Son el 5% de las chicas que contestaron la prueba Aprender. Obtienen notas más bajas que el resto.  

Más de 8 mil estudiantes  secundarias afirman ser madres o estar embarazadas

Ellas se dedican más a las tareas hogareñas que ellos. También es mayor la proporción de chicas adolescentes que cuidan a un familiar. Estas dos tareas aumentan cuando la joven es de los sectores socioeconómicos más bajos. En ese contexto, más vulnerable, también es mayor el porcentaje de chicas que ya son madres o están embarazadas. Y son, a su vez, las que obtienen desempeños más bajos en las evaluaciones.

Todos estos datos surgen de un nuevo informe oficial sobre las pruebas Aprender 2017, que evidencia la desigualdad entre estudiantes mujeres y varones. Para sus autores esto se deriva tanto de los contextos sociales y familiares en los que viven los alumnos, así como de las mismas prácticas de enseñanza que, por una tradición cultural, reproduce las desigualdades de género.

El informe fue presentado este martes por el Ministerio de Educación y, entre los datos más llamativos, está el de la cantidad de estudiantes que afirmó ser madre o estar embarazada. Son un 5% del total de las alumnas del último año de la secundaria. La prueba Aprender es censal (participan todos los alumnos) y en 2017 contestaron 168.307 mujeres y 138.223 varones de la escuela media. De modo que son casi 8.500 las adolescentes madres o embarazadas que siguen estudiando. Otras tantas se quedaron fuera de la escuela, en un país donde casi el 50% de los adolescentes no la termina en tiempo y forma. En el caso de los varones un 3% de los estudiantes dijo ser padre.

Las madres y los padres que se encuentran en la escuela tuvieron desempeños más bajos en la prueba y, además, tienen materias previas en mayor proporción que los que no tienen hijos.

“Nuestro propósito es poner en evidencia que hay diferencias de saberes entre chicas y chicos que no deberían ocurrir, y que la escuela debiera contemplar para tender a una paridad de género. Hay situaciones de contextos que influyen –como la maternidad o el cuidado de un familiar- o estereotipos arraigados que obligan a replantear las prácticas de enseñanza. El género no es condicionante de los resultados educativos”, dijo a Clarín Elena Duro, secretaria de Evaluación Educativa.

Como ya había ocurrido el año anterior, la educación sexual integral (ESI) fue el tema más demandando por los estudiantes de la secundaria. El 83% de las mujeres quieren ESI en la escuela y 74% de los varones también lo reclaman. Esta demanda da cuenta que, a pesar que desde 2006 la educación sexual debe enseñarse por ley en todas las escuelas del país, todavía hay muchas dificultades para que llegue efectivamente a los alumnos. En la Argentina 280 mujeres por día quedan embarazadas sin quererlo, casi todas adolescentes.

Otro dato que evidencia los estereotipos de la sociedad es que la demanda del uso de nuevas tecnologías en la escuela es proporcionalmente mayor entre los estudiantes varones (82%) respecto a sus pares mujeres (68%). Además, son más las mujeres (82%) que quieren que en la escuela se trate violencia de género que los varones (67%).

“Una de las conclusiones de los miembros del Grupo de Trabajo de Educación del G20 fue posicionar la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres en el centro de la agenda fomentando la participación de niñas y mujeres en Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas, y adoptando medidas para prevenir todas las formas de violencia y acoso”, dijo a Clarín el ministro de Educación nacional Alejandro Finocchiaro.

“Una mujer que no puede desplegar su máximo potencial por falta de oportunidades se traduce en una pérdida para toda la sociedad. Es privarnos a todos de su talento, su capacidad, su creatividad y de construir un país igualitario y plural”, agregó.

Ricardo Braginski

Fuente: CLARIN

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Temas: Categorías: Argentina America Titulares

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