Un proyecto piloto de la organización ayuda a los pequeños y medianos comercios a superar los estragos del poderoso ciclón

Orocovis – Desde temprano, Héctor Rosario coloca una pizarra con el menú del día frente a su restaurante en la plaza de Orocovis.

A pasos de allí, cuando todavía el reloj no marcaba las 12:00 del mediodía, ya Carmen López entraba y salía de su pequeño local de comida orgánica para hacer entregas de las órdenes que recibía.

Esta dinámica ocurría mientras la artesana Lenice Vázquez recordaba que por los pasados tres fines de semana ha logrado vender muchas de sus obras en varios establecimientos de comida del pueblo.

Todo este panorama, alentador para muchos comerciantes orocoveños, era impensable tan reciente como en enero pasado, a cuatro meses del paso del huracán María sobre Puerto Rico.

Rosario estaba decidido a cerrar para irse del pueblo, y López tenía pocas esperanzas de abrir su negocio, que iba a inaugurar originalmente en septiembre de 2017.

“Pensé en el cierre”, reconoció Rosario. “Como un mes después de María reabrimos, pero la cosa era muy fuerte… Fila para el hielo y gasolina, y la comida escaseaba”.

“No cualificábamos para ninguna ayuda del gobierno”, agregó. “Fue bien fuerte. Tuvimos que sopesar si seguimos en esto o si buscamos otro rumbo”.

Por otro lado, mientras Vázquez no sabía si podría continuar con su vocación artesanal, los estragos en la casita de madera que alberga el Museo Orocoveño Celestino Avilés causaron que su administrador voluntario, el artesano Antonio “Papo” Avilés, manifestara que iba a clausurarlo, poniendo en jaque una importante institución que impulsa la centenaria tradición de la talla de santos en Puerto Rico.

“Fue bien difícil porque no teníamos luz ni agua para trabajar… y, bueno, para venderle a quién. Se cancelaron las ferias”, recordó Vázquez.

Según datos de la organización Foundation for Puerto Rico, varios meses después del huracán María, los negocios alrededor de la plaza pública de Orocovis experimentaban una reducción de sus ventas en un 42%.

Mientras, los establecimientos -mayormente de comida- ubicados en la llamada “Ruta de la Longaniza” de Orocovis tuvieron un 38% en pérdidas de ventas y empleados.

Estos datos fueron recopilados en un estudio que decidió realizar la entidad poco después de haber iniciado esfuerzos de ayuda durante la emergencia.

“Salimos a la calle para dar apoyo de ‘relief’ (asistencia), como otras organizaciones, pero también hicimos muchas encuestas para ver qué tipo de apoyo y necesidad de verdad hacían falta y no se estaban dando”, relató Annie Mayol, presidenta de Foundation for Puerto Rico.

“Identificamos inmediatamente una necesidad de apoyar a los pequeños y medianos negocios, a través de toda la isla, que son la vertiente importante de la economía de estas comunidades. Son los que hacenmover la economía local”, añadió.

Inyección privada que salvó negocios

Para tratar de evitar el cierre de estos negocios, Foundation for Puerto Rico creó el programa “Small Business Cash Grant”, con el que dio apoyo económico inmediato de $1,500 a $5,000.

Aprovechando donativos privados, la entidad ha asistido desde octubre pasado con más de $500,000 a sobre 200 negocios en 11 municipios, incluyendo $77,000 a 31 comercios existentes en Orocovis y otros $60,000 para nuevos negocios.

“Fue una ayuda bien recibida, porque de verdad que no teníamos nada”, expresó Rosario, quien emplea a familiares y residentes del pueblo.

Además, explicó Mayol, la entidad entendió que la situación de las comunidades reflejaba la necesidad de implementar un modelo que dejara una estructura de desarrollo económico comunitario aprovechando los recursos que tienen y que pueda estar mejor preparado para resistir otro fenómeno atmosférico.

Mayol señaló que Foundation for Puerto Rico entonces desarrolló el programa “Bottom Up Destination Recovery Iniative”, enfocada en utilizar la economía del visitante como estrategia para la recuperación y utilizaron a Orocovis como proyecto piloto que esperan replicar en otras 50 comunidades de la isla.

Comenzaron por realizar una encuesta en Orocovis en la que se reflejó que el 90% de los comercios no había recibido ayuda de una organización sin fines de lucro y el 98% contestó que sería positivo recibir más visitantes internacionales e identificaron a Toro Verde Adventure Park como su atracción más importante, seguido por el Museo Orocoveño Celestino Avilés, el Cerro La Guaira y el Centinela, un árbol centenario que fue afectado por el huracán.

