Redacción BLes – El senador de Kentucky, Rand Paul, anticipó el lunes a primeras horas de la mañana que se reuniría con el presidente estadounidense Donald Trump ante la sospecha de que el exdirector de la CIA, John Brennan, hubiera hecho un uso cuestionable de su autorización de seguridad después de abandonar el cargo.

@RandPaul

“¿John Brennan está monetizando su autorización de seguridad? ¿Está John Brennan ganando millones de dólares divulgando secretos a los medios de comunicación mientras ataca a Donald Trump?”, preguntó el senador en su cuenta de Twitter, advirtiendo: “Hoy me reuniré con el Presidente y le pediré que revoque la autorización de seguridad de John Brennan”.

Poco después de darse por finalizado el encuentro entre los dos dignatarios, Sarah Sanders, secretaria de prensa de la Casa Blanca, anunciaba en relación a la petición del senador Paul: “El presidente no solo está tratando de retirarle a Brennan la autorización de seguridad, sino que también está investigando las autorizaciones de Comey, Clapper, Hayden, Rice y McCabe”.

Sanders argumentó que esta acción de la Casa Blanca responde a que estas personas “han politizado y, en algunos casos, monetizado sus autorizaciones de servicio público y seguridad. Haciendo acusaciones infundadas contra el Presidente, por haber mantenido contactos inapropiados con Rusia o de haberse dejado influenciar por Rusia, lo cual es exageradamente inapropiado”.

Las cinco personas mencionadas engrosan una lista de exfuncionarios que pertenecían a las administraciones de los también expresidentes Obama y Bush:

  • El exdirector del FBI James B. Comey.
  • El ex subdirector del FBI Andrew McCabe. 
  • El exdirector de inteligencia nacional James R. Clapper Jr.
  • El exdirector de la NSA Michael Hayden.
  • La exasesora de seguridad nacional Susan E. Rice.
Sara Sanders hace público el comunicado durante la rueda de prensa del lunes.

“El hecho de que la gente que posee autorización de seguridad esté presentando acusaciones sin ninguna base está aportando legitimidad inapropiadamente a unos cargos que poseen cero evidencias”, agregó.

Todo parece indicar que Sanders hacía referencia a que en la actualidad tanto Brennan como Clapper, grandes críticos de la actual administración, trabajan como analistas periodísticos y posibles confidentes remunerados para algunas cadenas de noticias.

Un secreto a voces

En este orden, la periodista de investigación, Sara Carter, declaraba hace tres meses que “en agosto de 2017, la CNN contrató a Clapper como analista, pero la cadena nunca reveló que Clapper era una de las principales fuentes detrás de la filtración de un expediente clasificado y no comprobado cuando se unió a la cadena”.

“Las agencias de noticias y los reporteros nunca revelan sus fuentes, sería poco ético, pero ¿no es también poco ético pagar a las fuentes por información o dar trabajo a las fuentes como analistas para su medio de comunicación después de haber filtrado ilegalmente información clasificada?”, cuestionó.

“Me pregunto si la CNN debería haber revelado que su fuente fue Clapper, ya que ahora lo contratan como analista pagado? Parece un problema ético pagarle a sus fuentes por información sin verificar”, indicó.

@SaraCarterDC

Mary Beth Long, analista de defensa y la primera mujer en servir como Asistente del Secretario de Defensa de EE.UU., respondió al mensaje de Sara Carter preguntándose si era adecuado que dos funcionarios de inteligencia abiertamente partidistas siguieran conservando sus autorizaciones de seguridad aún cuando trabajan para cadenas de noticias.

“También entiendo que Clapper y Brennan siguen teniendo acceso a información de inteligencia. ¿Es esto apropiado para dos, ahora, “periodistas”? Particularmente dos que son tan públicamente críticos con la Administración? ¿Y en vista de la manipulación del expediente? ¿Y las filtraciones?”, observó Long.

