Los 15 miembros del 'escuadrón de la muerte' saudí en el aeropuerto de Estamb
Los 15 miembros del ‘escuadrón de la muerte’ saudí en el aeropuerto de Estambul. AFP

Siete es un número que para la mayoría de nosotros tiene connotaciones positivas. Para Salah Mohamed Tubaiqi, uno de los quince integrantes del “escuadrón de la muerte” que, según medios turcos, se encargó de acabar con el articulista Yamal Khashoggi y tratar de ocultar las pruebas del crimen, la connotación es algo siniestra: de acuerdo con fuentes policiales citadas por la prensa, siete son los minutos que Tubaiqi tardó en descuartizar a Khashoggi dentro del consulado saudí; siete minutos son su especialidad forense.

Siete minutos es el tiempo que el funcionario saudí se jactaba de tardar en realizar una autopsia hace cuatro años, en un reportaje para el diario ‘Asharaq al Awsat’ sobre fallecimientos de peregrinos durante su trayecto en la Meca. Según el medio ‘Middle East Eye’, aquel artículo mencionaba una clínica móvil diseñada por el mismo Tubaiqi para usar en “casos de seguridad que requieran la intervención de un patologista para realizar una autopsia o examinar un cuerpo en el lugar del crimen”.

Hasta el momento, los medios de comunicación han atribuido a Tubaiqi los cargos de director forense del Departamento General de Pruebas Criminales de la Seguridad Pública saudí, así como una lista de cargos más, como responsable del consejo científico de Medicina Forense dentro de la Comisión Saudí de Especialidades de Salud, otro puesto cercano a la cúpula del reino del desierto. Nacido en 1971, todas las menciones dan a entender que el experto forense de la Universidad Naif Arab no era ajeno a la corte.

Tubaiqi aterrizó en Estambul en el primero de los dos aviones privados, fletados presuntamente por el entorno del príncipe heredero Mohamed bin Salman, el dos de octubre pasado. Cruzó el control de pasaportes a las 3:38 de la madrugada. Se registró para más de una noche en el hotel Mövenpick, cercano al consulado, y luego acudió a la sede diplomática. Dejó Turquía hacia las ocho y media de la noche del mismo día. Según aseguraron fuentes policiales turcas al ‘New York Times’, Tubaiqi llevaba una sierra.

Un equipo de inspectores turcos, con el soporte de agentes enviados por Riad, ha finalizado en las últimas horas sus pesquisas en la residencia del cónsul, a unos dos kilómetros del consulado, y en el consulado por segunda vez. Qué papel jugó exactamente Salah Tubaiqi en los últimos minutos de vida de Khashoggi lo deben determinar sus investigaciones. Por ahora, la mayor prueba en su contra, de acuerdo con el periódico turco progubernamental ‘Yeni Safak’, es una grabación en la que supuestamente se le oye hablar.

Según este rotativo, poco después de que Khashoggi entrase en la legación diplomática, a primera hora de la tarde, el articulista fue aprehendido, golpeado y trasladado a las dependencias del cónsul general. Allí, después de drogarle, le amputaron las falanges de las manos mientras seguía con vida. El relato de ‘Middle East Eye’ detalla cómo en la cita que tienen en manos los policías se escucha a Khashoggi gritar hasta que lo acaban sedando y decapitando.

Durante este proceso, Tubaiqi da muestras de una sangre fría propia de alguien ducho en la materia. “Cuando hago esta tarea oigo música. Vosotros deberíais hacer igual”, se oye decir a alguien que los investigadores identifican como el forense, dirigiéndose al resto de integrantes del grupo enviado con la misión expresa, según cree la Policía turca, de matar a Khashoggi. Riad primero negó toda implicación; ahora, según CNN, pretende reconocer la muerte accidental del columnista durante una tortura.

La cadena ‘Al Jazeera’ ha informado este jueves al mediodía, en base a fuentes policiales turcas, de que los investigadores han hallado huellas dactilares de Salah Tubaiqi durante sus inspecciones. Suponen una pieza más del complejo puzzle que tratan de componer los agentes mientras, fuera de Turquía, la presión diplomática se intensifica con la acumulación de voces alrededor de la monarquía wahabí y de sus aliados. Entre bambalinas permanece, aún, la figura de quien pudo aserrar la vida de Khashoggi.

LLUÍS MIQUEL HURTADO

Fuente: EL MUNDO

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Temas: Categorías: Mundo

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