La señal de un McDonald's destrozada por los efectos del huracán Michael a su
La señal de un McDonald’s destrozada por los efectos del huracán Michael a su paso por Panama City, Florida. JONATHAN BACHMANREUTERS

Cuando descolgó el teléfono, el padre de Sarah Radney, de 11 años y una de las 13 fallecidos por el huracán Michael, apenas podía entender a su hermano. Le oía llorar. La hija de Roy Radney había ido a ver a sus abuelos al suroeste de Georgia. Habían decidido quedarse en casa, no acatar las órdenes de evacuación porque, básicamente, no tenían a donde ir. Imposible pagar un hotel para todos en el que ponerse a salvo de este gigante que ganó fuerza durante el fin de semana de manera sorpresiva. Roy Rodney les había telefoneado cada hora mientras los vientos del huracán les azotaban. A veces cada 15 minutos. Entonces, recibió la llamada: su hija Sarah había recibido un golpe en la cabeza con una marquesina.

La pérdida de la pequeña se suma a la de siete personas en Virginia, entre los que se encuentra un bombero que respondía a una llamada de emergencia. Otras cuatro personas murieron en el Condado de Gadsden, al oeste de Tallahassee, capital de Florida. Mientras que un hombre, que decidió quedarse en casa, perdió la vida tras caer un árbol sobre su hogar.

Sin embargo, los equipos de emergencia esperan que la cifra de muertos aumente a consecuencia de este huracán que azotó el miércoles la porción del estado de Florida que se adentra en el continente. Sus consecuencias se dejan sentir desde esta zona, que por similitud morfológica se llama ‘asa de sartén’, hasta el estado de Virginia.

Los equipos de rescate sólo se encuentran en la primera fase tras el paso de este huracán de categoría 4. “El número de fallecidos puede aumentar a lo largo del día”, reconoció Brock Long, jefe de la agencia Federal de Gestión de Emergencias (FEMA, por sus siglas en inglés).

Miles de personas se encuentran desaparecidas, mientras las autoridades locales, estatales y la Cruz Roja esperan que vayan apareciendo conforme se recuperen las comunicaciones. Todo la ayuda parece poca, por eso familiares y amigos de las víctimas y desaparecidos se han convertido en los primeros voluntarios en las labores de rescate.

Esta primera fase también se centra en hacer llegar ayuda a las personas atrapados, como es el caso de quienes se encuentran en el interior del psiquiátrico más antiguo y más grande de Florida, que seguía inaccesible al cierre de esta edición. Los equipos de rescate se limitaron a tirarles palés de comida y agua desde un helicóptero. Hay alrededor de 1.000 pacientes residentes en el centro que no han podido ser evacuados.

Al menos 1,5 millones de personas se han quedado sin electricidad a consecuencia de este huracán que se ensañó especialmente con una de las zonas más pobres del estado de Florida. Esta circunstancia explica por qué la mayoría de los 375.000 habitantes hizo caso omiso a la orden de evacuación. De momento, la ira de Michael podría haber dejado hasta 4.500 millones de dólares en pérdidas, según la empresa de análisis de datos CoreLogic, que basa sus estimaciones en el coste del reemplazo de las edificaciones. Sin embargo, esta cifra podría aumentar cuando los propietarios informen de los daños de sus hogares a las empresas aseguradoras.

elmundo.es

Fuente: EL MUNDO

Share
Temas: Categorías: Mundo

Video Destacados

Ad will display in 09 seconds