Sara Carter también aseveró: “Brennan, que ahora es un analista pagado de [el canal de noticias] MSNBC, expresa con franqueza sus opiniones anti-Trump en lugares públicos y continúa lanzando insultos junto con premoniciones vagas y ominosas sobre el Presidente, al tiempo que se niega a mostrar cualquier evidencia de que los rusos posean material de chantaje o de que la campaña de Trump estaba ‘coludiendo’ con los rusos para ganar la presidencia”.

“El Comité de Inteligencia de la Cámara no ha encontrado evidencia de colusión después de más de 15 meses de investigación”, apuntilló la periodista a finales de abril.

(Desde la izq.) Comey, Clapper y Brennan.

El ex director adjunto del FBI James Kallstrom criticó a Brennan y a Clapper en una entrevista en Fox News Sunday Morning Features con María Bartiromo diciendo que “no hay duda de que existe una conspiración -para socavar su capacidad [de Trump] de manejar el país”, citó Carter.

Retirada efectiva de las autorizaciones de seguridad

De acuerdo a las declaraciones ofrecidas por Sean Bigley -abogado en materia de seguridad- al Washington Post, el presidente Trump posee la potestad suficiente para invalidar las autorizaciones de los ex funcionarios en cualquier momento.

“El presidente, como comandante en jefe y jefe de las agencias de inteligencia, puede potencialmente anular la decisión de cualquiera”, amplió Laura K. Donohue, directora del Centro de Seguridad Nacional y Derecho de Georgetown.

El anuncio de la eventual medida inmediatamente llevó a algunos a denunciar a Trump por tomar “represalias políticas” contra los altos exfuncionarios, debido a sus continuos exabruptos y a que cuestionan frecuentemente tanto su liderazgo como su, hasta el momento improbable, ‘colusión rusa’”, aseguró el Washington Post.

El exdirector de inteligencia nacional James R. Clapper Jr.

Nick Shapiro, ex ayudante de Brennan, expresó que el ex director de la CIA no había usado su autorización desde que el gobierno lo cesara: “Este es un ataque político contra funcionarios de carrera de seguridad nacional que han servido honorablemente a su país durante décadas tanto bajo el régimen republicano como demócrata en un esfuerzo por distraer de la investigación [de la colusión rusa]“.

En este ámbito, Brennan denunciaba recientemente a Trump acusándolo de también de traición por la cumbre celebrada con el presidente ruso Vladimir Putin, aunque sin presentar ninguna evidencia:

“La conferencia de prensa de Donald Trump en Helsinki se eleva hasta exceder el umbral de los ‘altos crímenes y fechorías’. No fue nada menos que traición. No sólo los comentarios de Trump fueron imbéciles, sino que está totalmente en el bolsillo de Putin. Patriotas Republicanos: ¿Dónde están?”, escribió en su cuenta de Twitter el ex director de la CIA.

@JohnBrennan

Nick Short –autor, analista político y consultor especializado en gestión de medios sociales e inteligencia-, también documentó con referencia a las acciones ilegales de Brennan, algunas de las tramas del exdirector y Obama durante las elecciones de 2016:

“Recordatorio: De abril de 2016 a julio de 2016, según las noticias filtradas en la prensa británica, Brennan formó un grupo de trabajo interinstitucional que sirvió como punto de partida para una investigación de CI de la campaña electoral de Trump. Durante aquellos meses Brennan estuvo ‘informando personalmente’ a Obama”.

@PoliticalShort

Melissa Schwartz, portavoz del ex director adjunto del FBI, Andrew McCabe, comunicó al Washington Post que anularon la autorización de su representado tras despedirlo de acuerdo con la política del FBI.

En cuanto a James B. Comey, aunque desactivaron su autorización de seguridad en cuanto dejó el FBI, le volvieron a ofrecer una nueva con acceso limitado que, según detalla el documento, rechazó.

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Temas: Categorías: America EE.UU

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