Sostendrán una reunión el sábado con el senador Abel Nazario para atender la preocupación

Yauco – Por décadas, la escuela intermedia Ana María Negrón ha sido el corazón del barrio Barinas de Yauco. Un rincón acogedor rodeado de árboles que, a partir de agosto, dejará de ser el centro de enseñanza de 152 estudiantes.

Como ha ocurrido con tantos otros planteles, cuyo cierre ha anunciado la secretaria del Departamento de Educación, Julia Keleher, la comunidad desconoce las razones para la clausura y cuál será el destino del plantel que hace solo unos años sufrió una serie de mejoras estructurales.

Suponen que la directriz es a raíz de una baja en la matrícula, indicó la directora del plantel, Sonia Lozano. Aunque reconoció la merma, sostuvo que una decisión de esta magnitud no puede basarse en cifras.

“Nosotros no podemos reducir la educación a números, porque si no, a dónde va a parar la educación de Puerto Rico… Se sentaron en un escritorio, miraron unas estadísticas y tomaron unas decisiones, no vieron los pormenores, no visitaron”, expresó Lozano, quien dijo que este año ningún empleado de la agencia acudió al plantel donde se enseña sexto, séptimo y octavo grado.

Tanto Lozano como Rafael Santiago Quiñones, consejero escolar del mencionado plantel, denunciaron que la escuela receptora, aunque cercana, no cuenta con la infraestructura para acoger a la matrícula. Advirtieron un posible hacinamiento.

“Los grupos van a ser grandes y hay un por ciento grande de estudiantes de educación especial”, dijo Lozano, quien agregó que el plantel presenta unos vicios de construcción y unas limitaciones en el espacio recreativo.

Llegan las emociones

Desde el anuncio oficial, estudiantes, padres y miembros de la comunidad docente han expresado molestia y dolor con la determinación de la agencia.

“Esta es una escuela de comunidad que ellos la han tomado como que es parte de ellos. La noticia ha caído fuerte, y emocionalmente sí se han visto afectados porque es su escuela y es parte del diario vivir de los que integran la comunidad de Barinas”, reconoció el consejero.

Santiago Quiñones lleva 21 años trabajando en la institución. “Esta es parte de mi vida. Creo que se tomaron las decisiones a la ligera, y no se tomaron en consideración otros aspectos importantes para el desarrollo de un individuo”, admitió, al decir que no se trabajó con el sentido de pertenencia del estudiantado.

Denisse Vega, madre de dos estudiantes y exalumna del plantel, cuestionó el proceder.

“Están haciendo las cosas a puertas cerradas. Toman una decisión, y los padres tenemos que acatar lo que ellos digan, y eso no debe ser así”, sostuvo.

Aunque no pierden la esperanza de que se revierta el cierre, los manifestantes temen por el futuro de la centenaria infraestructura. “Si se dijera que la estructura va a ser una fuente de empleo, podría ser un aliciente o una conformidad, pero tampoco podemos decir eso porque como la comunicación es cero…”, lamentó Lozano.

Por Leysa Caro González

Fuente: EL NUEVO DIA

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