Las relaciones entre Estados Unidos y China se deterioraron en medio de la disputa comercial. El conflicto comercial está estrechamente relacionado con la “fábrica del mundo”, una metáfora que describe el rol económico de China. Debido a la guerra comercial, la “fábrica del mundo” está empezando a desmoronarse y seguirá haciéndolo, este es su destino. Su creación ha llevado a su destrucción.

El 4 de octubre, el vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, pronunció un discurso en el que criticó las actividades exteriores de China, lo que provocó diversas reacciones nacionales e internacionales. Algunos medios de comunicación estatales de China dijeron que el discurso de Pence denota que “el sol se está poniendo en Estados Unidos”, lo que implica que Washington se siente impotente, por eso se mete con China y la utiliza como chivo expiatorio para desviar la atención del mundo de los problemas de Estados Unidos. ¿Tiene Estados Unidos un futuro sombrío? A juzgar por el estado actual de la economía estadounidense, es demasiado pronto para decirlo. Por lo tanto, mi artículo no se centrará en esta cuestión, sino en la “fábrica del mundo” de China, que muestra signos de deterioro debido a la retirada de empresas extranjeras.

La ‘fábrica del mundo’: Un peso insoportable para China y el mundo

Después de que China se uniera a la Organización Mundial del Comercio (OMC), marcó el inicio de un período glorioso. De 2003 a 2007, las exportaciones de China crecieron a un ritmo mayor al 25% anual, y la tasa de crecimiento en algunos años llegó al 35%. En 1990, la industria manufacturera de China representaba solo el 3% del total mundial, pero ahora representa la mitad del mercado mundial. Ese mismo año, las exportaciones de China representaron solo el 2% de las exportaciones mundiales. En 2017, saltó al 14%, y su participación en las exportaciones mundiales se multiplicó por seis. Sin embargo, este rápido crecimiento hizo perder de vista a Beijing las realidades del mercado mundial. ¿Puede la globalización económica hacer de China el único ganador? El régimen chino calculó mal el rápido crecimiento económico del país asiático porque no entendía los principios básicos del comercio internacional y las tendencias de desarrollo.

Sobre la base de los principios del comercio internacional, un país con una población pequeña tendrá un pequeño volumen de exportación y su impacto en el mercado internacional es mínimo, o puede mantener un superávit comercial a largo plazo. Por otro lado, China tiene una gran población y el mercado mundial parece tan pequeño. Usamos la siguiente situación como ejemplo: si China puede mantener su tasa de crecimiento de las exportaciones del 25% anual durante 20 años, entonces su industria manufacturera crecerá del 50% actual al 60, 70 o incluso 80% en el mundo; en ese momento, la globalización económica se convertirá en la globalización de la economía de China. Esta situación solo sería buena para China, pero otros países tendrían dificultades para sobrevivir: muchas fábricas cerrarían, sus economías estarían al borde del colapso. Y tarde o temprano, China no tendrá suficientes compradores. La fuerza laboral de China representa el 26% del empleo mundial. Incluso si todos los países industrializados del mundo dejaran de exportar y cedieran el mercado a China, los días de gloria de las exportaciones chinas no pueden continuar indefinidamente. Esto no es realista desde la perspectiva del equilibrio económico internacional porque el comercio debe ser mutuamente beneficioso para sostenerse a largo plazo. Si un país gana dinero a escala global en China, a largo plazo venderá más y comprará menos, acumulando enormes reservas de divisas. ¿Hay algún país que pueda importar continuamente mercancías de China?

Por lo tanto, la “fábrica del mundo” es una metáfora, una descripción del estado actual de China. Si la “fábrica del mundo” continúa expandiéndose rápidamente, entonces se vuelve demasiado grande e insostenible para la economía global. Y como la “fábrica del mundo” depende de las exportaciones y el mercado mundial no puede sostenerlo, también se convierte en una carga para China. Al principio de este artículo se mencionó que el sol se estaba poniendo en EE.UU. –esto se refiere al vaciamiento del sector manufacturero estadounidense. De hecho, bajo años de presión causada por los subsidios ilegales de China, Estados Unidos está luchando para hacer frente a la pérdida de empleos de largo plazo en el sector manufacturero debido a las prácticas comerciales desleales. Sin embargo, esta no es la única razón de la guerra comercial entre Estados Unidos y China.

