El alcalde Marcelo Trujillo asegura que cerraron sobre 400 negocios tras el paso del huracán María

Las calles en el centro urbano de Humacao lucen desiertas, con muy pocos peat...
Las calles en el centro urbano de Humacao lucen desiertas, con muy pocos peatones y numerosos edificios abandonados. (Gerald López Cepero)

Humacao – Ralphie Alicea ya no se concentra solo en vender ropa en su tienda Gran Moda, ubicada en la calle Noya y Hernández, a pasos de la plaza de recreo en el casco urbano de este pueblo.

Las camisas y los pantalones del local ahora están acompañados de artículos como baterías, abanicos, detergentes y aceite para generadores de energía.

“Hemos tenido que cambiar el sistema”, dijo Alicea, de 41 años, quien suma nueve años como propietario del establecimiento.

“Hemos tenido que vender de todo para poder sobrevivir después de María”, agregó.

Alicea reabrió sus puertas semana y media después que el huracán categoría 4, con vientos de 150 millas por hora, desatara su furia sobre la isla. La zona sureste todavía sigue sufriendo los efectos ocho meses después de la devastación. La luz llegó a su comercio en febrero.

La realidad de Alicea se repite en la mayoría de las tiendas en el centro de Humacao, urbe que agonizaba para mantenerse a flote antes del paso del ciclón, y que ahora exhibe más edificios abandonados y vitrinas tapadas con puertas corredizas metálicas a plena luz del día.

Según el alcalde Marcelo Trujillo Panisse, a cargo del ayuntamiento desde 2001, cerca de 400 comercios de menor y mayor escala habían cerrado en Humacao luego del ciclón. Los datos recopilados datan de diciembre pasado.

La empleomanía municipal también se ha visto reducida, destacó el ejecutivo municipal, al asegurar que 74 personas renunciaron a causa de María.

“Doy fe de esto porque yo soy quien firma las cartas de renuncia. Hemos visto reducida nuestra población de 58,000 habitantes a unos 52,000, de personas que se han ido después del huracán. Comercios grandes como JC Penney y Sam’s Club nos han abandonado”, indicó Trujillo Panisse.

El alcalde, sin embargo, no tenía cifras disponibles sobre el impacto estimado del huracán en la economía del pueblo ni en las arcas municipales.

Durante un recorrido por el centro de Humacao, El Nuevo Día se topó con Lucas Pou, de 82 años, mientras preparaba unas antenas blancas de televisión para venderlas frente a su local, la tienda de perfumes Agnes, en la calle Georgetti.

“Ahora es cuando peor está la cosa. No se vende. Algunas veces, venimos temprano para aprovechar, pero nada se vende. El pueblo está desierto”, contó Pou, quien es dueño del edificio donde está ubicado el negocio hace cinco años.

“Tengo que quedarme aquí hasta que Dios diga”, afirmó.

A unos pasos de la tienda Agnes, Asael Lauriano atendía su puesto ambulante Giseilys, dedicado a la venta de sombreros y artículos con la bandera de Puerto Rico, en una esquina con la calle Doctor Vidal.

Las ventas han estado regulares, no han sido muy favorables porque la gente anda sin dinero, que lo usan para sus plantas porque hay mucha gente sin luz. Sin tiendas aquí, no podemos progresar. Hay muchos locales vacíos. Las oficinas del gobierno, las estatales, se han ido del pueblo. Es otra cosa que nos dificulta como comerciantes porque la gente no viene al pueblo, no puede hacer nada aquí”, sostuvo.

Edgar Arroyo, propietario de Walter’s Café, en la calle Font Martelo, resaltó que los pacientes que visitan los diversos consultorios médicos en el casco urbano lo ayudan a mantener su establecimiento.

“Las ventas se han mantenido al margen. Hay días malos, días buenos, días sorpresas. Han cerrado muchas tiendas, muchas oficinas. Ahora, para pagar la luz, hay que ir a Fajardo”, expresó.

Asistencia de otros pueblos

En la semana del 20 al 27 de mayo, Humacao contaba con un 60% de energización. La mayoría de las casas en los barrios de Mariana, Mambiche, Candelero Abajo y Buena Vista permanecían a oscuras.

La semana pasada, la brigada de Guayama de la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE) llegó hasta Buena Vista, uno de los barrios más grandes, para agilizar las reparaciones de postes y tendido eléctrico.

“Estamos prácticamente construyendo todo nuevo, la línea primaria, secundaria, transformadores. Todo. Haciendo todo moderno para que sea accesible en el futuro. Esto da pena. Aquí no había venido nadie. Hay mucho trabajo. No nos vamos de aquí hasta que la última casa tenga luz”, dijo Jorge Vázquez, quien lleva 23 años trabajando en la corporación pública, en el sector Siete Cuerdas.

José Feliciano, encargado de la brigada de 20 trabajadores, informó que se habían instalado 60 postes en dicha comunidad para alumbrar a unas 700 personas.

Mientras la brigada realizaba reparaciones, Guillermo López, conserje retirado de 63 años y sin energía en su residencia durante ocho meses, pasaba la tarde observando los trabajos con una mezcla de aprecio e impotencia.

“Yo he visto que han hecho un excelente trabajo, aunque no tengo luz todavía. Yo me siento con un poco de coraje, pero nosotros tenemos que comprender que fue todo Puerto Rico, que no solo fue Humacao, Juncos, Caguas. Tenemos que ser pacientes. Es un alivio verlos aquí. Estamos agradecidos”, sostuvo.

Por Jorge Figueroa Loza

Fuente: EL NUEVO DIA

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