Por Alejandra Martínez

A menos de una semana de que comience a rodar la pelota, la Selección argentina ya se encuentra en Rusia, luego de una larga preparación en Barcelona, y de atravesar algunos infortunios, como por ejemplo la temprana baja de su arquero, Sergio Romero; el amistoso suspendido (ante Israel); la reciente y dura lesión de Manuel Lanzini que lo dejó sin Mundial.

Está claro que la Selección Argentina tiene al mejor jugador del mundo: Lionel Messi. Pero con el astro solo no alcanza y para eso nos tenemos que remontar a los antecedentes. Alemania 2006, donde Lio tuvo su debut mundialista, convirtió un gol y, sin embargo, llegó aquel polémico partido de cuartos de final ante Alemania donde José Pekerman lo dejó en el banco y Argentina quedó eliminada.

Avanzamos 4 años y nos vamos a Sudáfrica 2010, con Diego Maradona como técnico, Messi ya era titular indiscutido. Sin embargo, otra vez más, Alemania y la sombra negra para la Argentina terminó con su ilusión mundialista.

El antecedente más cercano, Brasil 2014. Argentina alcanza la final. La Copa estaba tan cerca, y a la vez, quedó tan lejos.

Por todo esto está claro que al astro hay que acompañarlo. Y para eso, en estos días, estarán llegando entre 17 mil y 18 mil argentinos, siendo el país con una de las mayores convocatorias a esta cita mundialista.

Nos subimos al tercer puesto del podio de países con más entradas solicitadas. Para llegar a Rusia tendrán que hacer un vuelo de aproximadamente 20 horas, con al menos una escala: las más populares, Madrid, Londres, Frankfurt, Amsterdam. Al llegar a Moscú, los trámites de migraciones son bastante sencillos, pese a los inconvenientes con el idioma, ya que no todo el personal de migraciones habla inglés. Sin embargo, lo van a poder resolver sin mayores inconvenientes.

Para trasladarse desde el aeropuerto hacia el hotel o al centro de Moscú, la opción más económica es la de un Uber: tenés que calcular alrededor de unos 16 dólares.

Cada uno de esos argentinos que se suban al avión seguramente lo van a hacer con la misma ilusión y sed de revancha que los 11 que ingresen al campo de juego. Al del Spartak de Moscú, el próximo 16 de junio cuando Argentina tenga su debut en esta cita mundialista frente a Islandia.

Porque la Selección Argentina es una Selección que está acostumbrada a atravesar ciertas tormentas, a sobreponerse a sus obstáculos y porque además todos los que vengan no van a querer perderse la que probablemente sea la última función de una generación que merece finalmente llevarse la Copa. Se abrirá el telón y, ojalá tarde mucho en volver a cerrarse.

Fuente: INFOBAE

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