Fue la solución que encontró el colegio junto con la Policía para dejar de perder días de clase.

Hartos de las evacuaciones, en una escuela hacen requisas preventivas

“No es lógico que en tu escuela te digan que hay una bomba todos los días. Es traumático para los chicos y produce hartazgo en los padres”, explota Mariana Favale, madre de Mauro (14), alumno del colegio privado Padre Agustín Elizalde, de Ciudadela, establecimiento adonde asisten 500 chicos repartidos en jardín, preescolar, primaria y secundaria. “Los padres nos organizamos en un chat y vía Facebook, nos reunimos, nos hicimos fuertes y dijimos basta. No puede ser que desde principios de junio, la escuela reciba dos amenazas de bomba diarias, en los turnos mañana y tarde, y no se hiciera nada”.

El estallido, esa suerte de “hasta aquí llegamos”, movilizó a más de doscientos papás de la escuela Elizalde, y también de la cercana Inmaculada Concepción, quienes saturados de que las autoridades de ambos colegios respondieran con “hicimos la denuncia en la Policía”, se congregaron en la puerta del comisaría de Ciudadela para llevar a cabo un efectivo y ruidoso aplausazo.

“Pedimos acción, exigimos que intervengan las líneas telefónicas del colegio para averiguar de dónde parten las llamadas…”, hace saber Favale, que amplía: “Es que después de esa iniciativa conseguimos que la Policía con el aval de la escuela concretara una requisa preventiva. ¿Cómo? Un rato antes de la primera hora de clase del turno mañana y del turno tarde, se revisan las instalaciones mientras los chicos esperan afuera. Eso sucedió el último miércoles y ayer (jueves), dando buenos resultados. Al menos no hubo nuevas llamadas amenazantes, las últimas fueron el viernes último”, se consuela.

Otra cosa que preocupa a los padres es “que los chicos esperen afuera y “se queden largo rato en la calle, con los riesgos que eso significa en estos tiempos”. Al tratarse de un colegio con pequeños “resulta angustiante verlos agarrados de una soga cruzando la calle con maestros parando los autos. Hace dos semanas sucedió que los chicos del Elizalde tuvieron que evacuar y -previsto por protocolo- se fueron bajo la lluvia al Inmaculada, adonde también llamaron”, se brota Favale. “Estamos hartos los padres, no podemos estar tranquilos sabiendo que los profesores no están preparados para responder a situaciones como ésta”.

Algo similar sucedió en el Normal 1 de La Plata, donde desde fines de mayo y durante junio, los alumnos perdieron 17 días de actividad por amenazas de bomba. “Para quienes trabajamos tenemos que salir corriendo a buscar a los chicos. Además ellos se preocupan y hasta quedan expuestos al frío y a otros riesgos”, cuenta Javier Moro, padre de Emilia (5), quien cursa la salita verde de ese colegio estatal. “Ellos se preocupan y a veces tienen miedo y nosotros no sabíamos cómo explicarles la situación”, admitió .

Clarin.com

Fuente: CLARIN

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Temas: Categorías: Argentina America Titulares

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