El director de la Organización Mapuche Kallfü Mapu analizó el conflicto mapuche a un año de la aparición sin vida de Santiago Maldonado

El 17 de octubre se va a cumplir un año de la aparición sin vida de Santiago Maldonado en el Río Chubut. El director de la Organización Mapuche Kallfü Mapu, Fabio Inalef, está convencido de que el cuerpo del tatuador “fue plantado” en ese lugar. Para él, lo que ocurrió con el joven era “algo que tarde o temprano iba a pasar” y que se trató, según su visión, de “la gota que derramó el vaso del conflicto territorial”.

Es que para el hombre, que también es docente y líder comunitario, todo comienza en la tierra. En diálogo con Infobae, Inalef analiza las diferentes aristas del conflicto mapuche y los problemas que, a su entender, conlleva el vínculo de los pueblos originarios y la propiedad de la tierra en nuestro país, además de las dificultades de ser mapuche desde el Obelisco.

-¿Qué es la cultura mapuche?
– Es el resumen histórico de un pueblo milenario que aún sigue vivo, y sigue existiendo. Estamos en la Argentina y en Chile, es un pueblo que coexiste, preexistente al Estado argentino y al chileno, tiene un idioma, una mirada, una cosmovisión, una espiritualidad, una lucha ancestral milenaria. Nuestros abuelos la han guardado hacia adentro y hoy se está dando a conocer a través de sus difusores que somos muchos. Por muchos años lo ha contado otra gente, ni siquiera indígena, ni mapuche, y hoy somos nuestros propios actores en la difusión de nuestra cultura.

-¿Concretamente qué es lo que quieren difundir y que se sepa?
-Lo que no llega a los grandes medios de Argentina que es el conflicto territorial. No es que el mapuche tiene ganas de pelear e ir a cortar una ruta, es por la matanza a la naturaleza de lo que es hoy la Patagonia que se viene vendiendo de una forma atroz, que no perjudica solo al mapuche, sino a todos los criollos argentinos. Las mineras, las petroleras que contaminan la tierra y el agua, la cantidad de mujeres que dan a luz con deformación en sus bebés. Cada vez las organizaciones de medio ambiente están trabajando en los pueblos originarios y es un avance importante que no se conoce.

Fabio Inalef es director de la Organización Mapuche Kallfü Mapu
Fabio Inalef es director de la Organización Mapuche Kallfü Mapu

– ¿Esto pasa hace mucho pero da la sensación que se visibilizó más en el último tiempo?
-Sí, desde que se bajaron de los barcos existe el conflicto territorial, desde que pusieron un pie en el Abya Ayala en América, principalmente en el territorio mapuche. De la provincia de Buenos Aires hacia el sur es una tierra rica, entonces el conflicto con los grandes terratenientes viene desde hace mucho. El pueblo mapuche siempre se basó en el marco legal. Vender territorios de gente mapuche viene desde que se ha manifestado nuestra cosmovisión. La tierra es sumamente importante para nosotros.

-¿Cómo es eso?
-Nosotros lo explicamos en los seminarios de espiritualidad que estamos brindando. Si el mapuche no tiene tierra es muy difícil que siga siéndolo, porque es ahí donde proyectamos y hacemos las prerrogativas. Hablar con el viento, con el lago, con el río, con toda la biodiversidad que existe sobre la tierra. Es muy difícil ser mapuche sin territorio.

-¿Hablar con el viento?
-Lo hacemos en nuestras comunidades, en nuestros territorios. El otro día alguien me dijo: “¿Cómo se puede ser mapuche desde Buenos Aires estando cerca del Obelisco?”. Y se necesita una fuerza interior de borrar todo lo que está al lado. Yo puedo ser mapuche y estar al lado del Obelisco tranquilamente. Lo elimino de mi entorno, la naturaleza va conmigo a todos lados donde voy, converso. Estar en contacto con el sol, con la luna, con las estrellas, algo que los pueblos originarios han cuidado durante toda la vida y en cien años y algo lo han destruido.

