José A. García
José A. García

Doce y media de la noche. Sergio Ramos se ha quedado solo en La Rosaleda después de que el autobús del Real Madrid partiese rumbo al aeropuerto hacía ya una hora. El de Camas abandona el estadio malagueño en un coche tras hacerse esperar el control antidoping. En su camino al vehículo que le trasladaría al aeropuerto, una periodista se acerca a él y le pregunta hasta en dos ocasiones si está de acuerdo con Lucas y Zidane en que se ha extendido en los últimos días una corriente de antimadridismo. Por dos veces, y sin titubear, el capitán responde con un sí rotundo. No dio más explicaciones el jugador. Un simple sí que resumía el sentir de un vestuario harto de los últimos comentarios en contra del equipo blanco.

Sergio se convertía entonces en el último en sumarse a la campaña que desde el Real Madrid se ha puesto en marcha en contra de esa ola de críticas fuera de lugar contra el arbitraje del inglés Michael Oliver. Una campaña iniciada por el propio Zidane el pasado sábado y que va más allá de la polémica acción de la Juventus. Por eso, precisamente, responde Ramos. Lanza ese mensaje igual de escueto que directo. Un mensaje que traslada el capitán para continuar con el asunto del antimadridismo. Un asunto que parece no tener fin, al menos, hasta el Bayern.

Patricia Terroba

Fuente: MARCA

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