La decisión sitúa al cantante cerca del juicio por paternidad reclamado por Javier Sánchez-Santos, su supuesto hijo secreto

El juez que investiga la reclamación del supuesto hijo secreto de Julio Iglesias, Javier Sánchez-Santos, un hombre de 42 años que vive en Valencia, ha dado un ultimátum al cantante: dispone de 10 días para comunicar si está o no dispuesto a someterse a una prueba de ADN para aclarar su presunta paternidad.

La decisión ha sido calificado de “magnífica noticia” por el abogado de Sánchez-Santos, Fernando Osuna. El juez considera “procedente” la prueba genética que el letrado solicitó en enero. Y en un paso que delata su impaciencia ante la actitud de Iglesias en el proceso, reclama, por “razones de economía procesal”, que el cantante diga si lo acepta antes de “acordar todo lo necesario para la práctica” del test.

A la vista de la providencia dictada este miércoles por el magistrado José Miguel Bort, el letrado sevillano cree que es probable que el juicio se celebre antes de Navidad, salvo que el juzgado tenga muchas vistas señaladas con anterioridad. Osuna augura que, como sucedió en el caso del Cordobés, a cuyo hijo también representó, una vez en la sala el juicio durará menos de 10 minutos.

Si Iglesias no accede a hacerse la prueba, su negativa será considerada indicio de que pretende ocultar su paternidad. Si consiente, el abogado de Javier Santos está convencido de que el resultado replicará el obtenido gracias a la muestra de ADN recogida en Miami por un equipo de detectives contratado al efecto.

Los restos de saliva hallados en una botella de plástico abandonada en una playa de Florida por otro hijo del cantante, Julio José, revelaron una coincidencia genética del 99,9%, según figura en la demanda de paternidad presentada el año pasado.

Rechazo de las alegaciones

La respuesta del juez contiene otra victoria para los intereses de Sánchez-Santos: rechaza todas las alegaciones esgrimidas por la defensa del intérprete. El magistrado se reafirma en que es competente para conocer el asunto y no acepta el argumento de que la reclamación es inviable porque ya fue resuelta por la justicia.

En los años noventa, el cantante logró revocar por una cuestión formal una primera sentencia que había determinado que era padre de Sánchez-Santos, por entonces un adolescente que crecía en el conflictivo distrito marítimo de Valencia y soñaba con abrirse paso en la música.

El ahora cuarentón, dueño de una tienda de productos dietéticos cerca de la avenida del Puerto de Valencia, es hijo de la bailarina portuguesa María Edite Santos. La mujer siempre ha mantenido que vivió un romance con Julio Iglesias en el verano de 1975, tras conocerse trabajando en Sant Feliu de Guíxols, cuando el cantante estaba casado con Isabel Preysler.

El juez Bort dispone de las fotografías publicadas en aquella fecha por un periódico francés, en las que ambos aparecen juntos en una sala de fiestas del pueblo de Girona, lo que en su opinión “hace teóricamente factible que entonces hubiesen podido existir relaciones sexuales entre ambos”. El demandante nació nueve meses después.

Ignacio Zafra

Fuente: EL PAÍS

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Temas: Categorías: Entretenimiento

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