El ex primer ministro regional Barham Salih durante la votación en las parlam
El ex primer ministro regional Barham Salih durante la votación en las parlamentarias. REUTERS

Con 21 días de retraso, la región autónoma del Kurdistán iraquí ha anunciado a medianoche de este domingo los resultados definitivos de unos comicios parlamentarios que amenazan con agravar la trifulca que protagonizan las principales formaciones políticas. Sin sorpresas, el gobernante Partido Democrático del Kurdistán (PDK) ha obtenido la mayoría simple al asegurarse 45 de los 111 escaños del Hemiciclo.

Le sigue la Unión Patriótica del Kurdistán (PUK), que a lo largo de la historia ha alternado su papel de rival del PDK y socio de Gobierno. La histórica formación ha logrado 21 asientos y ha recuperado la segunda posición, arrebatada en los comicios de 2013 por Gorran (Cambio, en kurdo), un movimiento surgido para desafiar tres décadas de turnismo y la corrupción que han dominado la vida política de la región.

Gorran, que se ha dejado la mitad de sus diputados, ha conseguido una docena de escaños mientras que Nueva Generación -fundado por Shaswar Abdulwahid, un joven magnate de Suleimaniya, la segunda urbe del Kurdistán- ha irrumpido en el Parlamento con 8 diputados. Por su parte, los islamistas Komal y la coalición formada por la Unión Islámica y el Movimiento Islámico del Kurdistán ocuparán siete y cinco puestos respectivamente. El partido Comunista y el izquierdista Modern tendrán una sola representación.

Además, hay otros 11 escaños reservados a las minorías de la región. Cinco están destinados a turcomanos y cristianos y el restante recae en un armenio. Los comicios -que debilitan a la oposición y consolidan a los partidos históricos- registraron una participación exigua, que no superó el 57%. La comisión electoral ha necesitado tres semanas para anunciar los resultados tras recibir y examinar 1.045 denuncias de violaciones durante la jornada de votaciones.

Según el organismo, se ha anulado los resultados de 96 colegios electorales. Una decisión que eleva el número de votos rechazados a 119.000 aunque no existen grandes diferencias con los resultados parciales difundidos tras los comicios. En los días posteriores a la cita, se divulgaron imágenes de ataques armados contra centros de votación y destrucción de urnas. Varios partidos opositores han amenazado con boicotear la legislatura si se aprueban los resultados presentados este domingo añadiendo aún más incertidumbre a la coyuntura que atraviesa la región.

Las elecciones -previstas inicialmente para noviembre de 2017- han estado marcadas por el deterioro de la situación política y económica, alimentado por el fallido referéndum de independencia celebrado en septiembre de 2017 y la pérdida de influencia política de Erbil. Un mes después del plebiscito, una campaña del ejército iraquí obligó a las tropas kurdas a replegarse a las posiciones previas a la irrupción de la organización yihadista, perdiendo -entre otros dominios- los cotizados pozos petrolíferos de Kirkuk, cuyo control y su producción de 600.000 barriles de crudo al día habían cementado las utopías de Erbil.

En marzo, tras seis meses de bloqueo, los aeropuertos regionales recuperaron las conexiones internacionales. Pero el presupuesto o los ingresos del crudo son algunos asuntos aún sin resolver con un Gobierno central en funciones a la espera de que el primer ministro Adel Abdel Mahdi configure su nuevo Ejecutivo.

En una región en la que dos familias -los Barzani del PDK y los Talabani del PUK- se reparten negocios y poder político y en la que el partidismo divide las fuerzas de seguridad, el clima de los comicios quedó enrarecido por la pugna de los dos principales partidos para colocar a uno de los suyos al frente de la simbólica presidencia de Irak, reservada a un kurdo desde el ocaso de Sadam Husein.

A principios de octubre Barham Salih, ex primer ministro regional y candidato del PUK, fue ungido jefe del Estado en el Parlamento iraquí entre críticas y condenas de la formación rival. PDK y PUK libraron una guerra civil en la década de 1990 pero, desde la invasión estadounidense de Irak en 2003, han compartido el poder. En un contexto de desencanto popular e indignación, el Gobierno regional del Kurdistán ha instado a sus ciudadanos a no lanzar disparos al aire a modo de celebración.

FRANCISCO CARRIÓN

Fuente: EL MUNDO

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Temas: Categorías: Mundo

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