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Aunque su DNI recoge que tiene 35 años, su cuerpo no presenta el deterioro físico de otros maratonianos, los que desde hace años acumulan miles de kilómetros en sus piernas. Porque la historia de Elena Loyo no es usual. La alavesa, que logró hace una semana la mínima para competir en los Europeos de Berlín del próximo verano con una marca de 2.33:19, siempre practicó deporte, pero sólo como un vehículo de ocio para canalizar su dinamismo. “Desde pequeña era muy activa”, recuerda Elena. “Montaba en bici, jugaba al tenis, patinaba, corría… Hacía de todo y siempre me ha gustado”.

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Sólo hubo unos años en los que se desvinculó casi totalmente de la actividad deportiva, cuando compaginó sus estudios de Ingeniería técnica mecánica con trabajos como modelo que le permitían ganar cierto dinero para seguir en la Universidad. Fue Miss Álava 2005, aunque siempre vio el ámbito publicitario como una ocupación temporal. “Me animé a probar y durante unos años hice algunos desfiles y campañas publicitarias”, asegura Elena. “Entonces tuve que dejar de hacer deporte, porque no se llevaba un cuerpo desarrollado muscularmente. Hice pasarela, algunos anuncios… Recuerdo uno de una silla de masaje que me gustaría tener ahora después de algunas sesiones de entrenamiento”, bromea.

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Porque a los 27 años retomó la actividad deportiva y se centró en el atletismo. “Me calzaba las zapatillas y corría de 40 minutos a una hora, me valía para despejarme”, dice. Hasta que empezó a disputar algunas carreras populares con buenas marcas. “Me di cuenta de que siempre estaba cerca del podio o ganaba. Corrí una carrera de 10 kilómetros en 34:40 y ahí ya empecé a pensar en entrenar con alguien. Se lo propuse a Martín, al que conocía de entrenar por aquí, y le dije que quería ir al Nacional de medio maratón. Faltaba un mes y me contestó que no podía hacer un entrenamiento específico para eso en tan poco tiempo. Yo de todas formas disputé el campeonato”, recuerda.

Pasó año y medio desde entonces y sólo cuando hizo un 5.000 en apenas 17:00 se le abrieron las puertas para entrenar con el campeón del mundo. Lleva cuatro años con Fiz, tres temporadas centrada en el atletismo de élite, y la progresión ha sido asombrosa. En su segundo maratón, el primero con entrenamiento específico después del de Sevilla, ya logró la mínima para elCampeonato de Europa de Berlín. “Me sorprendió mi rendimiento de forma positiva. Me costó empezar, pero después fui de menos a más. Cuando crucé la meta en 2.33:19 sentí una alegría tremenda”, asegura la atleta tras acabar sexta en Milán el pasado domingo.

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Y su margen de mejora es abrumador. Esta temporada ha introducido algunas sesiones dobles semanales y la asimilación del volumen es impresionante. “Elena es muy elegante corriendo”, analiza Martín Fiz. “Debe ir progresivamente, porque lleva poco tiempo corriendo con este número de kilómetros, entre 140 y 150 a la semana. Deportivamente su cuerpo aún no está deteriorado, pero debe proteger su tendón de Aquiles. Ha perdido años de experiencia, esa pequeña malicia que debes tener en carrera con respecto a los rivales.Es algo que también le quiero enseñar, a desenvolverse en carrera”.

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Aunque la fortaleza que desarrolla Elena Loyo sobre el asfalto es imponente. “Tiene una capacidad de sacrificio brutal y eso en un maratoniano es una gran cualidad”, destaca Fiz. “Es una atleta muy dura, tiene las condiciones mentales para este tipo de carreras. De hecho, a veces tengo que decirle que entrene menos porque lleva poco tiempo con volúmenes de kilómetros tan elevados y temo que pueda lesionarse. Tiene madera de maratoniana”.

En el horizonte, a principios de agosto, asoma el Campeonato de Europa de Berlín como la primera gran cita internacional de la atleta alavesa. “Lo afrontaré con un compromiso enorme. Es un premio al esfuerzo, como ya fue estar en el Mundial de medio maratón de Valencia. Han sido dos regalos impresionantes”, explica Elena.

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Tokio 2020, otro objetivo

Pero la pupila de Martín Fiz quiere más. Y los Juegos Olímpicos de Tokio, en 2020, aparecen como uno de sus grandes sueños. “No me conformo con estar en el Europeo. Tengo ganas de explorar cuánto puedo dar en esta prueba, es un reto personal. Espero tener más oportunidades para plasmar el trabajo del día a día. Ya estoy en la élite, pero sigo mirando hacia arriba. Estoy haciendo lo que me gusta y quiero estar con los mejores. Creo que puedo mejorar en bastantes cosas porque llevo poco tiempo”, asegura la atleta alavesa.

Trabajadora, disciplinada y luchadora, Elena apostó por el atletismo estos años para después retomar su carrera laboral. “Podré trabajar como ingeniera a los 50, pero con esa edad no podría ya lograr mi sueño en el atletismo”, explica. “Por eso hice esta apuesta, me tiré a la piscina y está saliendo bien”.

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De la mano de Martín Fiz, Elena se ha aupado a posiciones privilegiadas dentro del atletismo nacional. “Martín es un modelo como entrenador, muy trabajador y constante. Él tiene mucha culpa de lo que me está pasando. Transmite unos valores espectaculares. Es campeón del mundo de maratón y eso me inspira, pero también supone una responsabilidad porque debo responder a ese trabajo. Había llegado a mi tope entrenando sola y con Martín he progresado muchísimo”. Tras cuatro años de dedicación exclusiva, Elena afronta su primera gran temporada en la élite con Berlín como premio. Sin duda, todo un modelo de progresión.

Begoña Fleitas

Fuente: MARCA

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