La historia del pequeño Leo en un campeonato juvenil realizado en Mar del Plata. Viajó enyesado con un neceser lleno de sueños

Los equipos de Newell’s y Gimnasia La Plata en la vieja cancha de Aldosivi: L
Los equipos de Newell’s y Gimnasia La Plata en la vieja cancha de Aldosivi: Leo Messi (círculo rojo) con un yeso en la mano derecha (Diario Hoy)

Eran los primeros días de 1999. El calor y la humedad insoportable de Rosario en enero no apaciguaban el ánimo de la categoría 87 de Newell’s, que estaba en plena preparación para el Mundialito de Aldosivi, que se jugaría dentro de dos semanas en Mar del Plata.

La gran oportunidad estaba en sus narices: jugar por primera vez un torneo en cancha de once contra los mejores del país antes de dar el salto a las inferiores de AFA. Pero la figura de aquel equipo dirigido por Enrique Domínguez (padre de Sebastián, el ex defensor de la Selección), se había lastimado en uno de los primeros entrenamientos desarrollados en el predio que la Lepra usaba en Bella Vista. Lionel Messi tenía una fractura con desplazamiento en su muñeca derecha y la chance de mostrarse en la costa argentina quedó trunca.

Enrique Domínguez, en el predio Malvinas Argentinas donde Messi dio sus prime
Enrique Domínguez, en el predio Malvinas Argentinas donde Messi dio sus primeras pinceladas (Patricio Murphy)

“Este campeonato era el sueño de cualquier chico de escuela de fútbol que se despide de la cancha de siete”, le cuenta Domínguez a Infobae. Quique mantiene su bigote y también el tono paternal con el que se dirigía a sus pupilos hace dos décadas.

Fuente: INFOBAE

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