Entrevista a Fernando Rivas, entrenador de Carolina Marín

Fernando Rivas vive por y para el bádminton. Sólo su hija de dos años y medio le saca de este mundo. Aunque, con unas raquetas de su infancia, compradas en un ‘Todo a 100’ y guardadas en casa de sus padres, ya juegan juntos con un globo como volante. Tenaz y perfeccionista, no se cansa de innovar. Llegó a la Federación en 2004. Empezó a entrenar por 700 euros al mes. Con él, ciencia y deporte van de la mano. Su método da sus frutos. Carolina Marín lo sabe bien. Se muestra reservado y temeroso de que desde Oriente copien su formúla del éxito. Desde niño mostró interés por adentrarse en caminos inexplorados. Inconformista por naturaleza, se ha erigidio en un referente. Es un entrenador atípico. Cuenta con tres patrocinadores: LaLiga, Yonex y Melia Rewards. La nómina se ampliará en breve.

¿Cómo descubrió el bádminton?
Había hecho judo, balonmano, baloncesto o fútbol.Al bádminton llego por casualidad. Mis padres tenían nuos amigos con dos hijos. Un domingo nos fuimos todos a comer a un restaurante, sacaron las raquetas del maletero del coche.Empecé a jugar en la calle y me encantó.Ellos jugaban un torneo por equipos en el colegio, los Escolapios de Granada, y les faltaba uno y me dijeron que fuese con ellos. Y así empecé, compitiendo, ni siquiera sabía jugar.
¿Cómo era Rivas de niño?
Un trasto [se ríe]. Mi entrenador nos ponía a correr y había obras en el patio. El resto corría en círculo y yo subía por los montículos de tierra. Siempre elegía otro camino y eso quizás me haya llevado a otros caminos a nivel profesional.
¿Cuándo colgó la raqueta?
Tenís 19 años. El entrenador de los Escolapios se fue, necesitaban uno. Yo jugaba en el Club Universidad de Granada y al mismo tiempo estudiaba INEF. Ya empezaba mi inquietud de indagar e investigar.
¿Qué le comenta ahora aquel amigo que en aquellos años le dijo que usted era gilipollas por querer ser entrenador de bádminton?
‘Machuca’, qué buena gente. Ahora es profesor de Química y dice que se lo cuenta a sus alumnos y se mean de la risa. Dice que desde entonces ha dejado de dar consejos
¿Por qué se marchó al extranjero para su formación?
Me gustaba mucho la parte del control motor cuando estudiaba en INEF y en Manchester había uno de los mejores centros de Europa al respecto. También había otro en Ámsterdam y estuve trabajando dos años allí. Saqué mucha información de cómo trabajar la táctica desde distintos puntos. El DEA lo hice enFrancia. Luego, con una beca Marie Curie, fui a Alemania.
¿Qué tipo de conocimientos ha adaptado al bádminton?
Ha habido un desarrollo de la neurociencia que me ha permitido aplicar un modelo, que se descubrió con personas enfermas, al deporte. Cambió la anticipación en deportes de raqueta. También estuve midiendo cómo identificar dónde miran los jugadores antes de moverse, si a los hombros, a la raqueta, al volante. Los más expertos siguen la cadena de movimientos del cuerpo del contrario. Los novatos no saben dónde mirar.
Acaba de defender su tesis ‘Análisis del rendimiento del bádminton masculino y femenino del alto nivel’. Se basa en la aplicación de la ciencia a los entrenamientos. ¿Cómo la aplica con Carolina?
Por ejemplo, hemos extraído información de los diferentes tipos de partido y modelizado el entrenamiento, dándonos cuenta de cuáles son las jugadas que más se repiten en los partidos y las entrenamos hasta la extenuación. Y no cuento más porque nos copian.
¿Carolina habría llegado tan lejos si no fuese española?
Colaboramos con un entrenador danés y él dice que gracias a que Carolina ha nacido en España es lo que es. Carolina es fruto del trabajo. Es cierto que tiene un carácter innato y por eso no vamos a conocer en 1.000 años a otra Carolina. Si hubiera nacido en Dinamarca no hubiera conseguido nada porque hubiera sido una más. Además llegó a la Blume muy joven y a los mayores no les interesaba mi método, no confiaban en él y yo me centraé en ella.
¿Por qué buscó su propio método?
Al no tener tradición, se empleaba el método chino y no había resultados. Cuando llegué quise probar otro. Lo peor que podía pasar es que siguiéramos sin resultados. Estaba convencido de que iba a funcionar.
¿Se siente igual de valorado en España que fuera?
Me siento muy querido y valorado por la Prensa, también como entrenador en el mundo del bádminton, más que por lo que hago, por lo que Carolina ha conseguido. Pero, sin duda, me valoran más en otros sitios.Es una pena. He recibido ofertas de otros países como Francia, Inglaterra o Alemania. Todavía están detrás mía.
¿Alguna vez pensó en irse?
Sí, he tenido dudas porque te valoran y te dan un cheque en blanco a nivel de condiciones para entrenar. Y económicas, mucho mejores que aquí. Yo, mientras haya compromiso de Carolina y del resto de jugadores a los que entreno, seguiré.
¿Podría dar el salto a otros deportes?
El bádminton siempre irá conmigo. No cierro las puertas a todo lo que genere en mí un reto a nivel intelectual. Me gustaría dedicarme a entrenar a entrenadores y a niños.
Maurits Hendriks revolucionó el hockey. Luego pasó a ser el director técnico del Comité Olímpico Holandés. ¿Podría usted seguir ese camino?
Sería un honor y me encantaría. Creo que puedo aportar mucho por mi visión multidisciplinar del deporte, por cómo lo he vivido fuera de España.
¿La transversalidad es una asignatura pendiente en el deporte español?
Yo de quien menos he aprendido es de entrenadores de bádminton. Mi mejor fuente de inspiración ha sido el voleibol, a través de Aurelio Ureña.Tengo mucho contacto con Fred Vergnoux [entrenador de Mireia Belmonte]. Hemos hecho algún intento de generar una especie de asociación de entrenadores, pero es difícil. Estamos perdiendo una gran oportunidad de ser ese TEAMESP más allá de cuando hay unos Juegos.
Llegará el día en el que se desvele el método Rivas?
Sí, cuando me jubile. La clave es cómo cada entrenador encuentre el modo de aplicar esas ideas, aunque se equivoquen. Yo me sigo equivocando, pero me equivoco mejor que antes.

Fernando Rivas:

“Calma, alegría y fuerza” son las tres palabras que mejor definen a Carolina Marín. De hecho, en la sala de bádminton donde se entrena en el CAR de Madrid tiene un póster con ellas. Lo puso antes de los Juegos de Río. Pero, ¿con qué tres palabras se define Fernando Rivas? “Persistencia, tenacidad y estrategia”, dice.

Y fruto de todas ellas son los éxitos de Marín. “Pero detrás no estoy yo, hay un equipo”, recuerda. Lo forman su mano derecha Anders Thomsen, los fisioterapeutas Diego Chapinal y Nacho Sarria, Guillermo Sánchez (preparación); Ernesto García (parte analítica) e Ignacio García e Ignacio Paramio (márketing y comunicación).

Andrés García, Almudena Rivera

Fuente: MARCA

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Temas: Categorías: Deportes

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