasif, ex titular del Consejo escolar de Moreno.

Fuente: INFOBAE

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