El vicesecretario de Comunicación del PP, Pablo Casado, en la
El vicesecretario de Comunicación del PP, Pablo Casado, en la comparecencia en Génova BallesterosEFE

La confusión interna y el temor a las venganzas políticas y personales regresó este miércoles al PP tras la información de este diario de que Pablo Casado aprobó media carrera de Derecho en un solo curso y el reconocimiento de algunos profesores de que recibieron presiones para aprobarlo. El propio vicesecretario de Comunicación, que niega tajantemente cualquier “ayuda” en su licenciatura, vinculó lo que considera una “campaña de calumnias” contra él a sus posibilidades de ser el candidato del PP a la Alcaldía de Madrid o a la Comunidad, tras la dimisión de Cristina Cifuentes. Otros portavoces del PP apuntaron este miércoles a esta tesis, pero en ningún caso se atribuyó el asunto a los partidos de la oposición.

Nadie en el PP admitió de manera explícita la teoría del fuego amigo, aunque la versión de que Casado pueda estar siendo objeto de una revancha sobrevolaba en el partido. De hecho todos los problemas del dirigente comenzaron desde que eldiario.es publicó las irregularidades del máster de Cifuentes, que acabaron con su renuncia a la Presidencia. Entonces, su nombre circulaba en medios políticos, académicos y periodísticos y El País llegó a publicar las dudas existentes sobre su curso de posgrado. Casado defendió su honorabilidad y la documentación que aportó dejó en evidencia la falta de solidez de las explicaciones de la ex presidenta madrileña.

Ahora el vicesecretario de Comunicación está de nuevo en el disparadero y, junto a él, la antigua lideresa del PP de Madrid, Esperanza Aguirre, quien, según el ex director del Centro de Estudios Cardenal Cisneros, adscrito a la Universidad Complutense, y donde Casado terminó la carrera, “llamaba” para que “cuidaran” de Casado y pudiera concluir cuanto antes sus estudios. La implicación de Aguirre en este asunto, que ella desmiente, supone el regreso a escena de una de las protagonistas de las cruentas guerras vividas en el PP de Madrid, en las que la salida de Cifuentes ha sido uno de los últimos episodios.

Casado, según la sensación que existe en el partido, sería la última víctima de esta espiral de venganzas personales y políticas. Este miércoles, él actuó de la misma manera que lo hizo cuando se cuestionó su máster. Lejos de esconderse protagonizó entrevistas en varios medios en las que defendió que no existe “ninguna irregularidad” en su expediente. Este periódico ya mantuvo el lunes con él una reunión para conocer su versión de los hechos.

El dirigente popular sostuvo que se está “machacando” su “prestigio profesional” en un “pimpampún” que es “puro escarnio” y lo relacionó con su presencia “en las quinielas” como posible número uno en las listas. “Probablemente, algunas de las cosas que están pasando han surgido sólo desde que estoy en las quinielas”. En su opinión, su caso es “habitual”, mantuvo, porque con los planes de estudios antiguos muchos alumnos simultaneaban dos carreras llegando a tener más de 10 asignaturas por curso, y “perfectamente posible” porque parte de las asignaturas estaban ya en tercera convocatoria y las llevaba preparando “tres años”.

Pablo Casado contó este miércoles con el respaldo inquebrantable de sus compañeros de la dirección del PP. El vicesecretario de Política Social y Sectorial, Javier Maroto, destacó que “ha dado la cara” y que “cuenta con el apoyo de Génova“. “Es una de las personas más honradas que conozco”, señaló. Otros dirigentes salieron también en su auxilio.

En estos momentos, en la cúpula popular no existe la sensación de que todos estos asuntos lo puedan invalidar como virtual candidato. La oposición no desaprovechó la ocasión para sembrar dudas. Pedro Sánchez señaló que es “muy extraño” que aprobara media carrera en un curso. Y desde Ciudadanos se apuntó que “hay corrupción del bipartidismo en la Universidad”.

MARISOL HERNÁNDEZ

Fuente: EL MUNDO

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