Nacida en Santiago del Estero, María Antonia de Paz y Figueroa, caminó más de 4000 kilómetros a pie hasta llegar a Buenos Aires predicando el legado Jesuita. Por sus retiros espirituales pasaron figuras históricas como Belgrano y Liniers, y se le adjudica el milagro de la sanación y otros hechos inexplicables. La periodista italiana Nunzia Locatelli narra la historia de una mujer invisible que ahora espera la canonización

El 27 de agosto de 2016, luego de un largo proceso y la comprobación de un milagro, se llevó a cabo la ceremonia de beatificación de María Antonia de Paz y Figueroa -bautizada popularmente como Mama Antula-, ordenada por el papa Francisco. Con otro milagro a punto de ser aprobado, en 2019 Argentina tendrá su primera santa laica.

“Una mujer líder, la primera en ocuparse de los derechos humanos, una pionera que trabajó por los más necesitados”, dice Nunzia Locatelli de Bulgheroni, la periodista y autora -junto Cintia Suárez y Gisela García– del libro Descalza, basado en una profunda investigación de más de seis años que narra la fascinante biografía de la futura santa.

“Nació en 1730 en una familia de encomenderos, muy poderosa e importante, pero sentía que no pertenecía a ese estilo de vida. De esta manera, se acercó a los padres Jesuitas que vivían en Santiago del Estero”,  describe la periodista. Bajo la educación de la orden religiosa, “fue una de las primeras mujeres que aprendió a leer y escribir”.

Cuando en 1767  la Compañía de Jesús fue expulsada del Virreinato y de América,  Mama Antula tenía 15 años. “Me sentí atormentada y desconsolada “, escribió en una de sus cartas. A pesar las las prohibiciones, desafiando el poder, emprendió la labor religiosa y social de San Ignacio de Loyola, que se convirtió en la misión de su vida.

Los jesuitas llevaban una gran obra social, y con su expulsión dejaron un vacío. Mama Antula se encargó de seguir ese legado desde la parte social, la formación de las personas más vulnerables”, resalta Locatelli.

Mama Antula no era monja pero vestía los hábitos jesuitas, recorría los puebl
Mama Antula no era monja pero vestía los hábitos jesuitas, recorría los pueblos descalza y como bastón  llevaba una cruz en su mano

La periodista italiana supo de la existencia de esta mujer laica mientras producía un documental sobre el papa Francisco, El camino de los ángeles, y quedó maravillada. “Luisa Sánchez Orondo, familiar colateral de Mama Antula, ahora mi amiga, me habló de esa mujer admirable y empecé a investigarla”.

Atravesada por un vida plagada de desafíos y hechos inexplicables se le atribuye la curación milagrosa de la hermana Rosa Vanina, un hecho que el Vaticano consideró inexplicable para la ciencia, y la llevó a convertirse en la octava beata argentina. La ceremonia de beatificación se realizó en su Santiago del Estero natal.

El milagro que la llevaría a la canonización, ocurrió el 2017. Claudio Perusini fue curado milagrosamente luego de sufrir un ACV. Los médicos no encontraban solución. En ese proceso la familia le rezó una novena a Mama Antula. Su recuperación sorprendió a todos y dejó sin explicación a los doctores.

“Este caso está siendo evaluado en Roma y es el posible milagro que la llevaría a ser santa. Con la canonización, será la primera santa argentina y además laica”.

El tercer homenaje a la beata María Antonia de Paz y Figuerora en el Senado.
El tercer homenaje a la beata María Antonia de Paz y Figuerora en el Senado. Gisela García, Cintia Daniela Suárez, el historiador Alejandro Olmos Gaona y la periodista italiana Nunzia Locatelli recibieron un reconocimiento de carácter histórico y social por parte de la provincia de Santiago del Estero (Nicolás Stulberg)

La beata es una mujer con valentía que abandona todo para ayudar a otros. ¿Podría definirse a Mamá Antula como una líder ?

-Dejó su zona de confort. Eso es lo que caracteriza los líderes, dejar lo que quería su familia: formar una familia o ser monja. En vez de tomar una de esas opciones, decidió seguir los mandados de los jesuitas.

-Entre las hazañas de esta mujer singular se conoce el recorrido de Santiago del Estero hasta Buenos Aires. ¿Cómo lo hizo?

-En primera instancia, fue viajando por las provincias más cercanas: Salta, Jujuy, Catamarca, hasta llegar a Córdoba, una parada importante donde reúne un gran grupo de seguidores. A los 40 años, emprende el viaje de su vida: llegar a Buenos Aires.

-¿Cómo fue recibida en Buenos Aires?

-Fue un viaje muy difícil, donde debieron enfrentarse a diferencias climáticas, y hasta se cruzaron con un puma. Mama Antula dijo: “Si alguien tiene que morir, la primera quiero que ser yo”. Ese es uno de los hechos inexplicables que acompañan su vida. Más tarde, en 1779, llegó a la zona del puerto en Buenos Aires en carreta con la imagen de la Virgen de Dolores. Se llevó los libros de los Ejercicios espirituales y como tesoro solo tenía sólo cinco pesos. No vino sola, vino acompañada de mujeres, que creyeron y decidieron acompañarla.

Mama Antula recorrió a pie y descalza, vestida de monja más de 4.000 kilometr
Mama Antula recorrió a pie y descalza, vestida de monja más de 4.000 kilometros contagiando la labor social y espiritual jesuita

Ya en el Virreinato -como era de esperar- no fue bien recibida,  por las calles fue víctima de hostigamiento social y hasta la llamaban despectivamente “bruja”. “Llegaron a la ciudad y no fueron bienvenidas. Las personas que estaban colocando el empedrador vieron que estaban mal vestidas, cansadas, todas descalzas”, aseguró la periodista experta en su historia.

-En Buenos Aires, materializó su labor con la construcción de la Casa de los Ejercicios. ¿Qué función cumplía?

-Es el edificio colonial más antiguo de la ciudad (ubicado en avenida Independencia al 1100). Funcionó como casa de los Ejercicios, de ahí pasaron los padres de la Patria que gestaron la Revolución de Mayo. También personas de los estratos sociales más vulnerables: los alimentaba, alfabetizaba y ayudaba. Llegó a alojar a más de 100 personas. Fue una gran obra.

La Casa de los Ejercicios Espirituales, la primera casa colonial del Virreina
La Casa de los Ejercicios Espirituales, la primera casa colonial del Virreinato, terreno donado por Alberti

Pasaron por allí próceres como Liniers, Belgrano, Saavedra, Rivadavia y más tarde Rosas, Alberti y figuras de la alta sociedad argentina. Hasta su muerte, esta obra tocó la vida de más de 80 mil personas, y actualmente sigue funcionando con lugar de retiro.

Para Nunzia, Antula es una de las mujeres a las que la historia les niega un lugar. “Es una de las mujeres olvidadas de la historia…“, lamenta.

Apasionada por su historia, la autora y sus colegas ya se encuentran  escribiendo un segundo libro, que refleja el legado invaluable de Mama Antula, esta vez con un abordaje neurocientífico.

“Quiero que Mama Antula sea tomada como ejemplo para las mujeres que no se animaron todavía a ‘caminar’, por eso el nombre Descalza. Se pueden empezar haciendo las cosas con condiciones desfavorables, como hizo Mama Antula. Solo así podemos hacer algo bueno”, concluye la periodista, expectante y ansiosa para que esta mujer, invisible por tantos años y con un mensaje hoy más vigente que nunca, reciba su canonización.

Fuente: INFOBAE

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