Profesoras trabajando en equipo en el Instituto Julio Verne de Leganés (Madri
Profesoras trabajando en equipo en el Instituto Julio Verne de Leganés (Madrid). SERGIO GONZÁLEZ VALERO

Los profesores españoles están desmotivados, desanimados y desincentivados. Lo ha dejado claro el responsable educativo de la OCDE, Andreas Schleicher, y también lo ponen de manifiesto los resultados de una encuesta en la que el 80% de los consultados reconoce que los docentes no tienen incentivos, no trabajan en equipo y no son evaluados de forma adecuada. De hecho,

La encuesta, elaborada por la Red por el Diálogo Educativo del Proyecto Atlántida y la Fundación Cotec, se realizó el pasado mes de junio a 772 personas, el 85% de ellos docentes de centros públicos, concertados y privados de Infantil, Primaria, Secundaria, FP y Universidad. La muestra es pequeña pero significa una aproximación al estado de ánimo de los profesores en un contexto en el que hay pocos trabajos similares. Hay que remontarse a 2014 para encontrar un estudio similar, que también reflejó la misma insatisfacción y necesidad de un cambio en una profesión que durante décadas no ha tenido ningún desarrollo profesional.

Ahora nueve de cada 10 encuestados ve necesario definir un nuevo modelo de profesión docente. No se ha preguntado expresamente por el llamado MIR educativo porque “es una expresión coloquial que se ha generalizado, pero que puede significar cosas distintas, según quien la emplea y hace referencia a una experiencia exclusiva de nuestro país”, en palabras de Florencio Luengo, coordinador del Proyecto Atlántida.

El trabajo pone de manifiesto que los consultados consideran más importante tener una carrera profesional atractiva que mejorar sus salarios o elevar la nota de acceso a las titulaciones educativas. Más que el sueldo valoran como incentivos participar en proyectos de innovación o en intercambios con otros centros educativos.

Prácticas remuneradas

Reconocen, además, que el sistema educativo actual tiene bastantes debilidades. ¿Cuáles? La más citada es la poca relación entre la universidad y los centros educativos. También se menciona una formación continua inadecuada para actualizar los conocimientos y las prácticas. Tres de cada cuatro apoya un periodo de prácticas remuneradas para docentes en formación.

“En la actualidad tienen dos tipos de prácticas: mientras están formándose (el practicum) y cuando han superado la fase de oposición. En ninguno de los dos casos las prácticas son remuneradas. El profesorado que supera su fase de estudios y no se presenta a oposiciones o no supera las oposiciones, no realiza el segundo tipo de prácticas. Esta última situación afecta, sobre todo, al profesorado de los centros privados y a una parte del profesorado interino en los centros públicos”, explica Luengo.

Se observa en la encuesta un descontento generalizado con el modelo actual de acceso a la función pública docente. El 65% considera inadecuado o muy inadecuado el sistema de acceso. Un porcentaje similar critica el modelo y las competencias demandadas en la fase de oposición, mientras que el 55% opina que la fase de concursos con su actual sistema de valoración de méritos es muy mejorable. Seis de cada 10 reclaman cambios en la oposición y cinco de cada 10 son partidarios de que se determine un modelo de formación para los docentes noveles.

¿Por qué están tan desconformes? “Sencillamente, porque hay muchas personas e instituciones que no están convencidas de que las personas que superan la oposición son las que mejor desempeñarán las funciones que tendrán luego atribuidas”, responde Luengo. “Las dudas sobre el sistema son razonables y en muchos casos están muy justificadas”.

Mentorizaciones y horas de formación

Los sondeados también piden tutorizaciones sistemáticas, continuas y organizadas, que ahora no se hacen, así como espacios para el desarrollo de sesiones formativas, como e Singapur, uno de los sistemas educativos más exitosos del mundo, donde los profesores tienen derecho a 100 horas de desarrollo profesional al año.

Lo que plantean los expertos de la Red por el Diálogo Educativo es un modelo efectivo de evaluación del profesorado, porque el que actualmente contempla la ley nunca se ha llegado a desarrollar. Este modelo estaría vinculado al desarrollo profesional. También proponen que la formación del profesorado se realice también en colegios e institutos; es decir, una parte del horario del profesorado estaría dedicado a formar a los que empiezan.

“Ha llegado el momento de tomar decisiones dentro de un modelo general de profesión y de profesionalidad docente que es necesario debatir y consensuar”, reclama Luengo. “Esperamos que llegue ese debate para poner sobre la mesa experiencias avanzadas sobre lo que se denomina el modelo de capacidad profesional docente ampliada. No es el momento de adoptar decisiones aisladas”.

OLGA R. SANMARTÍN

Fuente: EL MUNDO

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Temas: Categorías: España Mundo

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