La periodista intenta mantenerse imparcial ante lo que sucede en el programa de Mediaset, aunque afirma estar “dispuesta a dar un toque de atención cuando haga falta”

La periodista Lara Álvarez (Gijón, 32 años) es uno de los rostros estrella de Mediaset. Presenta Última hora, un repaso de las novedades que ocurren en Gran Hermano VIP, la edición en la que participan personajes conocidos y que es, con frecuencia, escenario de polémicas y objeto de críticas, aunque acompañado de una gran audiencia —casi dos millones y medio de espectadores el martes pasado, muchos de ellos jóvenes—. En una entrevista concedida tras una presentación de la marca de productos de cuidado del cabello GHD, Álvarez habla de estas polémicas y de su carrera.

“Desde muy pequeña supe que quería dedicarme a la comunicación”, advierte. “La televisión siempre te sorprende. Eso me motiva, lo necesito, soy mentalmente muy inquieta y necesito esas pequeñas emociones”, afirma. Estar en directo es “una de las mejores sensaciones” que se vive. “La adrenalina y la tensión de pensar: ‘Un traspiés y ya está’, me encantan. Puedes hacer tu trabajo muy bien, pero si un día te quedas en blanco o un día fallas, que nos puede pasar a todos, sabes que se te recordará por eso”.

Se ha especializado en programas de entretenimiento, como Supervivientes o Gran Hermano VIP, un ámbito en el que dice sentirse “muy cómoda” por “no tener ataduras”. Es consciente de que el programa, que tiene como presentador estrella a Jorge Javier Vázquez, está recibiendo numerosas críticas por mostrar en horario de máxima audiencia mensajes y actitudes de contenido machista: hombres incitando a aprovecharse de mujeres que se han tomado una copa de más, gritos y faltas de respeto, o peleas entre concursantes que se atacan por sus características físicas.

“Hay una crítica que es lógica hacia ciertos comportamientos machistas”, admite Álvarez. “Lo que estamos diciendo es claro: no nos gustan estos comportamientos, no nos gustan ciertos mensajes”, afirma tajante. Sin embargo, también defiende que la audiencia sigue acompañando y que el programa ha tomado medidas, consciente de la responsabilidad de trasladar mensajes a un público numeroso.

Jorge Javier Vázquez entró en la casa por primera vez para tener una conversación con los concursantes. “Todo lo que sucede aquí tiene muchísima repercusión”, les dijo. “Tenéis que tener claro qué tipo de concurso queréis hacer porque vais a quedar en la memoria de la gente por lo que hagáis aquí”. Lara Álvarez está de acuerdo con las medidas adoptadas. “Creo que el programa ha sabido solventarlo. Se ha calmado bastante. Es cierto que alguno está tomando conciencia de los errores y corrigiéndolos”, comenta la presentadora. Explica que se trata de un formato muy peculiar en el que este tipo de conductas son más probables que en cualquier otro, porque durante 24 horas hay cámaras presentes. “Lo que entendemos es que la gente en su casa puede hablar como quiera, pero los concursantes tienen que ser conscientes de que están siendo grabados y son el ejemplo de muchas cosas para el público que los ve”.

Pese a que en su opinión se ha rebajado el tono, afirma estar “dispuesta a dar un toque de atención cuando haga falta”, aunque entiende que esa no es su tarea. “No creo que echar la bronca sea el papel que me corresponde. Intento mantenerme imparcial en todo momento, no involucrarme ni en las opiniones ni en la actitud de los personajes, que al final están mostrándose tal y como son y están haciendo un formato que funciona. Prefiero ver desde la barrera, informar y que sea el espectador quien decida. El público juzga”.

Álvarez también está involucrada en su marca de ropa, Blue Palm, que lanzó hace dos años y que le aporta “una satisfacción enorme”. La música es su eterno “sueño frustrado”, que sacia compartiendo en Instagram vídeos cantando y bailando. Espera recibir clases de canto en el futuro.

Haciendo balance de este 2018, habla de un año “súper positivo, profesionalmente fantástico” en el que se ha detenido para pensar en sí misma. “Estoy invirtiendo en mí, necesitaba parar un poco, coger perspectiva y preguntarme qué mujer quiero ser”. Y añade: “Quiero ser una mujer de la que me sienta constantemente orgullosa, quiero aportar algo, no solo a mi vida sino a los demás. Estoy buscando la manera de ver hacia dónde dirigirme y de qué manera puedo echar un cable a los demás”. Quien fuera novia del piloto Fernando Alonso no aporta datos sobre su vida sentimental actual. “El amor ahora mismo no es una prioridad”.

María Salas Oraá

Fuente: EL PAÍS

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Temas: Categorías: Entretenimiento

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