Para Inalef, “es muy difícil ser mapuche sin territorio”
Para Inalef, “es muy difícil ser mapuche sin territorio”

-¿Cómo cuáles?
– Los mares contaminados, los ríos, los lagos. Los últimos lagos puros que quedan en la Patagonia están contaminados como el Nahuel Huapi y el río Limay también. La gente no puede consumir el agua de los ríos como antes, no se puede tomar mate porque el agua está contaminada. Cosas tan sencillas. En las grandes urbes de la Patagonia cada vez hay más gente que viene a buscar su futuro, y eso va descontrolando ciudades como Neuquén, Comodoro Rivadavia, Puerto Madryn, Río Gallegos. Cada vez hay más gente.

-¿Hubo un antes y después del caso Maldonado?
-Lo que pasó con el caso Maldonado es algo que ya sabíamos que iba a pasar tarde o temprano, fue la gota que derramó el vaso en el conflicto territorial. Neuquén es una provincia que siempre ha resistido. Es un ejemplo en resistencia mapuche y cultural. Las armas son la educación y la cultura, entonces lo que ha logrado el caso Maldonado es viralizar y que llegue a todos lados. Hace pocos días estaba en el norte de Chile, casi en Perú, y la gente me hablaba de Santiago Maldonado, cosa que no había pasado con casos anteriores.

Si el mapuche no tiene tierra es muy difícil que siga siéndolo, porque es ahí donde proyectamos y hacemos las prerrogativas

-¿Por qué cree que fue así?
-Por el momento histórico del país, quizás otros casos no llegaban a los grandes medios de Buenos Aires, y mucho menos al exterior. Esta presidencia ha perdido y cortado diálogo con los pueblos originarios. Los estados, sea el que fuera, tienen que tener canales de diálogo para solucionar los problemas, no enfrentarlos. El artículo 75, inciso 17 de la Constitución lo dice, el Convenio 169 de la OIT (sobre pueblos indígenas y tribales), el marco legal que protege a los pueblos originarios en sus leyes, una es la naturaleza, el derecho al territorio y a la identidad.

-O sea, ¿a ustedes les gustaría tener un diálogo con este gobierno nacional?
– El diálogo hay que tenerlo con todos. Hasta con el intendente de la ciudad donde uno está.

-¿Y con las provincias cómo es el vínculo?
-Se han logrado cosas. Es según la comunidad que pueda responder la pregunta. Alguna comunidad que tuvo un conflicto dirá una cosa y otra que pudo llevar y tener un acercamiento, una conversación sana, quizás diga otra respuesta. No todos son iguales tampoco.

-¿Se sienten demonizados desde los medios de comunicación?
El pueblo mapuche es el pueblo indígena con el que se han agarrado de una manera atroz. Las barbaridades que uno tiene que escuchar de periodistas o historiadores. Siempre las historias tienen dos miradas, acá siempre se ha contado una, tienen el poder de estar frente a una cámara y decir cosas que no son ciertas. Y mucha gente consume eso. Hay quienes dicen “voy a empezar a estudiar y no quedarme con esta mirada”. Esas son las personas que tienen acceso a poder viajar y conocer la realidad desde ahí. Siempre digo “viajen al sur y conozcan la realidad, no opinen desde tan lejos como Buenos Aires”.

-Aparte no se definen ni argentinos ni chilenos, sino mapuches.
– Es un pueblo preexistente como todos los pueblos indígenas. El caso del pueblo diaguita, está en Argentina y en Chile, y nadie habla del pueblo diaguita como sí del mapuche. Pasa que los territorios donde está el pueblo mapuche valen muchísimo dinero, y si hacemos un censo, fíjense los apellidos de quienes están en la Patagonia, muchos ni siquiera son argentinos.

– ¿Quiénes son?
– (Luciano) Benetton, (Joe) Lewis son los famosos. Después están los otros terratenientes que son los de perfil bajo, poderosos igual, pero no son tan famosos, como estos dos, porque el territorio mapuche se lo ha repartido la Sociedad Rural.

-¿Son argentinos los terratenientes que dice que son de perfil bajo?
-Sí, muchos sí, otros italianos, hay de todo, suecos, alemanes, turcos. De todos los países, porque la Patagonia fue repartida en tantas partes hacia todos los rumbos.

