Christine Lagarde, directora gerente del FMI WANG ZHAO AFP
Christine Lagarde, directora gerente del FMI WANG ZHAO AFP

El Fondo Monetario Internacional eleva la previsión de crecimiento de este año para España en cuatro décimas, desde el 2,4% que había calculado el pasado enero al 2,8% que estima ahora. La revisión coloca a la española entre las economías avanzadas más dinámicas del panorama mundial —con un pronóstico de alza del PIB superior al de Alemania o Francia—, después de unos meses de incertidumbre por la crisis política catalana, que no se ha desvanecido en el horizonte, pero sí ha dejado de sacudir la actividad en el corto plazo.

La revisión de cuatro décimas que consigue España es la mayor que el FMI otorga a una gran economía avanzada en sus previsiones de abril (a Alemania, Francia, Italia o Estados Unidos les mejora dos décimas y a Reino Unido, una). Sin embargo, pese a la mejor perspectiva, el FMI alerta de varios desequilibrios a los que se enfrenta España: el peso de la deuda pública, el freno de la inversión extranjera en ella y el endémico problema de la temporalidad en el empleo.

Las nuevas previsiones económicas se dieron a conocer este martes en el arranque las jornadas de primavera del FMI, que hace tiempo que no tiene a España como farolillo rojo, sino como una de las economías más pujantes de Europa. Los peros emergen cuando, en lugar de poner el foco en la revisión de los últimos tres meses, se observan las tendencias de futuro: el crecimiento se va frenando de forma muy notable, al pasar de una expansión del 3,1% en 2017, a una del 2,8% en 2018, hasta la del 2,2% en 2019. Y esta ralentización llegará cuando la enorme bolsa de paro no se ha reducido lo suficiente —la tasa de paro supera el 16%, el doble que en la media del euro—, la deuda pública se sitúa aún en el 98% del producto interior bruto (PIB) y los precios de la vivienda empiezan a evocar terribles recuerdos de la burbuja crediticia.

El FMI eleva el crecimiento de España al 2,8% para 2018 pero alerta de sus de

Algunas vulnerabilidades marca España quedan explícitamente recogidas en este informe de primavera del FMI. El Fondo alerta del elevado endeudamiento de las Administraciones públicas, un lastre que, combinado con las malas previsiones demográficas hacen necesaria una reducción del lastre. Este problema, que también afecta de forma considerable a Italia, se combina además en ambos países con otra tendencia preocupante, el menor peso de la inversión internacional en estos pasivos, la cual, según el informe puede caer hasta 20 puntos porcentuales con relación al PIB.

El FMI eleva el crecimiento de España al 2,8% para 2018 pero alerta de sus de

El mercado laboral, bajo la lupa

Aunque el mercado laboral sigue siendo el principal nubarrón de la economía española, independientemente del ciclo. Las previsiones de crecimiento del Fondo son más generosas que las del Gobierno español (su previsión del pasado octubre cifraba en avance de 2018 en el 2,3%), que la de la Comisión Europea (2,6%, calculado en febrero) o la media de consenso elaborada por la fundación de análisis económico Funcas, del 2,7%. Sin embargo, el organismo con sede en Washington aprovecha el informe para insistir en la dualidad del mercado de trabajo en España, lo que considera una excesiva protección del empleo fijo con relación a la desprotección del empleo temporal.

Otros organismos, como la Comisión Europea o el Banco de España han alertado también de la poca recuperación que han experimentado los salarios durante estos años posteriores a la crisis. Bruselas ha recalcado que ni siquiera en esos sectores en los que ha mejorado la productividad ha habido una alegría equivalente en los sueldos.

El Fondo no se refiere a este asunto. Hace unas semanas sí apuntó a otros problemas. Nacen menos personas y el flujo migratorio no tiene nada que ver con aquel previo a la Gran Recesión, así que el grupo de españoles en edad y capacidad de trabajar menguará ostensiblemente si no se altera el guion. Según unos cálculos del Fondo, basados en las previsiones demográficas de Naciones Unidas, la tasa de participación laboral (el equivalente a lo que en España se llama tasa de actividad) caerá al 50% en 2050, frente al 58% con que acabó el año pasado.

El Fondo otorga a España la mayor revisión al alza entre las grandes economías avanzadas pero advierte del elevado peso de la deuda pública y la dualidad del mercado laboral

Amanda Mars

Fuente: EL PAÍS

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