Una 'tortura' medieval para poder seguir corriendo 0

El 11 de octubre de 2017, Tim Don fue arrollado por un coche cuando se preparaba para el Mundial Ironman en Hawai. El atleta británico despertó media hora más tarde. Tenía roto el cuello (segunda vértebra cervical, justo detrás de los dientes) y sólo la rapidez de la ambulancia impidió que se ahogara. Los médicos le dieron algunas opciones, pero su carrera profesional parecía prácticamente terminada.

Así es la conmovedora historia de Tim Don

Tenía tres opciones para su recuperación y Don eligió una ‘tortura’ medieval para tener alguna opción de regresar a la competición. Podía utilizar un collarín – nada recomendable por la gravedad de la lesión-, operarse para reparar la vértebra y volver pronto a hacer vida normal – con esta opción hubiera puesto punto y final a su carrera- o “podía tener un halo” para una recuperación total, sin limitaciones.

Tortura medieval

El británico nunca se planteó tirar la toalla y eligió la opción más dolorosa, pero la única que le daba una opción de volver. “El halo es un dispositivo de tortura medieval. Es una experiencia terrible, pero es la mejor opción si se quiere una recuperación completa sin limitaciones a largo plazo. Básicamente consiste en clavar cuatro clavos de titanio en la cabeza del paciente, dos en la frente y dos en la parte trasera, unirlas con una circunferencia y colocar dos barras de metal para formar un busto. Hay que llevarlo unos tres meses. Es muy doloroso. Pero funciona”, aseguró el médico del atleta para su documental ‘The Man with the Halo’.

Durante esos tres meses, Don vomitó de dolor, vio cómo su frente supuraba, no durmió más de 90 minutos seguidos y estuvo siempre acompañado de una silla especial: “Si voy a recuperarme, voy a empujar mis límites para hacerlo lo antes posible y lo mejor que pueda. Si soy capaz seré incluso mejor que antes”, aseguró el atleta.

No durmió más de 90 minutos seguidos

Debía permanecer inmóvil durante doce semanas, mientras duraba el proceso de recuperación, y no durmió más de 90 minutos seguidos al estar en la silla con el halo sujeto al cráneo. Sin embargo, cuando se cumplió la tercera semana, Tim Don comenzó a entrenar, con mucho cuidado para no dañar el cuello, en su bicicleta. En el gimnasio trabajó el tronco inferior y en la piscina necesita utilizar un tubo ya que aún no puede girar el cuello lo suficiente como para respirar.

Tres meses después, el atleta vuelve a un deporte que es su forma de vida y ya entrena 20 horas semanales para el Maratón de Boston que espera correr este lunes en un tiempo de 2 horas y 50 minutos, similar al que logró el año pasado, antes de romperse el cuello.

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Fuente: MARCA

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