Washington no descarta sanciones a las empresas europeas que operen con Teherán pero confía en que el diálogo dé resultados en “días y semanas”

Mike Pompeo, el viernes en una rueda de prensa en Washington. ERIN SCHAFF EFE
Mike Pompeo, el viernes en una rueda de prensa en Washington. ERIN SCHAFF EFE

El secretario de Estado estadounidense, Mike Pompeo, aseguró este domingo que trabajará duro para que en los “próximos días y semanas” pueda alcanzarse un acuerdo con los aliados europeos sobre Irán “que funcione de veras”, tras haber roto esta semana el alcanzado en 2015 pese a los llamamientos en contra los países aliados. En una entrevista en la cadena conservadora Fox, Pompeo se mostró “esperanzado” en conseguir un consenso —que no ha sido posible hasta ahora—, pero la misma mañana, el secretario de Seguridad Nacional, John Bolton, advirtió de posibles sanciones a las empresas europeas que hagan negocios con Irán.

Donald Trump anunció el martes que abandonaba el acuerdo auspiciado por Barack Obama por el cual se levantaban las sanciones a Irán a cambio de que el régimen frenase su carrera atómica durante un decenio y aceptase controles al respecto. Para el presidente, que tenía ese acuerdo en su punto de mira desde que era candidato, era una forma de dar oxígeno económico al régimen para poder reanudar su carrera armamentística, pese a todos los sistemas de inspección pactados, tal y como argumentaron los aliados.

Las otras cinco potencias firmantes —China, Rusia, Francia, Reino Unido y Alemania— permanecen en ese acuerdo mientras Washington reactiva la maquinaria de las sanciones, lo que abre la incógnita de si EE UU va a penalizar a las empresas europeas con negocios con Irán. Bolton, exembajador ante Naciones Unidas que siempre ha defendido la línea dura, se limitó a señalar que “es posible” y que “depende de la conducta de otros Gobiernos”, unas palabras muy ambiguas que solo sirven para aclarar que la mano dura también con los aliados no se descarta.

El precedente de Cuba

Cuando a Pompeo se le preguntó por la posibilidad de sanciones fue cuando destacó su intención de seguir negociando con Europa, aunque rehusó manifestar si habría o no penalizaciones. Existen precedentes para evitarlas: en 1966, cuando EE UU aprobó la ley que castigaba a las empresas que hicieran negocios con Cuba, la Administración acabó eximiendo a las firmas europeas. Las exportaciones iraníes a Europa se cuadruplicaron en 2016, el año posterior al acuerdo, y en sentido contrario muchas empresas europeas, como el consorcio fabricante de aviones Airbus, están sacando jugo a Irán.

“Espero que en los próximos días o semanas logremos un acuerdo que realmente funcione, que realmente proteja al mundo de la mala conducta iraní, no solamente de su programa nuclear, sino también de sus misiles y de su conducta maligna”, dijo este domingo el secretario de Estado. Cuando el entrevistador de la Fox repreguntó sobre las sanciones, Pompeo salió al paso así: “El régimen de sanciones que está ahora en marcha tiene unos requerimientos muy claros. Mi misión es tratar de lograr un acuerdo con unos resultados que protejan a EE UU. Eso es lo que vamos a hacer y trabajaré duro con los europeos en los próximos días”.

Mientras, el viento sopla al sentido contrario en Corea del Norte. A un mes escaso de la reunión entre Trump y Kim Jong-un para acordar la desnuclearización del régimen norcoreano, el secretario de Estado señaló que se podrían “levantar” las sanciones contra Pyongyang si desmantela toda su capacidad en armamento nuclear. El endurecimiento de las multas en el último año, en respuesta a la intensificación de las pruebas balísticas por parte del régimen, ha asfixiado a la pequeña economía norcoreana. Para que la tiranía de Kim ceda, Washington trata de asegurarle que su objetivo último no es derrocarle, según dijo Pompeo.

Amanda Mars

Fuente: EL PAÍS

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