Anillos de oro gales, regalo de Isabel II o la cicatriz al descubierto en la espalda de la novia fueron algunos de los momentos que pasaron desapercibidos del enlace

Ocho años de relación y ocho meses de compromiso han acabado en dos días de fiesta. Eugenia de York y Jack Brooksbank ya son marido y mujer. La nieta de Isabel II, novena en la línea de sucesión al trono británico, y el empresario se han casado en el castillo de Windsor en una ceremonia que ha estado cargada de detalles con mucho significado. Aquí algunos de ellos. 

Lo que decía el vestido de Eugenia

La novia cumplió una de esas normas no escritas de los Windsor y apostó por una marca británica (aunque sus diseñadores no lo son: uno de ellos es belga de origen peruano y el otro italoaustraliano) para el vestido de su boda: Peter Pilotto, fundada en Londres en 2007. El diseño en seda estaba bordado con flores de Inglaterra, Escocia, Irlanda, hiedra para representar a los recién casados y rosas de York, la casa a la que pertenece la novia.

Detalle de la espalda de Eugenia de York.
Detalle de la espalda de Eugenia de York. TOBY MELVILLE AFP

El detalle estaba en la espalda: Eugenia la pidió abierta para que se viera la cicatriz de una importante operación de escoliosis a la que se sometió cuando tenía 12 años.

Los zapatos, de seda, eran de Charlotte Olympia, una de las zapateras fetiche de Hollywood.

El no velo y la no tiara

Eugenia de York, con la tiara Greville Kokoshnik, a su llegada a su boda.
Eugenia de York, con la tiara Greville Kokoshnik, a su llegada a su boda. POOL REUTERS

La novia se saltó dos tradiciones. Por una parte no llevó velo, algo poco común entre las novias reales británicas. Además, tampoco lució la misma tiara que su madre en su boda, también costumbre entre los Windsor. Eugenia decidió no llevar la tiara York, que su madre usó en su boda en 1986, y apostó por una con más peso: la tiara Greville Kokoshnik, de platino con diamantes y siete esmeraldas. La joya fue creada por la joyería Boucheron en 1919 y es un préstamo de su abuela, puesto que pertenecía a la reina madre. Los pendientes de diamantes y esmeraldas, regalo del novio, iban a juego con la misma.

Sin televisión

La retransmisión televisiva se limitó a la llegada de invitados y novios. Arrancó a primera hora de la mañana y a las 12 en punto acabó. Para seguir la ceremonia hubo que recurrir a las redes sociales oficiales del príncipe Andrés y de la familia real, que la retransmitieron desde el interior.

Una ceremonia corta y emotiva

La ceremonia duró exactamente una hora, y a lo largo de la misma se vio a los novios cariñosos y muy emocionados, especialmente a Brooksbank. Andrea Bocelli cantó en dos ocasiones, acompañado de la Real Filarmónica. El primo del novio, Charles Brooksbank, leyó la carta de San Pablo a los Colosenses y Beatriz de York, hermana mayor, un extracto de El gran Gatsby, de Fitzgerald.

Los anillos

Tras los votos, los novios intercambiaron los anillos, que estaban realizados en oro galés, regalo de la reina Isabel II. Es tradición entre la familia real británica.

Damas y pajes, de moda española

Los más pequeños se convirtieron en protagonistas de la ceremonia. Savannah e Isla Philips, de 7 y 6 años, hijas de Autumn y Peter Phillips (hijo de la princesa Ana); Mia Tindall, de cuatro años, hija de Mike y Zara Tindall (también hija de la princesa Ana); Maud Windsor, de cinco años (prima lejana y ahijada de Eugenia); Louis de Givenchy, de seis años (hijo de Olivier y Zoe de Givenchy) y Theodora, de seis años, hija del cantante Robbie Williams, llevaron trajes blancos con grandes lazadas verdes de Amaia Kids, la firma creada por la donostiarra Amaia Arrieta y con tienda en Chelsea, uno de los barrios más exclusivos de Londres. Carlota de Cambridge llevó un abrigo suyo en su primer día de guardería, en una imagen que dio la vuelta al mundo. 

Los pajes y damas de honor de la boda de Eugenia de York y Jack Brooksbank.
Los pajes y damas de honor de la boda de Eugenia de York y Jack Brooksbank. YUI MOK AFP

Los caballos grises

Tras la boda, Eugenia y Jack han dado un paseo en carruaje por Windsor, en la carroza escocesa, la Scottish State Coach, cerrada pero con el techo de cristal. El vehículo ha sido empujado por cuatro caballos grises de Windsor:  Plymouth, Milford Haven, Tyrone y Storm. Estos caballos, según la casa real, “tienen un papel importante en la vida ceremonial de la familia real y de la nación, y han llevado carruajes para los sucesivos monarcas y miembros de la familia real desde la reina Victoria”. 

Las duquesas y sus marcas fetiche

Kate Middleton y Meghan Markle estaban entre las más esperadas en el enlace. Especialmente Meghan, duquesa de Sussex, que se casó en el mismo lugar hace menos de cinco meses con el príncipe Enrique. Para la ocasión, ambas han hecho un guiño a su propia boda y han lucido diseños de sus marcas fetiches, las mismas que llevaron cuando se casaron: la duquesa de Cambridge un vestido de vuelo en fucsia de Alexander McQueen y la duquesa de Sussex un vestido con sobreabrigo azul oscuro abotonado de Givenchy.

Meghan y Enrique de Sussex (izquierda) y Kate y Guillermo de Cambridge (derec
Meghan y Enrique de Sussex (izquierda) y Kate y Guillermo de Cambridge (derecha) llegan a la boda de Eugenia de York. WILL OLIVER/FACUNDO ARRIZABALAGA EFE

Una boda y una tarta de otoño

Los novios han decidido crear una tarta inspirada en el otoño y cuajada de flores naranjas, creada por la repostera con sede en Londres Sophie Cabot, que conocieron gracias a un iniciativa del príncipe Andrés, el padre de la novia, que busca dar empleo a jóvenes emprendedores presentándoles a empresarios y posibles mentores. Se trataba de un pastel de cinco pisos de chocolate y red velvet en blanco, oro y naranja.

La tarta creada por Sophie Cabot para la boda de Eugenia de York y Jack Brook
La tarta creada por Sophie Cabot para la boda de Eugenia de York y Jack Brooksbank. MATT CROSSICK AFP

María Porcel

Fuente: EL PAÍS

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Temas: Categorías: Entretenimiento

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