La persona que comenzó la serie de acusaciones contra el Contraalmirante Ronny Jackson quedó como un remanente de la administración anterior, según el informe de la reportera Sara Carter.

Jackson, el médico de los últimos 3 presidentes, fue nominado por Donald Trump para dirigir el Departamento de Asuntos de los Veteranos.

Pero entonces el senador Jon Tester (demócrata de Montserrat), circuló una lista de acusaciones anónimas contra Jackson, incluyendo afirmaciones de que creó un ambiente de trabajo hostil, y que en algunos casos se comportó de manera poco profesional. Tester dijo que las acusaciones provenían de los colegas actuales y anteriores de Jackson.

Jackson calificó las acusaciones de ser “completamente falsas y fabricadas”, pero aun así renunció a su nominación para el puesto alegando que la situación creada se ha convertido en una distracción para Trump.

Las acusaciones principales vinieron de la Dra. Jennifer Peña, de acuerdo con las declaraciones de 4 funcionarios de la administración, según el informe de Carter.

Peña ha estado en la unidad médica de la Casa Blanca desde el año 2014, y el año pasado fue asignada como médico del vicepresidente Mike Pence.

“Peña ha tenido una larga disputa con el doctor Jackson…, ella está muy celosa de que haya sido promovido sistemáticamente. No se trata de que sea un soplón, hay otros procedimientos para eso. Ella subió al capitolio, y habló con aproximadamente veinticinco demócratas…, ella es un remora en la Casa Blanca y no quería que Jackson fuera nominado”, dijo uno de los funcionarios.

Ninguna de las acusaciones contra Jackson ha sido corroborada. Muy por el contrario, algunas de las acusaciones han sido verificadas como inciertas y negadas por el Servicio Secreto y la Casa Blanca. Muchos de los que han conocido y trabajado con Jackson desde entonces han hablado en su defensa, negando haber visto alguna de las presuntas conductas.

Tampoco existe ninguna señal de que las acusaciones haya sido reportada antes, o que hayan aparecido durante las minuciosas investigaciones de antecedentes realizadas por el FBI a Jackson.

Jackson, de 50 años, ha trabajado como médico presidencial desde la administración de George W. Bus y ha sido el médico principal de Trump, así como del expresidente Barack Obama. Es muy querido por los funcionarios de ambas administraciones, tanto por los republicanos como por los demócratas.

La portavoz de la Casa Blanca, Sarah Sanders, dijo que Jackson se encontraba trabajando en la Casa Blanca el jueves, pero no estaba claro de inmediato si reanudaría su puesto como médico principal de la Casa Blanca.

El veterano de la guerra de Irak alcanzó un perfil más destacado cuando ofreció un informe largo y brillante sobre la salud de Trump, durante una conferencia de prensa en enero después de su primer examen médico presidencial, diciendo que Trump tenía “genes increíblemente buenos”.

Trump criticó a Tester por calumniar al médico.

“Las acusaciones hechas por el senador Jon Tester contra el almirante/doctor Ron Jackson están revelándose como falsas”, escribió Trump en Twitter, el sábado 28 de abril. “El Servicio Secreto no puede confirmar (de hecho las niegan) ninguna de las falsas acusaciones demócratas que han devastado absolutamente a la maravillosa familia Jackson. Tester debería dimitir”.

“Las buenas personas de Montana no tolerarán este tipo de calumnias cuando se habla de un gran ser humano. El Almirante Jackson es el tipo de hombre que los habitantes de Montana más respetarían y admirarían, y ahora, sin razón alguna, su reputación ha quedado destrozada. ¡No es justo, Tester!”

El departamento de veteranos ha estado bajo fuego durante mucho tiempo por la calidad de la atención médica que brinda a los veteranos. Durante su campaña electoral, Trump prometió enmendarlo.

Trump despidió en marzo al anterior secretario de asuntos de los veteranos, David Shulkin, luego de sospechas sobre gastos de viaje no autorizados.

La silla de Tester como senador será disputada en las elecciones parciales del 6 de noviembre. Trump ganó en Montana en las elecciones de 2016 con más del 56 por ciento, en comparación con Hillary Clinton con menos del 36 por ciento.

Trump le dijo a ‘Fox & Friends’ el jueves, que Jackson como candidato le parecía adecuado en parte porque no es un político. Después de esta experiencia, sin embargo, dijo que su nuevo candidato, aún por anunciar, tiene “capacidades políticas”.

Más tarde el presidente Trump publicó una actualización en su Twitter.

“El Servicio Secreto acaba de informarme que las declaraciones del senador Jon Tester sobre el almirante Jackson no son ciertas. No hubo tales hallazgos. Una cosa horrible con la que debemos vivir en D.C., como ocurre con la falsa colusión rusa. Tester debería perder las elecciones en Montana. ¡[Es] muy deshonesto y enfermo!”

Ivan Petchoukov y Reuters contribuyeron para este informe.

A través de La Gran Época.

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Temas: Categorías: America EE.UU

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