La vida de excesos de la exesposa de Andrés de Inglaterra vuelve a la actualidad por boda de Eugenia, la segunda hija del matrimonio que se casa el viernes

Sarah Ferguson, con Isabel II en el hipódromo de Ascot.  GTRES
Sarah Ferguson, con Isabel II en el hipódromo de Ascot. GTRES

Si algo está valorado en el protocolo de las casas reales es la mesura y la discreción y si algo no tiene Sarah Fergusones precisamente eso. Sin duda si alguien ha sacado de sus casillas a Isabel II ha sido ella durante los años en que fue su nuera y también cuando dejó de serlo. Pero en esta última época, con el paso del tiempo y la distancia, la relación entre ambas ha mejorado. También porque la soberana se ha relajado en sus normas. La historia de Fergi, que estuvo casada durante seis años con Andrés de Inglaterra, vuelve a la actualidad por el matrimonio de su segunda hija, Eugenia, que el próximo viernes se casa con Jack Brooksbank, en una boda que sus padres quieren que se asemeje a un enlace real, aunque ella en realidad solo ocupe el noveno puesto en la línea de sucesión al trono.

Fue Diana de Gales quien presentó a la pareja y, tras un breve noviazgo, el 23 de julio de 1986 se casaban. Los primeros años de matrimonio estuvieron marcados por las obligaciones del duque con la Marina, por lo que estuvieron separados mucho tiempo. En agosto de 1988 nació Beatriz y dos años más tarde, Eugenia. “Casarme con Sarah ha sido la mejor decisión de mi vida”, dijo el príncipe Andrés durante una entrevista en 1991. Un año después la pareja se separaba. La noticia se filtró a The Daily Mail 24 horas antes de que la casa real británica emitiera el comunicado oficial. El detonante de la ruptura fueron unas fotos de Fergi con el millonario tejano Steve Wyatt y la petición del duque de Edimburgo a su hijo de que actuara.

Andrés y Sarah fueron vistos cenando juntos la noche antes de anunciar su separación. Era la antesala de lo que ha sido su peculiar divorcio. Ambos han mantenido una excelente amistad que les ha llevado a compartir casa y pasar vacaciones juntos.  “Mis padres son la mejor pareja de divorciados”, ha llegado a decir la princesa Eugenia. Tanto que el príncipe Andrés afirmó en 2000 durante una entrevista con Tatler que nunca había descartado una segunda boda con la madre de sus hijas.  Eso si, ambos han tenido parejas aunque nunca han llegado a formalizar ninguna de sus relaciones.

En 2012, Sarah Ferguson coqueteó con los realities y en unos de ellos habló de su matrimonio. “Me casé con mi marido porque lo amaba, solo que él era un príncipe. En palacio [Buckingham] había demasiadas reglas y restricciones. No sabía qué hacer”.

Sarah Ferguson, con sus hijas Beatriz y Eugenia.
Sarah Ferguson, con sus hijas Beatriz y Eugenia. GTRESONLINE

Primero adorada y después odiada por los ingleses, Fergie, narró cómo los errores de su pasado continuaban asediándola. Tras ser pillada por una cámara oculta del periódico sensacionalista News of the World intentando vender a un falso empresario contactos comerciales con su exmarido a cambio de dinero, Sarah tocó fondo emocionalmente. Fue entonces cuando decidió cambiar su vida. Y aquí es dónde comienza un duro viaje que se plasma en Buscando a Sarah, un programa de telerrealidad, en la cadena de la presentadora Oprah Winfrey. “Mi padre me llamaba oveja tonta. Y me decía que parecía un payaso y que tenía que crecer y dejar de ser tan tonta”, señala ante la cámara. “Esta mañana me he mirado al espejo. Y me miraba y me miraba y me he dicho: no me extraña que nadie te quiera, eres horrible”, declaró. En otro momento del programa reconoció ser “adicta a la aprobación”. “En cierto modo me alegro de ser una adicta porque al menos podré darle un nombre. No entendía que pudiera tratarse de una adicción porque no se trata de alcohol, drogas, tabaco… La aprobación, adicta a la aprobación. Tengo un diagnóstico. Creí que solo era un tren descarrilado”, añadió.

Fergie ha sido una persona non grata en la corte de los Windsor por sus aventuras sexuales, su codicia, y sus meteduras de pata ampliamente difundidas. Uno de sus últimos escándalos fue cuando la fiscalía turca pidió pena de cárcel para ella por grabar en un orfanato. La justicia la acusó de un delito contra el derecho a la privacidad en la infancia por rodar un documental con cámara oculta en septiembre de 2008. En él denunciaba las precarias condiciones de los orfanatos y centros para discapacitados en Turquía.

Pero su momento más comprometido fue cuando fue pillada en un vídeo vendiendo el acceso a su exmarido el príncipe Andrés por 590.000 euros. Todo fueron justificaciones. “Había bebido y estaba por los suelos. No era mi mejor momento”, reconoció. Y añadió: “Es caro vivir como duquesa de York”.

En este tiempo lejos del paraguas de palacio, la que un día fuera duquesa de York ha hecho de casi todo desde escribir cuentos a ser imagen de una firma de productos de adelgazamiento.

Mábel Galaz

Fuente: EL PAÍS

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Temas: Categorías: Entretenimiento

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