Carter Page, asesor voluntario de la campaña del entonces candidato Donald Trump, reveló cómo una investigación del FBI basada en pruebas infundadas lo llevaron a la ruina, tanto a nivel financiero como personal.

Al parecer no fue la investigación en sí la que dejó a Page en mala posición, sino más bien las constantes filtraciones a los medios de las acusaciones contra él. A pesar de que estas acusaciones se hicieron sin fundamento, el daño ya se estaba hecho. La gente se distanció de él, su negocio declinó, e incluso su novia lo dejó.

Sobre su novia dijo que cuando la visitó en su departamento en Londres a finales de 2016, ella dijo que estaba “enloqueciendo con las noticias falsas sobre mí”.

“Hablando con ella más tarde en la noche después de la cena, me dijo que ya no quería que me quedara allí, y que nuestra relación había terminado”, dijo a The New York Post.

Page comenzó en la campaña de Trump a finales de 2015, cuando hizo contacto con Ed Cox, presidente del Comité Estatal Republicano de Nueva York, quien lo presentó a principios de 2016, relató al testificar frente al Comité de Inteligencia de la Cámara.

El 21 de marzo de 2016, Trump fue entrevistado por el comité editorial de The Washington Post. Al comienzo de la entrevista se le preguntó acerca de su equipo de política exterior, y entonces reveló algunos nombres antes de anunciarlo oficialmente.

Trump recibió un pedazo de papel de un ayudante y leyó cinco nombres. Uno de ellos era Carter Page.

Page testificó que nunca habló con Trump, ni siquiera por mensaje de texto o por correo electrónico.

Él se dedicó principalmente a enviar correos electrónicos con ideas para algunas personas en la campaña y, según The Washington Post, asistió a tres cenas para los asesores de política exterior, voluntarios de la campaña.

Graduado de la Academia Naval y la Universidad de Nueva York, Page trabajó como un corredor de inversiones en la oficina de Moscú de Merrill Lynch desde 2004 hasta 2007. Luego fundó su propia firma de inversión, Global Energy, y escribió artículos y dio discursos como un experto en política exterior.

Después que Trump mencionó a Page, su nombre despertó el interés de Julia Ioffe, una periodista que en su rol de “analista política de Rusia”, cavó profundo en la historia de Page y, después de varios meses de investigación publicó un artículo en Politico, el 23 de septiembre de 2016.

Según la investigación de Ioffe, Page pareció exagerar sus contactos rusos. El estaba en un nivel medio en Merrill Lynch, sin ningún acceso al alto nivel de las élites rusas. Su empresa de inversiones no parecía llegar a ninguna parte.

Su dirección de fantasía en Manhattan cerca de la Torre de Trump pasó a ser un espacio compartido de trabajo. A su vez sus trabajos escritos eran de tono proruso, como los de otros occidentales que hacen negocios en Rusia, señaló Ioffe.

Durante la campaña, Page dijo que era un inversor en Gazprom, una enorme compañía rusa de gas natural. Más tarde dijo que su participación era realmente pequeña y que la había vendido en agosto de 2016, con pérdidas.

El mismo dia de la historia de Ioffe, apareció otra historia sobre Page en Yahoo News, de Michael Isikoff.

Esta parecía aprovechar al máximo el perfil inflado de Page, retratándolo como un hombre con “amplios intereses comerciales en Rusia”, que dirigía una empresa de consultoría, “situado en la esquina de la Torre Trump, que se especializa en ofertas de petróleo y gas en Rusia y otros países de Asia Central”.

El artículo alegaba que Page había “abierto comunicaciones privadas con altos funcionarios rusos”, reuniéndose con Igor Diveykin, un oficial ruso de alto rango, e Igor Sechin, un alto ejecutivo de la compañía petrolera rusa Rosneft, durante un breve viaje a Moscú a principios de julio de 2016.

