El marido de la infanta Cristina tiene en la soledad que ha elegido su mayor enemigo. La falta de contacto con otros presos afecta a su ánimo

Iñaki de Urgandarin, el día 18 entrando en la cárcel.  GTRES
Iñaki de Urgandarin, el día 18 entrando en la cárcel. GTRES

Iñaki Urdangarin cumple este martes 100 días de prisión [está condenado por el Tribunal Supremo a 5 años y 10 meses]. El que fuera un día duque de Palma de Mallorca cumple condena en la cárcel de Brieva (Ávila) en un módulo del que es el único habitante. Esta soledad elegida se ha convertido en su mayor enemigo. La falta de contacto con otros presos está minando su ánimo. Eso es lo que más preocupa a su familia que, de manera regular, lo visita. La que más veces ha estado es la infanta Cristina aunque por el centro penitenciario también han pasado sus hijos mayores y sus hermanos y sobrinos. Con su esposa, además, mantiene un contacto diario por teléfono.

Según Instituciones Penitenciarias el régimen de visitas y las comunicaciones son las mismas a las que tiene derecho cualquier condenado en sus circunstancias. El reglamento determina que el preso puede disfrutar de una visita familiar de 40 minutos a la semana, de un vis a vis una vez al mes de tres horas, y de un vis a vis familiar también una vez al mes de hasta seis horas de duración. En lo que sí se diferencia la estancia de Urdangarin de la de otros reos es que no hay ninguna foto de su esposa e hijos entrando o saliendo de la cárcel. En sus visitas tienen acceso directo hasta la entrada sin tener que recorrer unos metros andando como ocurre con otros familiares.

La soledad también le ha permitido a Urdangarin disfrutar de un cierto anonimato en su condena. No se ha filtrado ninguna foto de él, algo improbable si cumpliera su pena en un centro en el que tuviera que convivir con otros presos. La decisión del cuñado del rey también ha simplificado las medidas de seguridad que el Ministerio del Interior debía tomar para evitar que otros presos pudieran agredirlo o provocaran incidentes con él. El centro penitenciario está destinado a mujeres, pero dispone de un pequeño módulo para hombres que llevaba cuatro años vacío. Allí ocupa la celda en la que cumplió su pena Luis Roldán, ex director general de la Guardia Civil.

Brieva fue la cárcel elegida por Urdangarin desde el momento en que supo que debía cumplir condena -escoger la prisión es un derecho que todos los condenados tienen-. El marido de la infanta valoró la privacidad que ofrece este centro penitenciario tanto para un preso varón como para los familiares que le visiten. Al ser el único habitante del módulo de hombres no coincide con ningún otro condenado. Pero es precisamente este aislamiento lo que más preocupa a los responsables de la prisión de Brieva. Ya lo dijo Roldán: lo peor fue la soledad que le llevó a necesitar ayuda especializada.

Las infantas Cristina y Elena, en Vitoria, las navidades pasadas.
Las infantas Cristina y Elena, en Vitoria, las navidades pasadas. gtresonline

Urdangarin recibe en su celda de manera regular la visita de una psicóloga que habla con él, evalúa su estado y tomará decisiones si es necesario cambiar algo. De momento todo seguirá así. Solo en el caso de que anímicamente no pueda con el aislamiento se plantearía un traslado.

En una entrevista este lunes en RNE, el secretario general de Instituciones Penitenciarias, Ángel Luis Ortiz ha explicado que el 18 de agosto, cuando Urdangarin llevaba dos meses en prisión fue clasificado en régimen ordinario, algo que “legalmente se debe hacer dentro de los tres primeros meses” de prisión. Preguntado sobre cuándo obtendrá su primer permiso, Ortiz ha señalado que estos se dan cuando el preso cumple dos requisitos: buena conducta y haber cumplido la cuarta parte de la condena. Por eso, ha señalado que la fecha prevista es entre noviembre y diciembre de 2019.

Mientras, la infanta Cristina evita mostrarse en público. Todas las personas consultadas de su círculo más cercano aseguran que está “destrozada” y algunos hablan de depresión. Ella es una mujer de fuerte carácter y convicciones. Desde el primer minuto ha cerrado filas con su marido en una actitud que raya la cabezonería. Nunca ha admitido que su esposo haya tenido un comportamiento erróneo cuando hacía negocios con Diego Torres. Por ello ha desoído todos los consejos que su familia le ha dado. Por eso, también, cortó todos los vínculos con los asesores de La Zarzuela. Se enfrentó a su hermano, el rey Felipe VI, que la desposeyó del título de duquesa de Palma y se niega a renunciar a sus derechos dinásticos.

Mábel Galaz

Fuente: EL PAÍS

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Temas: Categorías: Entretenimiento

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