El mandatario chino Xi Jinping estuvo recientemente en una gira de inspección por el noreste de China, un área conocida como el “granero” del país.

Durante su visita del 25 al 28 de septiembre, dijo que China debería ser más autosuficiente en su economía, desde su sector manufacturero hasta la seguridad alimentaria.

La provisión de productos agrícolas de China se vio afectada por la guerra comercial con Estados Unidos. Antes de los aranceles, China tenía que importar grandes cantidades de cultivos como soja, sorgo y maíz para satisfacer la demanda interna.

Algunos analistas de China, que han observado que el país podría enfrentar una potencial crisis de falta de alimentos, dicen que esa fue la razón principal por la que Xi decidió viajar al noreste de China.

Sin embargo, hay desafíos prominentes a las ambiciones de autosuficiencia de Xi. Según el libro de 2010 “Agua: La lucha épica por riqueza, poder y civilización”, de Steve Solomon, el promedio de agua dulce disponible por persona en China es un quinto de lo disponible para los estadounidenses. La contaminación en China ha alcanzado niveles peligrosos, al punto de afectar el agua para beber o para las plantaciones.

Según la Organización para la Alimentación y Agricultura de las Naciones Unidas, la tierra cultivable de China representa menos del 10 por ciento del total mundial, pero debe alimentar a un quinto de la población del mundo.

Debido a la demanda de fábricas y viviendas, grandes porciones de tierra cultivable han sido convertidas en zonas de construcción para aumentar el crecimiento del PIB local. Según el Ministerio de Recursos Naturales de China, en 2017 el total de tierras cultivables en el país cayó por cuarto año consecutivo, hasta las 134,86 millones de hectáreas.

Según Reuters, en un relevamiento de 2013, se estimó que más de 3,33 millones de hectáreas (unos 8 millones de acres)—un área del tamaño de Bélgica—estaban demasiado contaminadas como para ser aptas para cultivo. Y según datos de 2015, unas 10 millones de hectáreas (unos 25 millones de acres) están contaminadas con metales pesados.

En octubre de 2017, algunos medios chinos informaron, citando expertos, que se calcula que la demanda de granos de China crecerá hasta los 700 millones de toneladas en 2020, muy por encima de los 554 millones de toneladas que se pueden producir nacionalmente.

Según un informe del 3 de octubre del periódico chino World Journal, en 2006 China tenía un exceso de granos y exportaba unas 10 millones de toneladas. Pero desde 2013, China ha tenido que importar más de 22 millones de toneladas de cereales cada año.

En medio de la guerra comercial con Estados Unidos, es probable que China aún necesite importar cultivos de EE. UU. y pagar los aranceles, ya que simplemente no puede cubrir la demanda por sí sola.

Por ejemplo, con la soja —procesada principalmente para alimento de ganado y aceite de cocina—el 13 de agosto China compró un cargamento de EE. UU. con 70.000 toneladas valuado en USD 23 millones. Ese fue el primer cargamento de soja de EE. UU. sujeto a los aranceles punitivos a China, informa Reuters.

A través de La Gran Época.

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Categorías: China

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