Los esfuerzos de China por mejorar la tecnología son la causa fundamental de la guerra comercial entre China y Estados Unidos
La propiedad intelectual es otra de las razones del conflicto comercial entre Estados Unidos y China. Los medios de comunicación chinos dicen que ambas partes están involucradas en una batalla comercial a largo plazo. Estados Unidos acusa a China de “hacer trampa” robando propiedad intelectual, mientras que China acusa a Estados Unidos de ser un matón. “Hacer trampa” se refiere a la política a largo plazo de China de “usar el mercado para la tecnología”.

Según la Enciclopedia Baidu de China, el 22 de marzo de 1984, el Consejo de Estado de China declaró en la aprobación del “Informe sobre la Combinación de Tecnología y Comercio y la Compra de Equipamiento Antiguo” de la Comisión Económica Estatal: “Combinar el comercio exterior de productos básicos con tecnología importada, para implementar la combinación de tecnología y comercio y para intercambiar algunos de nuestros mercados por tecnología extranjera avanzada –esta es una de las principales políticas para acelerar el progreso tecnológico de China”. En abril de 1998, el Comité Central del Partido Comunista Chino (PCCh) y el Consejo de Estado propusieron una mayor apertura y un aumento del nivel de capital extranjero. Una serie de comentarios, dos de los cuales se mencionaron explícitamente, están supeditados al “mercado por tecnología”.

En 2000, China estaba lista para adherirse a la OMC. El acuerdo de la OMC establece claramente la prohibición de la transferencia forzada de tecnología, por lo que el PCCh modificó su política solo en la superficie y ya no la mencionó más por escrito. En los 18 años posteriores a su ingreso en la OMC, el “mercado por tecnología” pasó de ser transparente a ser opaco, y los gobiernos locales exigieron a las empresas extranjeras que entregasen tecnología y diseños (a cambio del privilegio de invertir, operar o vender en China). Recientemente, el plan para ingresar a la industria manufacturera avanzada, representado por el plan “Made in China 2025”, planteaba el objetivo de mejorar su tecnología en pocos años. Para lograr este objetivo, China estuvo adquiriendo activamente tecnología extranjera a través de varios medios. Esto hace que la violación y defensa de la propiedad intelectual sea un punto clave de disputa entre China y los Estados Unidos.

China está decidida a entrar en la industria manufacturera avanzada porque la “fábrica mundial” está perdiendo su competitividad. Mucho antes de que estallara la guerra comercial entre China y Estados Unidos, China mostraba signos de un declive parcial. Las fábricas de prendas de vestir y textiles se trasladaron de China y se reubicaron en el sur de Asia y el sudeste asiático debido al aumento de los costos de la mano de obra, los precios de la energía y los impuestos (incluidas las tasas de seguridad social), sin embargo el tipo de cambio siguió siendo alto. Según una encuesta realizada por Boston Consulting Group (BCG) en 2014, el coste promedio de la industria manufacturera china era un 5 por ciento más bajo que en Estados Unidos en ese tiempo. Hace unos años, las industrias de mano de obra intensiva, como la ropa de vestir y la ropa blanca, por primera vez se fueron de China. En respuesta a esta tendencia, la provincia de Guangdong propuso mejorar su tecnología. El plan era trasladar las fábricas de escala menor o de bajo rendimiento (que tienen poca propiedad intelectual, tecnología o marca) a las zonas rurales pobres, y reemplazarlas por fábricas que tengan tecnología avanzada. Los chinos describen este movimiento como “vaciar la jaula y cambiar el pájaro”.

Si China dependiera principalmente de la investigación y el desarrollo independiente de su tecnología, no habría motivo para la queja. China necesita una gran cantidad de tecnología privada para competir en la industria manufacturera avanzada y no puede depender únicamente de la investigación y el desarrollo financiados por el gobierno: cuesta mucho y toma demasiado tiempo, y la tecnología solo es buena para el Ejército porque no tiene mucho atractivo para el consumidor. Por lo tanto, tratar de “adquirir” tecnología del extranjero se ha convertido en una forma importante de mejorar la tecnología en poco tiempo.

