Pristine es una de las estrellas más antiguas de la Vía Láctea descubiertas hasta el momento. Entre los investigadores que la han hallado se encuentran tres españoles del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC).

Crédito: IAC
Crédito: IAC

Pristine es el nombre que los investigadores han dado a una de las estrellas más antiguas de la Vía Láctea. Este descubrimiento ha sido una investigación conjunta dentro del proyecto Pristine liderado por el Instituto Leibniz de Astrofísica de Postdam y la Universidad de Estrasburgo. En este hallazgo también han participado los españoles David Aguado, Jonay González y Carlos Allende, investigadores del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC).

La atmósfera de esta estrella da pistas sobre su antigüedad, que es mayor que la de nuestro Sol. En épocas cercanas al Big Bang, el universo contenía grandes cantidades de hidrógeno, helio y un poco de litio. Y elementos más pesados como el hierro, todavía no existían ya que se sintetizan en el interior de las estrellas.

“Dado que la atmósfera de la estrella analizada es muy pobre en metales, se puede afirmar que es uno de los objetos más antiguos de la Vía Láctea y, por supuesto, anterior al nacimiento del Sol“, explica el investigador David Aguado a través de una nota de prensa. Por tanto, Pristine es una de las estrellas más ancianas de la Vía Láctea.

Los instrumentos ISIS, en el Telescopio William Herschel, y el IDS, en el Telescopio Isaac Newton, ambos del Isaac Newton Group of Telescopes (INT), instalados en el Observatorio del Roque de los Muchachos (Garafía, La Palma) han sido necesarios para llegar hasta las conclusiones de este estudio. Gracias a las imágenes realizadas con estas herramientas, los investigadores han comprobado “el bajo contenido en carbono, que en este tipo de estrellas suele ser muy abundante”, tal y como explica en la nota de prensa el investigador Carlos Allende, que ha participado también en este descubrimiento.

Por otra parte, se ha utilizado también el espectrógrafo UVES en el telescopio VLT (Paranal, ESO) y, gracias a esto, se ha podido “medir la abundancia de litio en la atmósfera de esta estrella, lo cual proporciona información adicional sobre el origen del Universo”, según ha explicado a través del comunicado de prensa Jonay González, investigador Ramón y Cajal del IAC y colaborador en este proyecto.

El proyecto Pristine busca saber cómo era el Universo en los años justo después del Big Bang. Sin embargo, estas ancianas estrellas no se dejan encontrar con facilidad: es necesario un filtro de color especial para reconocer a aquellos astros que aún quedan de las primeras etapas del Universo. El Canada-France-Hawaii Telescope (CFHT), en la cumbre de Manua Kea (Hawái) tiene instalado uno de estos filtros y gracias a él han podido dar con Pristine.

La evolución de la Vía Láctea

Conocer cómo ha evolucionado la Vía Láctea es uno de los objetivos de varios grupos de investigadores. Además del proyecto Pristine, también está la misión Gaia de la Agencia Espacial Europea (ESA). Aunque su principal objetivo es crear el mapa más completo de la Vía Láctea, no es el único: encontrar las claves del origen, la estructura y la evolución de la Vía Láctea es otro de los puntos que más de 450 científicos tratan de desentrañar.

Para llevar a cabo esta ardua tarea, el Centro de la ESA en Villanueva de la Cañada recibe entre 40 y 90 GB de datos cada noche para su almacenamiento. Aunque “hay copias de seguridad parciales en otros centros”, según las declaraciones recogidas hace unos meses por Hipertextual del profesor de la Universidad de Barcelona e investigador de ICCUB/IEEC Xavier Luri. “Aunque la única copia completa se encuentra en Barcelona, por si hay algún problema con el centro de Madrid”.

Desirée Pozo

Fuente: HIPERTEXTUAL

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Temas: Categorías: Ciencia Titulares

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