Ocho policías, entre los que está el ex secretario de Seguridad de Río Negro, son acusados por los asesinatos de Nicolás Carrasco (16) y Sergio Cárdenas (28), ocurridos en junio de 2010 durante una pueblada

La historia de los crímenes de El Alto: dos muertes por gatillo fác 0

Oculta tras las montañas, los lagos, la nieve y los chocolates hay otra Bariloche: una ciudad de casas de cartón y pisos de tierra donde la tensión social es permanente y la pobreza, la marginalidad y la violencia son parte de la cotidianidad.

En ese paisaje paralelo,  el policía Sergio Colombil persiguió y mató en la madrugada de la madrugada del 17 de junio de 2010 a Diego Bonefoi, un chico de 15 años. La bala que disparó el cabo de la comisaría 28ª atravesó la nuca del adolescente, pero el disparo impactó mucho más allá: horas después, todo el barrio 169 Viviendas, parte de una cadena de barrios pobres conocida como El Alto, estalló.

La presión social hizo colapsar el presunto orden. A pesar de que el agente asesino había sido detenido por orden del entonces juez Martín Lozada, todo el barrio rodeó la dependencia policial donde trabajaba Colombil. Fue una bola de nieve cayendo sin control por una ladera helada. Una mayoría de jóvenes, amigos y vecinos de Bonefoi, hizo llover piedras sobre la comisaría. Muchos otros vecinos del barrio miraban el espectáculo dantesco. La Policía entonces comenzó a responder las agresiones. Y todo se desmadró.

Un grupo de 4o agentes de la Policía de Río Negro contraatacó de diversas formas y cruzó el límite de las restricciones legales. Salieron de caza por los barrios de El Alto -donde se habían formado barricadas- con piedras y balas de goma y de plomo.

La presunta solución fue todo lo contrario: entre las 16.30 y las 17.30 de la tarde del 17 de junio, la represión de los policías dejó dos hombres muertos sobre el asfalto nevado de El Alto y 13 heridos, dos de gravedad. Las víctimas eran Sergio Cárdenas, de 28 años, y Nicolás Carrasco, de 16.

Ocho años más tarde, la investigación por esos crímenes llegó a juicio. Este lunes comenzó el debate oral que involucra a los tres policías sindicados como los presuntos autores de la muerte de Cárdenas y a toda la estructura política y policial de aquel entonces.

Entre los acusados están el ex secretario de Seguridad y Justicia de Río Negro, Víctor Cufré; el ex jefe de la Policía de Río Negro, el comisario retirado Jorge Villanova; el ex titular de la Unidad Regional Tercera de Bariloche, Argentino Hermosa; y los antiguos jefes de la comisaría 28ª, Fidel Veroiza y Jorge Carrizo.

La represión ocurrió el 17 de junio de 2010 (Rionegro.com.ar – Foto: Alfredo
La represión ocurrió el 17 de junio de 2010 (Rionegro.com.ar – Foto: Alfredo Leiva – agencia Bariloche)

A ellos se les atribuye la comisión de los delitos de homicidio culposo, lesiones leves culposas en diez ocasiones, lesiones graves culposas en tres hechos; abuso de autoridad y violación de los deberes de funcionario público por omisión y por comisión.

La pena que podrían recibir es de hasta cinco años de prisión efectiva.

Víctor Darío Pil, Marcos Epuñan y Víctor Hugo Sobarzo, oficial y cabos, respectivamente, están apuntados como los responsables directos del homicidio de Sergio Cárdenas y de las lesiones leves con uso armas de fuego. Podrían ser condenados a seis años de cárcel.

Carrasco jugaba al fútbol para el club local Chicago y trabajaba como albañil. Aquella tarde de junio, miraba los hechos parado sobre la calles Oses, a dos cuadras de donde habían matado a Bonefoi, cuando aparecieron policías desde los dos lados como en una emboscada, y empezaron a disparar con Itakas cargadas con balas de plomo en medio de la calle repleta de vecinos que miraban curiosos y azorados.

Dos proyectiles de plomo impactaron en el abdómen de Carrasco que destruyeron sus órganos vitales. “Los milicos empezaron a tirar y cayó, tenía un tiro en la pierna y otro en el costado, que le salió por atrás”, relató su hermano Ricardo. El chico quedó tirado sobre la calle; la ambulancia nunca llegó y un auto lo llevó junto a su madre y a su hermano al hospital Ramón Carrillo de Bariloche. Intentaron operarlo, pero a las dos horas murió.

Cárdenas, padre de dos hijos, empleado de la cocina del hotel Llao-Llao, llegó poco después que Carrasco al hospital pero ya estaba muerto. Lo mataron de un tiro por la espalda mientras veía lo que pasaba en la esquina de Sobral y la calle 5.

