La tecnología en salud se ve, principalmente, en la atención que se ofrece en...
La tecnología en salud se ve, principalmente, en la atención que se ofrece en ciudades principales, no tanto en las zonas alejadas o rurales. FOTO ARCHIVO

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La desigualdad entre lo urbano y lo rural de Colombia se refleja en la atención en salud y la calidad de los servicios que reciben quienes están en el campo, por ejemplo, frente a los que viven en ciudades capitales.

Esta premisa la plantea José Norman Salazar, director del Centro Colombiano de Derecho Médico, al destacar que en el país se pueden encontrar tecnologías de punta para el tratamiento de cualquier enfermedad.

El dolor de cabeza se siente porque estas herramientas tecnológicas están concentradas en las principales ciudades, pero al revisar los municipios pequeños o zonas rurales, el panorama se torna crítico. “Existe una gran disparidad, porque podemos estar a la vanguardia en tratamientos, pero esa realidad se puede ver en pocos lugares”, asegura.

Polos opuestos

La misma percepción la tiene Augusto Galán, director del observatorio Así Vamos en Salud, quien destaca que hasta en una misma ciudad, como Bogotá, se refleja esa realidad.

“No es lo mismo que te atiendan en una clínica del norte, donde hay un polo de desarrollo avanzado, a que te atiendan, tecnológicamente hablando, en una del sur”, dice el experto, quien agrega que superar ese rezago es uno de los grandes retos gubernamentales, y no solo hablando del presidente Iván Duque, sino que debe ser asumido por futuros gobernantes.

Galán resalta que debe haber especial interés en la ruralidad, ya que “uno encuentra que allí hay más dificultades, y estamos hablando del 78 % de los municipios, donde viven al menos 14 millones de colombianos”, quienes sufren para satisfacer necesidades básicas en salud, “porque la dotación médica puede llegar a ser precaria”.

Sostenibilidad, otro asunto

En esta línea, los consultados sostienen que al implementar tecnologías o tratamientos de punta se debe revisar el costo-beneficio de hacerlo.

Por ejemplo, de acuerdo con el Centro de Investigación Económica y Social (Fedesarrollo), el gasto en medicamentos representa entre el 17 % y el 25 % del presupuesto de salud del país.

Fedesarrollo destaca que “el establecimiento de las Redes Integradas de Servicios y el modelo de atención primaria en salud pueden contribuir sustancialmente e reducir el desperdicio –de recursos–, disminuyendo el uso de servicios de emergencia como puerta de entrada al sistema, reduciendo hospitalizaciones evitables, y previniendo enfermedades crónicas”.

Con esto coinciden los consultados, quien además expresan que debe analizarse el costo-beneficio de implementar una tecnología o un medicamento para determinado tratamiento.

Ante esto, Fedesarrollo resalta que “el sistema de priorización ayudará a que las tecnologías que se cubran con recursos públicos aporten beneficio y valor, evitando así el peor de los desperdicios en tecnologías sin demostrada efectividad o reducida costo-efectividad”.

Con esta idea de efectividad coincide el exministro de Salud Jaime Arias, al exponer que aunque Colombia cuenta con la capacidad para implementar la telemedicina, es decir, atención médica vía teléfono o internet, aún no es una estrategia fuerte. “Solo se está haciendo de manera incipiente en zonas remotas” y aquí hay una solución que la tecnología pone en las manos del país, pero que aún no es explotada, concluye Arias,.

Este y otros retos serán abordados el 24 de octubre, durante el foro “Medicina & Tecnología, la llave de la supervivencia” que organiza EL COLOMBIANO, y que permitirá tener otras visiones sobre este sector, uno de los que más les preocupa a los colombianos.

Richard Aguirre Fernández

Fuente: EL COLOMBIANO

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Temas: Categorías: America Colombia

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