Sin embargo no ha surgido ninguna evidencia que respalde las afirmaciones. Page negó bajo juramento alguna reunión o encuentro individual.

Isikoff atribuyó la información de Page a una “fuente de inteligencia occidental”, que se reveló más tarde ser Christopher Steele, el agente de la inteligencia británica MI6, quien fue pagado por la campaña de Clinton y el Comité Nacional Demócrata, para enlodar a Trump.

Usando fuentes en su mayoría rusas, Steele creo un expediente definido “salaz y no verificado”, por el entonces director del FBI James Comey. Steele proporcionó el expediente al FBI, el que lo usó como una justificación para espiar a Page.

El entonces director de la CIA, John Brennan, supuestamente difundió este expediente entre los líderes demócratas en el Congreso, durante la campaña y luego mintió sobre ello bajo juramento.

El empleador de Steele, una firma de investigación de oposición, GPS Fusion, distribuyó contenidos del expediente a los medios de noticias, incluyendo Yahoo News, The New York Times, The Washington Post, CNN y The New Yorker, de acuerdo con documentos judiciales presentados en el Reino Unido.

No está claro cuándo el FBI comenzó a espiar a Page. A principios de julio de 2016, Page fue contactado por Stefan Halper, un profesor de Cambridge con enlaces en la CIA y ell MI6 (Servicio de inteligencia Británico), quien reveló ser un enlace de la investigación del FBI.

Los dos se encontraron en un simposio de Cambridge celebrado del 11 al 12 de julio de 2016, poco después de un viaje a Moscú, y se mantuvieron en contacto durante 14 meses.

Entre 2012 y el 26 de septiembre de 2016, Halper recibió contratos de investigación y consultoría por más de un millón de dólares de un grupo de expertos estratégicos del Departamento de Defensa, dependiente directamente del Secretario de Defensa.

El 21 de octubre de 2016, el FBI obtuvo una orden de espionaje. Una parte importante de la solicitud de la orden judicial fue el expediente Steele, según un memorándum emitido por la mayoría republicana del Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes.

El memorándum dice que la solicitud del FBI citó en extensión al artículo de Yahoo como argumento, pero el Tribunal de Vigilancia de Inteligencia Extranjera, que emitió la orden de espionaje, no fue informado de que el expediente citado fue pagado por una investigación de oposición y que el artículo de Yahoo estaba basado en él.

Basado en la regla de “doble salto” de las agencias de inteligencia, la orden permitió al FBI no solo acceder a las comunicaciones electrónicas de Page, sino también a sus datos, incluidos los registros telefónicos de todas las personas que lo contactaron hasta 18 meses antes.

Eso probablemente involucró a muchos, si no a todas las personas de la campaña de Trump.

Dos días después del artículo de Yahoo, Page envió una carta a Comey, ofreciendo responder cualquier pregunta que el FBI pueda tener. Él declaró que no fue entrevistado hasta marzo de 2017, y que no había estado involucrado en ningún crimen.

Carter Page en la ciudad de Nueva York el 16 de abril de 2018. (Drew Angerer / Getty Images)

Page dijo que lo espiaban y que la fuga de información falsa sobre él a los medios fue políticamente motivada, solo porque se ofreció de voluntario para ayudar a Trump.

Al igual que Trump, él describió que el espionaje en la campaña fue peor que el escándalo Watergate. “Los crímenes que ya han sido cometidos contra el presidente Trump, a  mi mismo y a todo el movimiento Trump han sido mucho peores”, dijo Page.

“Clapper ahora ha aceptado que estaba espiando mi campaña. Se pagaron grandes sumas de dinero al espía, mucho más de lo normal. Comienza a parecerse a uno de los mayores escándalos políticos en la historia de Estados Unidos. SPYGATE: ¡algo terrible!”, escribió Trump en su Twitter el 24 de mayo.

A través de La Gran Época.

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Temas: Categorías: Selección America EE.UU

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