El destino de la fábrica del mundo

Desarrollar tecnología avanzada a través de la investigación y el desarrollo no es una tarea fácil. Si los países extranjeros se vieran obligados a transferir su tecnología, se enfrentarían a la competencia con China en el mercado internacional con las mismas mercancías. Además, el valor de la propiedad intelectual hace que China obtenga beneficios adicionales, pero que estas empresas extranjeras sufran pérdidas a largo plazo. Por lo tanto, Estados Unidos considera que la violación de los derechos de propiedad intelectual es una cuestión clave en la guerra comercial entre China y Estados Unidos. Sin embargo, China solo puede mejorar su tecnología robando propiedad intelectual. Por lo tanto, la negociación comercial entre Estados Unidos y China es improductiva.

EE.UU. impuso aranceles sobre los productos chinos, ¿pero es el efecto realmente como señalaron los medios de comunicación oficiales chinos: “Las balas que se disparan acabarán dañando a los consumidores estadounidenses”? Esto puede tener algún impacto en el mercado estadounidense a corto plazo, pero los importadores estadounidenses ajustarán gradualmente sus cadenas de suministro, construirán fábricas en el sudeste asiático y el sur de Asia, e incluso cambiarán la cadena de suministro hacia los Estados Unidos. Un ejemplo de esto es el empresario taiwanés Terry Guo, que estableció una nueva planta de montaje de iPhone en Estados Unidos. La transferencia de las cadenas de suministro puede llevar varios años. Las empresas extranjeras en China podrían dividirse. Las empresas extranjeras que buscan mercados en China, Europa y Oriente Medio se quedarán en China, mientras que las que dependen de Estados Unidos se irán alejando gradualmente de China.

El destino de la “fábrica del mundo” de China tiene tres significados. En primer lugar, la “fábrica del mundo” dependía de sus bajos costes para ser competitiva. Pero estos costes aumentaron gradualmente con el tiempo y debilitaron la capacidad del país para competir a escala mundial. Las empresas estatales monopolizaron la energía con precios más altos, los gobiernos locales impusieron fuertes impuestos y un tipo de cambio alto del yuan contribuyó al aumento de los costos.

En segundo lugar, la “fábrica del mundo” dependía de tecnología avanzada para su supervivencia. China no podía confiar únicamente en su propia investigación y desarrollo, por lo que recurrió a robar tecnología o propiedad intelectual para poder crear nueva tecnología en poco tiempo. El robo de propiedad intelectual y tecnología es un motivo de la disputa comercial entre Estados Unidos y China. La guerra comercial resultará en el declive de China como la “fábrica del mundo”.

Tercero, sin este estatus, China no habría experimentado dos décadas de prosperidad económica. Fue en esta prosperidad económica que China pagó el precio en el conflicto comercial con EE. UU.: está perdiendo una gran proporción del mercado de EE. UU., causando que su economía se debilite.

Pareciera que China tiene una salida. Pero incluso si China descentralizara su gobierno, abriera completamente sus mercados, cooperara y fortaleciera sus relaciones con Estados Unidos, permitiera a las empresas extranjeras comerciar libremente sin forzar empresas mixtas y dejara de manipular el yuan, no se podría hacer mucho porque esas soluciones no funcionarían en China. El destino de la “fábrica del mundo” de China es en realidad el destino de su régimen actual. El régimen actual es la propia condena de China.

El Dr. Cheng Xiaonong es un experto en la política y economía de China radicado en Nueva Jersey. Se graduó en la Universidad de Renmin, donde obtuvo su maestría en economía, y en la Universidad de Princeton, donde obtuvo su doctorado en sociología. En China, Cheng era investigador de políticas y asesor del exlíder del Partido Zhao Ziyang, cuando Zhao era primer ministro. Cheng fue profesor invitado en la Universidad de Gottingen y Princeton, y se desempeñó como redactor jefe de la revista Modern China Studies. Sus comentarios y columnas aparecen regularmente en los medios de comunicación chinos en el extranjero.

A través de La Gran Época.

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Categorías: China

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