Sede del Tribunal Constitucional, en Madrid.
Sede del Tribunal Constitucional, en Madrid. OLMO CALVO

El Tribunal Constitucional ha delimitado, en una sentencia conocida hoy, la capacidad de veto del Gobierno a las iniciativas presentadas por la oposición y ha avalado que la Mesa del Congreso pueda rechazar la oposición del Ejecutivo.

Por unanimidad, el pleno del Constitucional ha desestimado el conflicto de atribuciones presentado por el Gobierno a la decisión de la Mesa de tramitar una propuesta socialista para paralizar la tramitación de la LOMCE, en contra del criterio del Ejecutivo. Moncloa se acogió a la prerrogativa constitucional que permite al Gobierno paralizar las iniciativas legislativas que suponen un cambio en los presupuestos. Según el artículo 134 de la Constitución “toda proposición o enmienda que suponga aumento de los créditos o disminución de los ingresos presupuestarios requerirá la conformidad del Gobierno para su tramitación”.

Pero, según el TC, esa capacidad de veto “tiene límites” porque, mantiene sólo puede afectar a medidas que afecten “directamente” sobre las cuentas públicas, de forma “real y efectiva” y en el ejercicio actual no en futuros. En ese sentido echa por tierra parte de la argumentación del Ejecutivo. “No constató de que manera habrían resultado afectados los presupuestos en vigor sino que aportó cantidades globales referidas a un periodo de 6 años”.

El Constitucional sostiene que si el Gobierno no cumple con los requisitos exigidos, la Mesa del Congreso puede “rechazar la falta de conformidad del Ejecutivo”, que fue lo que sucedió con la LOMCE. En el ejercicio de su función de control, señala el TC, “debe constatar que la iniciativa vetada por el Gobierno afecta de forma real y efectiva a los presupuestos”.

MARISOL HERNÁNDEZ, LUIS ÁNGEL SANZ

Fuente: EL MUNDO

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