Marte es uno de los objetivos clave de la exploración espacial. Entrevistamos a Jorge García-Pla, del Centro de Astrobiología (CSIC-INTA), sobre los planes para conquistar el planeta rojo.

Jorge García-Pla:

¿Cómo es Marte?

Marte es muy fría en comparación con la Tierra, aunque es relativamente soportable porque el frío no es el principal problema. El principal problema es que la atmósfera es muy delgadita, tiene 100 veces menos densidad que la Tierra, y, por tanto, no protege de la radiación solar o de los rayos cósmicos, que son los más dañinos para el cuerpo. Y este es realmente el principal problema de Marte.

En el caso del frío no son unas temperaturas muy bajas, pero contra el frío te puedes proteger. La temperatura media del planeta rojo son -55ºC y la temperatura más alta que los científicos hemos registrado hasta el momento es de 3ºC. Esta temperatura es del día más caluroso a la hora más calurosa en el ecuador del planeta, que es donde se supone que es la zona más cálida. Y, aunque se habla del frío, para mí casi lo más importante es la diferencia de temperatura entre el día y la noche. Son menos soportables los cambios tan bruscos de temperatura. A veces más, a veces menos, pero los cambios pueden ser de hasta 80ºC, es decir, pasar de tener 0º por el día a los -80º. Esta diferencia tan brusca para una persona es más difícil que la soporte. Va a haber que estar preparado no para el frío sino para los cambios tan bruscos de temperatura entre el día y la noche

De hecho, en la Tierra también hay cambios de temperatura, por ejemplo en el desierto del Sáhara puedes tener 40 o 45ºC por el día y baja a unos 10º por la noche. Pero no es la misma diferencia que se puede dar en Marte, que es más brusca.

¿Se ‘escapa’ el oxígeno de la atmósfera de Marte al espacio?

El contenido en oxígeno de la atmósfera de Marte es casi despreciable, apenas tiene oxígeno. El proceso por el que perdió la atmósfera es complejo. En la Tierra tenemos un escudo protector contra el viento solar que es el campo magnético y esto se debe a que el núcleo de nuestro planeta sigue caliente y en activo. Esto hace un efecto dínamo al ser un núcleo de hierro y se enciende el campo magnético. Se piensa que en Marte, al ser un planeta más pequeño, el núcleo se enfrió muy rápido y la dínamo se apagó y, con ella, el campo magnético; la atmósfera quedó a merced del viento solar.

De hecho, hemos enviado hace poco un satélite de la NASA que ha descubierto que, a día de hoy, 2018, la atmósfera pierde toneladas de material que va al espacio en un día. Por eso creemos que ha perdido mucho del oxígeno y vapor de agua que pensamos que tuvo en el pasado.

Aunque no se sabe con exactitud cuándo perdió Marte su campo magnético, sí conocemos que Venus, la Tierra y Marte tuvieron que ser muy parecidos cuando fueron jóvenes, pero debido a diferentes procesos y, sobre todo, a su ubicación dentro del sistema solar siguieron una evolución muy diferente. A los astrobiólogos nos gusta pensar que, si la vida surgió en la Tierra, también podría haber aparecido en Marte o Venus porque las condiciones debieron de ser muy similares. Hace más o menos entre 4.000 y 3.500 millones de años, los planetas debían de ser muy parecidos en cuanto a condiciones climáticas, océanos y la posibilidad de albergar vida, que no significa que la hubiera sino que las condiciones eran parecidas.

Desirée Pozo

Fuente: HIPERTEXTUAL

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Temas: Categorías: Ciencia Titulares

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