El maquinista del tren Alvia siniestrado en Santiago, Francisco José
El maquinista del tren Alvia siniestrado en Santiago, Francisco José Garzón Amo, junto a su abogado Manuel Prieto en la comisión del Congreso Juan Carlos HidalgoEFE

Francisco José Garzón Amo, maquinista que el 24 de julio de 2013 conducía el tren Alvia que descarriló a las afueras de Santiago de Compostela, dejando 80 muertos y 144 heridos, ha roto su silencio y, en su primera comparecencia en público desde el grave accidente ferroviario, ha querido empezar dirigiéndose a las víctimas y sus familiares, a quienes “una vez más les pido perdón”.

Garzón Amo compareció este miércoles en la comisión de investigación activada esta semana en el Congreso de los Diputados sobre el accidente en con un discurso en el que, sin negar que ese día se despistó al recibir una llamada del interventor del tren en su móvil corporativo y descarriló a 179 kilómetros por hora en un tramo limitado a 80, quiso aclarar que ese exceso de velocidad no fue la única causa del accidente, sino que existían medidas de seguridad que podían haberse adoptado para evitar su lamentable fallo humano.

La seguridad del ferrocarril, insistió, “no puede estar basada exclusivamente en la actuación de humanos”, y los profesionales no pueden trabajar “arriesgando su vida y la de sus viajeros”, máxime cuando existe tecnología que podría ayudar a mitigar ese peligro.

Al respecto, insistió en que la tecnología existente “permite controlar esos riesgos y evitar accidentes de este tipo” y llamó la atención sobre el hecho de que “unas simples medidas tomadas después del accidente”, en concreto, la instalación de tres señales de chapas y tres balizas (dos del sistema de control continuo de la velocidad ERTMS y una de Anuncio de Señales y Frenado Automático- ASFA) “habrían evitado ese accidente, de haberse instalado antes de la puesta en servicio de la línea”.

Garzón Amo mostró su deseo de que tanto esta comisión parlamentaria como la investigación judicial que se sigue en Santiago de Compostela -y en la que está investigado junto a otros seis cargos y técnico de Adif, Renfe e Ineco por 80 delitos de homicidio por imprudencia grave profesional- permitan determinar las causas “mediatas, inmediatas y subyacentes” del accidente, pues “las victimas lo merecen, la seguridad del ferrocarril también.

Ante los miembros de la comisión de investigación quiso aclarar que er un accidente “anunciado”, en una línea en la que el juzgado ha determinado que no se realizaron los correspondientes análisis y evaluación de riesgos de todos los elementos ferroviarios y que, además, estaba “carente de toda medida de seguridad que controlara que los trenes no superen la velocidad determinada en cada tramo, y sobre todo en la curva”.

Obligado a responder al móvil

En esa curva se debía pasar de 200 kilómetros por hora (circulando con ASFA) a 80 “sin ni siquiera una señal de limitación de velocidad, sólo la memoria de los maquinistas”. Él no tuvo esa memoria y, justo en ese momento estaba hablando por teléfono con el interventor, Antonio Martín Marugán, también citado en la comisión, pero quiso insistir en que fue una llamada desde su teléfono corporativo a mi teléfono corporativo y “estaba obligado a responder”.

“Estamos hablando de una pérdida de consciencia situacional, no voluntaria, causada por una de las variadas tareas profesionales propias de un maquinista y a las que debe atender mientras desarrolla su trabajo”, insistió. Y añadió que en la cabina de conducción llevan dos teléfonos de consola y uno móvil que les entrega la empresa y “toda llamada a cualquiera de los tres teléfonos debemos atenderla”.

Al respecto, insistió en que tanto puede provocar “una pérdida de consciencia situacional” que la llamada sea al móvil como a cualquiera de los de consola y recordó que a los maquinistas no se les forma para atender esas llamadas, ni existe un análisis y evaluación de riesgos de las mismas.

Riesgos ya avisados

Garzón Amo pidió que los diputados escuchasen la llamada que hizo el día del accidente justo después de descarrilar, mientras estaba atrapado en la cabina y herido. A pesar de que le negaron la petición de que de escuchase ese audio, hizo referencia a su contenido. Ente otras cuestiones, decía, en comunicación con el centro de Atocha: “Es que esto yo ya lo dije al de seguridad, que eso era peligroso, que un día nos íbamos a despistar y nos lo íbamos a tragar”.

Como aclaró ya en sede judicial, este miércoles insistió en el Congreso en que el jefe de maquinistas de Ourense ya había advertido de ese riesgo a través de un correo electrónico enviado el 26 de diciembre de 2011, 15 días después de la inauguración de la línea. Alertaba de un problema técnico que ADIF corrigió en pocas semanas y de la peligrosidad de la curva, pero sobre ese particular nadie actuó a pesar de que el maquinista mantiene que el aviso llegó a Renfe y está seguro que también a Adif.

Garzón Amo tuvo un recuerdo para todas las víctimas y sus familiares, les mostró su “solidaridad fraternal” y les agradeció “profundamente la actitud y comprensión” que demuestran cada día hacia su persona. En contra de la postura pública que mantuvo desde el principio el Gobierno de culparle como único responsable del accidente, los afectados, en especial la plataforma Víctimas Alvia 04155, han mantenido que lo ocurrido en Angrois tuvo más causas y responsables políticos y penales.

NATALIA PUGA

Fuente: EL MUNDO

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