Rafael Márquez, defensor de la selección mexicana.
Rafael Márquez, defensor de la selección mexicana. AP /Eduardo Verdugo

La historia está del lado de México en su intento por clasificarse a los octavos de final por séptimo Mundial consecutivo. Y tras la proeza ante Alemania, parece que el fútbol está también del lado del Tri. 

    Pero el grupo del técnico colombiano Juan Carlos Osorio no quiere depender de la historia. Quiere reescribirla, como lo demuestra el sorpresivo triunfo por 1-0 sobre Alemania en su presentación en Rusia.

    Por ello, el Tri saldrá el sábado a su duelo contra Corea del Sur en la Arena Rostov con dos objetivos en mente.

    El primero y más importante es evitar cualquier complacencia o exceso de confianza ante un conjunto coreano que inició el torneo con una derrota 1-0 ante Suecia y depende del resultado ante México para sobrevivir. Lo segundo es sellar el boleto a los octavos de final y dar otro paso hacia el famoso “quinto partido”, la meta que se le niega persistentemente a México en el Mundial.

    Osorio ha destacado durante toda la semana que el resultado ante Alemania podría resultar meramente anecdótico si no se le brinda a Corea del Sur el mismo respeto y se trabaja con la misma urgencia ante un equipo que presenta distintas condiciones dentro de la cancha. El plantel parece haber prestado atención.

    México, que no ha ganado sus dos primeros encuentros de una justa mundialista desde Corea-Japón 2002, tiene la confianza y la historia a su favor. No solo se ha clasificado a la segunda fase en sus últimas siete participaciones, sino que no ha perdido el segundo partido de la ronda de grupos en ninguna de esas ediciones, intercalando empates y triunfos desde 1986 (tres victorias y cuatro empates).

    Fuente: LA PRENSA

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