En televisión abierta puro reality show chafa. Volvamos a repasar los catálogos para engancharnos con una serie

Sin Luis Miguel, no hay para dónde hacerse...

En dos días será domingo. Los días en que El Sol salía y nos daba la tela de dónde cortar toda la semana. Tengo que reconocer que el último capítulo de la serie de Luis Miguel sí les quedó muy de telenovela de Televisa.

El ritmo que había llevado la serie terminó siendo torpe, y durante las últimas escenas hubo mucho melodrama, de ese que es pesado porque tiene muchas cosas fuertes que mostrar.

Y es que era el final del villano más malo de los últimos años, pero honestamente, ya habíamos visto lo más malvado de Luisito Rey, así que cualquier otra fechoría hubiese quedado pequeña.

Así que el sabor y el morbo por ver más villanías del padre de Luis Miguel se desgastó ya para los últimos episodios. Fue así como el final estuvo marcado por el estilo telenovelesco, lo cual le restó fuerza y credibilidad.

En redes sociales, sin embargo, comenzó a circular #NoSoloEsMarcela, haciendo alusión al hecho de que aún hay millones de mujeres de desaparecidas y miles, cuando menos, en México. Creo que ese es el tema a rescatar del final. Más allá de la intriga chafa de: ‘mi papá no me quiso decir dónde está Marcela, pero El Mossad sí la encontró’.

Esa fue la última decepción de la noche. Y es que horas antes estuve en el segundo concierto de La academia, en donde todo había comenzado.

Había leído varios comentarios negativos, incluso algunos colegas me habían dado sus quejas respecto al primer concierto y regreso del reality show, pero la verdad es que uno siempre le da el beneficio de la duda a las cosas. Los colegas tenían razón, el programa me parece innecesariamente largo.

El único mérito que le doy es que los participantes están ahí para ser educados. El objetivo del programa es ese, llevarlos de la mano para que aprendan no sólo cómo ser cantantes, también artistas. Que sepan que no dormirán, que no comerán tan bien como se pensaría y que tendrán que someterse a largas sesiones de coreografías, pruebas de vestuario y a entrenar su voz.

En el camino, mostrarán sus personalidades y podrán hacer uno que otro escándalo. La cuestión es que ninguno de ellos tiene el perfil de Jolette.

Y peor, intentaron hacer un escándalo con la salida de Charly y lo único que hicieron fue humillarlo constantemente. De haber sido yo, los hubiera mandado directo al diablo con todo y su discursito de “te tienes que ir porque tomaste una mala decisión y el público quiere que te vayas”, una y otra vez. Una movida de muy mal gusto.

El real mérito de La academia es que ha logrado sacar talentos que sí tienen futuro. Carlos Rivera, Yahir, Agustín Argüello y Yuridia, entre otros. Ojalá que en esta edición puedan repetirlo.

Después de eso, me tocó vivir el melodrama. ¿Qué es lo que vamos a ver los domingos? Vienen La voz… México y Mira quién baila. Nada de ficción que nos haga reunirnos. ¿Habrá algún otro artista que haya manejado con secretismo su vida?

Para atascados. Absentia llega a AXN el próximo lunes a las 22:00 horas. Lo padre de la serie es que participa Bruno Bichir. Un actor mexicano más entrando al mundo anglosajón.

Twitter: @ieriukatv

Fuente: EL UNIVERSAL

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