Para que las comunidades orocoveñas estuvieran en mejor posición de comenzar a recibir visitantes, identificaron las necesidades más apremiantes. Así fue como instalaron cinco cisternas comunitarias con agua purificada. Cada una producía 2,160 galones de agua potable al día. También donaron filtros a familias y comercios.

Mientras, la fundación donó lámparas solares para alumbrado público a varios comercios, así como antenas para conectividad satelital al internet, con el compromiso de hacerlo disponible al público gratuitamente en caso de otra emergencia. La disponibilidad de este equipo aumentó la cantidad de clientes en los comercios. Hasta el momento, toda la iniciativa en Orocovis ha implicado una inversión de casi medio millón de dólares, indicó Alma Frontera, directora de Proyectos y Alianzas de Foundation for Puerto Rico.

Según Mayol, esto incluyó que trajeran personal para ofrecer apoyo técnico en el desarrollo de modelo de negocios para los comerciantes. “No es solamente para que sobrevivieran a la emergencia, sino para que puedan seguir creciendo”, comentó Mayol.

Abundó que “nos enfocamos en áreas comerciales, que son alrededor de activos de la economía del visitante. Por ejemplo, en Orocovis tienes unos activos como (el parque) Toro Verde, que recibe aproximadamente 70,000 personas al año, que visitaban Orocovis y ayudaba la economía. Pues era importante que todo lo que está alrededor de Toro Verde estuviera abierto, como la Ruta de la Longaniza, el casco urbano, porque sería difícil que la economía se pudiera recuperar y la gente regresara a visitar estos activos”.

Señaló que también están apoyando iniciativas de atractivos adicionales, como agroturismo y ecoturismo, que beneficiaría a agricultores locales, apoyado en que “hoy en día el visitante en todo el mundo ya no busca solo sol y playa, sino que busca tener experiencias”.

A seis meses de comenzar el programa, Foundation for Puerto Rico anunció ayer que los comercios ubicados en la plaza pública de ese municipio alcanzaron los niveles de venta antes del huracán María, mientras que los comercios en la Ruta de la Longaniza están en un 78%.

En septiembre revisarán este progreso, así como en enero nuevamente, pero los resultados preliminares fueron presentados ayer en conferencia de prensa y el esfuerzo recibió elogios de parte de la subsecretaria del Departamento de la Vivienda de Estados Unidos, Pamela Patenaude.

La organización espera que este modelo, con pequeños y medianos comercios en comunidades fuera del Área Metropolitana, multiplique su impacto en las comunidades, pues debe incentivar empleos indirectos y evitar que los municipios pierdan más ingresos por concepto de patentes.

A medida que el equipo de Foundation for Puerto Rico comenzó la fase de traslado a otra comunidad, Punta Santiago en Humacao, comenzó a preparar residentes del mismo municipio para que continúen la labor de coordinación, pues entre sus objetivos se incluye evitar crear una dependencia de subsidio y fomentar la autosuficiencia.

Parte del legado es la formalización de una alianza entre los comerciantes, incluyendo los que están en la mencionada ruta, donde se creó un calendario para que los artesanos expongan sus obras en los restaurantes en las horas de mayor tráfico de visitantes.

“Nos ha ido muy bien. Por lo menos yo he vendido en los tres negocios que me ha tocado”, exclamó Vázquez, quien asegura vender ahora más que antes del paso del huracán María.

En su caso, Avilés recibió un gran alivio cuando el techo del museo fue reparado con donativos de la fundación, que llegó hasta él a través de Reniet Ramírez, historiador y gestor turístico de Orocovis, cuyo negocio también recibió la ayuda de la entidad. Ahora Avilés espera retomar la celebración del Encuentro Nacional de Santeros.

“Aquí no solo se rescató la talla de santos, sino que además aquí hay artefactos únicos de nuestra historia y todo se hubiera perdido de no haber sido por esta ayuda”, afirmó Ramírez.

“Es la única ayuda que he recibido”, afirmó López. “No me han soltado y estamos agradecidos porque este negocio ha sido un esfuerzo bien grande… Esto no solo me ayuda a mí, sino a los agricultores que me van a suplir… Tenemos que ayudarnos todos por Orocovis y Puerto Rico”.

Por Alex Figueroa Cancel

Fuente: EL NUEVO DIA

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