-¿Cómo piensa el futuro de los pueblos originarios en general y de los mapuches en particular?
– En el caso nuestro creo nos basamos en la educación. Yo soy docente, profesor, lo que hago es difundir muchísimo el tema de la educación, que los jóvenes estudien y vuelvan con ese conocimiento a las comunidades, no que se queden en las grandes ciudades.

-¿Qué pasa con los jóvenes, van a estudiar y no vuelven?
– Muchos jóvenes van a las grandes urbes porque en las comunidades no hay universidades. La gran mayoría se queda en esos lugares y trata de difundir en esas urbanidades la cultura de nuestras comunidades. En nuestro caso tenemos músicos, poetas, actores, así que cada uno desde el lugar que le toca difunde la cultura. Alguien me dijo: hay más mapuches ahora que antes. No, hay más mapuches que se autoreconocen, que es otra cosa.

-¿Cómo es la inserción en las escuelas y en las universidades?
-Algo importante es el trabajo de educación intercultural que se está desarrollando a nivel nacional. Hay marcos legales, una Ley de Educación a nivel nacional al respecto.

-¿Eso se cumple?
-En algunas provincias sí, en otras no. Hay nacional y provinciales. Falta dinero con el que se pueda trabajar sino se hace muy difícil moverse. En Neuquén hay escuelas interculturales, en otras provincias, también. Casa comunidad está trabajando. Cada organización, cada docente indígena dentro del marco de como pueda. Esa palabrita que ha hecho mucho daño, la palabra integración, de integrarlo al otro sin preguntarle si está de acuerdo o no, eso fue lo que sucedió con los pueblos originarios en la Argentina.

Hace más de 500 años venimos resistiendo, así que este presidente va a pasar y vamos a seguir resistiendo

-¿Cómo ve la realidad nacional en general?
– Quien camina los territorios puede ver que la situación está mal, más allá de que las políticas de exterminio, como llamo yo, están haciendo daño a todos los argentinos. Exterminio de la memoria. A nosotros nos han borrado de la memoria, acá hay una desmemoria grande, y en la vida cotidiana a nuestros hermanos originarios, uno que recorre un poco los territorios están absolutamente mal. Uno va a las escuelas ve a los niñitos mal, sus padres sin trabajo, nuestros niños originarios también.

-¿Es un optimista o un pesimista?
-Nosotros hace más de 500 años venimos resistiendo, así que este presidente va a pasar y vamos a seguir resistiendo culturalmente porque sino ya empiezan a decir que uno agarra la piedra, la lanza y no sé qué más.

-¿Sintieron un cambio del accionar de Gendarmería a partir del 2015?
-Las fuerzas de seguridad siempre fueron bastante duras con los pueblos originarios. En el caso de Santiago Maldonado fue una persecución, una matanza pero unos pocos meses antes, cerca de Esquel había pasado algo muy parecido que no llegó a un caso de muerte pero hirieron de bala a varios hermanos y hermanas nuestras.

Las fuerzas de seguridad siempre fueron bastante duras con los pueblos originarios

-¿Creen que lo del cuerpo de Santiago Maldonado fue un escenario montado?
-Ya lo dijeron los especialistas. Ningún cuerpo podía estar como estaba el de él, al ser encontrado cuando esa zona la habían barrido muchas veces varias fuerzas de seguridad y no habían encontrado nada. Imposible que ese cuerpo haya aparecido de esa manera y que haya estado siempre ahí. Hay que ser un poco inteligente para darse cuenta que ese cuerpo fue plantado en el lugar. En caso de nuestro hermano, Rafael Nahuel, nadie preso, nadie detenido. Es tristísimo.

-Los más mediáticos, ¿no?
-Sí, pero siempre hay represiones y hermanos golpeados por todos lados, en Chaco, en varias provincias y nadie va preso. En este país el que mata a un hermano originario no va preso. Es muy grave lo que está sucediendo y esto se ha profundizado fuertemente en estos últimos años.

Fuente: INFOBAE

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