La Casa Rosada envía un mensaje a los inversores, que por estas horas exigen un esfuerzo fiscal mayor de cara a la volatilidad financiera.

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Todos miran al dólar. La City tuvo un jueves de tensión e incertidumbre por los vaivenes de la divisa estadounidense. (Fernando de la Orden)

El ambiente en la Casa de Gobierno por estas horas refleja a las claras que la principal tarea del ala política en los días que se avecinan consistirá en dar señales para calmar a los mercados: la Argentina se compromete a cumplir las metas fiscales y bajar el déficit fiscal en medio de turbulencias globales y de política interna.

Un informe del jueves de JP Morgan dice a sus clientes que con la suba de 600 puntos en la tasa de interés de política monetaria (33,25%), “el Banco Central se encuentra en pleno comando”, celebrando así la decisión de Federico Sturzenegger y que la autoridad monetaria actúe con independencia. Sin embargo, los riesgos sobre la economía argentina aún persisten -sostiene el paper-, y menciona la posible reversión de los aumentos de tarifas como impulsa la oposición.

El Gobierno anticipó que vetará ese proyecto, que busca actualizar las tarifas al ritmo de los salarios. De ese modo se lo explicó Rogelio Frigerio, el ministro del Interior, a los gobernadores con los que habló en las últimas horas. “Tenemos que mostrar razonabilidad y ustedes son responsables”, le transmitió por ejemplo a Rosana Bertone, gobernadora de Tierra del Fuego, esta semana. “Es la señal que debemos dar a los mercados”.

Bertone sabe de lo que Frigerio habla. Tierra del Fuego tiene previsto para este año un déficit de $ 1.000 millones. Y con la volatilidad en los mercados las provincias no podrán emitir deuda a una tasa razonable.

Marcos Peña habla por estas horas con Frigerio sobre la necesidad de que las provincias se hagan partícipes de brindar una señal de responsabilidad fiscal. Y el ministro pasa ese mensaje.

Ayer, mientras tanto, en otro piso de la Casa Rosada el economista y asesor de la Jefatura de Gabinete, Vladimir Werning, atendía llamados de inversores extranjeros, algunos de ellos de Europa, preocupados por la volatilidad en el mercado cambiario. Muchos de esos fondos son tenedores de Lebacs que habían apostado a la estabilidad del tipo de cambio y obtener así ganancias mayores que en otras economías emergentes. El aumento del precio del dólar en la Argentina provocó un recorte de esas rentabilidades. En lo que va del año el peso argentino es la moneda que más se depreció en los emergentes. En el exterior también quieren saber si el Congreso aprobará la ley de reforma del mercado de capitales. “Un resultado adverso en este frente podría traer más volatilidad al mercado local disparando una nueva fuga de capitales y otra suba de la tasa”, dice el informe del JP Morgan.

Cuando se pregunta en la Casa Rosada qué preocupa más, “¿El dólar o las tarifas?”, no dudan: lo último. “El Presidente se vuelve loco con el déficit fiscal”, se escucha decir cerca suyo.

En Hacienda miran el déficit fiscal minuto a minuto. Buscan anticiparse a fin de año y ahorrar lo máximo para enfrentar con más espaldas una eventual desaceleración de la economía que no estaba en los planes. En la Casa Rosada admiten que la suba de las tasas en 600 puntos básicos entre la semana pasada y ayer, impactará en el consumo y la inversión. Bajar el déficit fiscal es sólo sostenible si la actividad crece, razonan. En Hacienda hay expectativa de que el rojo primario cerraría en 2,9% del PBI, casi un punto un punto menos que este año. Ahora habría que ver. ¿Podría ralentizarse la obra pública?

“Es una tensión que existe, siempre”, admiten en el Ministerio de Interior respecto al deseo de Hacienda de que más partidas del gasto de capital crezcan a un ritmo menor. Pero en el mismo Palacio de Hacienda comentan que es el propio Macri quién impulsa los desembolsos en la construcción de infraestructura en las provincias. De ahí entonces el pedido a los gobernadores para que se muestren en sintonía en momentos de volatilidad en los mercados.

En el Gobierno dicen que demorar la corrección de las tarifas como impulsa la oposición significaría enviar una señal de incertidumbre. Aunque no lo admiten, así sucedió con el cambio de metas de inflación. Wall Street no perdonó esa jugada a Macri quién ahora busca enviar señales en lo fiscal. El riesgo país en lo que va del año aumentó. “Hace falta más esfuerzo”, dice JP Morgan respecto al ordenamiento de las cuentas públicas. El Gobierno, para ello, busca un guiño de los gobernadores: todo sea para atemperar el ruido de los mercados.

Ezequiel Burgo

Fuente: CLARIN

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