Seis policías aparecieron y comenzaron a disparar con las Itakas. “Esas balas de plomo matan. Fue a corta distancia, todo antireglamentario, a muy pocos metros. Muy ilegal”, relata a Infobae la abogada de la familia de la víctima, Marina Schifrin.

Los acusados, en el banquillo
Los acusados, en el banquillo

Gracias a una pericia realizada por el físico forense del Conicet Rodolfo Pregliasco a partir de 1200 fotos y filmaciones de los hechos, se logró reconstruir las trayectorias balísticas, y se determinó cuántos jóvenes había en el lugar, cuántos policías y cuánto se disparó.

En el caso de Cárdenas se pudo identificar quiénes le dispararon: fueron Pil, Epuñan y Sobarzo, aunque nunca pudo dilucidarse cuál de los tres lanzó la bala mortal.

Hace ocho años atrás el gobierno de Río Negro desacreditó la versión de “represión policial” e incluso intentó instalar la versión de que algunas personas que se manifestaron y apedrearon la comisaría llevaban armas de fuego. Sin embargo ni un sólo policía resultó herido de bala ni se hallaron las armas que dijeron que había entre los jóvenes del barrio.

“Queremos el juicio salga bien. Acá estamos yendo a las responsabilidades intelectuales, las más altas inclusive, porque es importante que no sólo paguen los perejiles”, comentó Schifrin.

Martín Lozada era el juez de instrucción en junio de 2010. Fue quien levantó el cuerpo de Bonefoi y también quien intentó sin éxito contener el desmadre del día siguiente. Luego, la Cámara Criminal lo apartó de las investigaciones pero años después el hombre asumió como el jefe de los fiscales de la provincia y es el representante del Ministerio Público en el juicio junto a su colega Eduardo Fernández.

La hija de Cárdenas, con la foto de su papá
La hija de Cárdenas, con la foto de su papá

“La expectativa ante el juicio es alta en la medida que hay dos barilochenses muertos por balas policiales, hay 13 jóvenes heridos y hay un alto nivel de frustración colectiva respecto del tiempo que tardó en llegarse al debate oral. De modo que la fiscalía tiene aspiraciones muy serias para concretar la acusación y lograr la condena de los ocho policías, cinco de ellos de muy alto rango. Con toda la prueba que pensamos producir buscamos lograr la condena de estos funcionarios“, comentó Lozada a Infobae.

No obstante, el fiscal fue claro con las complicaciones de estos ocho años: “El funcionario publico que delinque lo hace desde estructuras privilegiadas de poder, es complicado y fue complicado siempre, desde los juicios de Nüremberg hasta hoy”.

Cufré, Villanova y Hermosa no estuvieron en El Alto el día de los crímenes, pero son considerados por las querellas y el fiscal Lozada como los responsables directos de las acciones policiales. Los tres funcionarios de alto rango se habían ido ese misma día a El Bolsón. “No coordinaron como les indica la ley”, sostiene Schifrin. Desde la comarca, a casi 100 kilómetros de sitancia, dieron las órdenes de la represión.

“Mandaron a citar a todos los policías de la ciudad, de todas las comisarías, sin preparación, no sabían manejar escopetas, sin plan de acción, sin protocolo. En esa época estaba el grupo comando BORA que por decreto debía actuar en esos hechos, pero si bien intervino, no fue el que dirigió la operación”, remarca la abogada.

Los policías llegaron sin escudos, sin protección. Según las pruebas colectadas en la investigación, los efectivos incluso fueron enviados a buscar municiones a una empresa de seguridad privada.

Carmen Curaqueo, madre de Carrasco (Fotos Euge Neme)
Carmen Curaqueo, madre de Carrasco (Fotos Euge Neme)

“Se fueron, abandonaron a la tropa, omitieron controlar la situación, desoyeron los textos legales que rige la actividad policial”, enumera el fiscal Lozada respecto de los responsables superiores.

El juicio demandará audiencias durante tres semanas y se espera que el Tribunal, conformado por los magistrados Marcelo Barrutia, Emilio Riat y Juan Lagomarsino, dé su veredicto a finales de octubre. Pasarán por allí unos 70 testigos, entre los que estará el ex gobernador radical Miguel Saiz.

Las audiencias comenzaron con tensión este lunes. Una parte de la familia de las víctimas no pudo entrar a la sala donde se lleva a cabo el juicio. Carmen Curaqueo, mamá de Carrasco, tuvo que esperar en la vereda de los tribunales bajo la lluvia hasta que la dejaron pasar. Finalmente, durante los primeros minutos de la audiencia, se sentó al lado de Karina Riquelme, esposa de Cárdenas.

Ambas vieron entrar a los acusados. Fue en ese momento que Riquelme les gritó: “Mírenme a los ojos. Me dejaron sola con dos bebés”.

Fuente: INFOBAE

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