El Vaticano firmó un acuerdo con Beijing el 22 de septiembre que permitirá a las autoridades chinas designar obispos chinos, en una medida que los críticos dicen que es rendirse ante el régimen chino.

La Iglesia Católica en China, cuya autoridad es el Partido Comunista Chino (PCCh), dijo el 23 de septiembre que “persistirá en recorrer un camino adecuado para una sociedad socialista, bajo el liderazgo del Partido Comunista Chino”, en un comunicado lanzado en su sitio Internet.

El Vaticano y el PCCh rompieron relaciones en 1951. Desde entonces, el PCCh ha insistido en nombrar a sus propios obispos, a pesar de la tradición del Vaticano que indica que los obispos solo pueden ser aprobados con el consentimiento del Papa.

El Papa Francisco ahora está respaldando la legitimidad de estos obispos nombrados por Beijing.

“El Papa Francisco espera que, con estas decisiones, comience un nuevo proceso que permita superar las heridas del pasado, llevando a la plena comunión de todos los católicos chinos”, dijo el Vaticano en un comunicado, de acuerdo a The Associated Press. El Vaticano, en tanto, afirmó que la medida “no era política sino pastoral”.

El cardenal de Hong Kong Joseph Zen, conocido crítico del Partido Comunista Chino (PCCh), así como otros católicos chinos, expresaron su oposición al reciente acercamiento del Vaticano con China.

Zen dijo que creía que el Vaticano y el PCCh estaban haciendo un “trato secreto”.

“Están entregando el rebaño a las bocas de los lobos”, dijo el Cardenal sobre la decisión del Vaticano de jurar lealtad al Partido Comunista, según VOA News. “Es una traición increíble”, dijo.

El secretario de Estado del Vaticano, Pietro Parolin, uno de los principales negociadores en China, “debería renunciar” por la medida, exclamó Zen. “No creo que él tenga fe. Él es solo un buen diplomático en un sentido muy secular y mundano”, agregó.

China tiene alrededor de 12 millones de seguidores católicos, que están divididos entre iglesias clandestinas que juran lealtad al Vaticano y las iglesias de la Asociación Católica Patriótica respaldadas por el Estado.

Los grupos de derechos humanos han documentado la persecución sistemática de los cristianos clandestinos en China. Según Human Rights Watch, en 2017 más de una docena de cristianos de la provincia de Yunnan fueron acusados ​​por funcionarios del PCCh por “usar cultos para sabotear la aplicación de la ley”. Además agregó que “en octubre, al menos tres de los acusados ​​recibieron sentencias de prisión de cuatro años. Uno de sus abogados dijo que los arrestos se debieron a que el grupo no se reunía en las iglesias oficialmente designadas”.

El acuerdo PCCh-Vaticano no es específico

En una publicación en un blog del 22 de septiembre, Zen criticó el acuerdo entre el Vaticano y el PCCh. El anuncio del fin de semana podría resumirse en pocas palabras, escribió: “La Santa Sede ha firmado un Acuerdo con la República Popular de China sobre el nombramiento de obispos”.

“Decir que el acuerdo es provisional sin especificar la duración de su validez no dice nada”, escribió Zen en inglés. “Se puede decir que todos los acuerdos son provisionales, porque una de las partes puede, por cualquier razón, exigir una revisión o incluso la anulación del Acuerdo. Pero hasta que eso suceda, el acuerdo, aunque provisional, sigue siendo el acuerdo válido”.

El acuerdo, dijo, es probablemente equivalente a que el PCCh les diga a los católicos que “obedézcanos a nosotros” porque “¡tenemos un acuerdo con su Papa!”

A través de La Gran Época.

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Categorías: China

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