Trump en la OTAN: “Putin ha sido muy amable conmigo pero es un competidor”

Tras sembrar el caos y dejar mal cuerpo a sus aliados, el presidente de Estados Unidos ha protagonizado en Bruselas una de las ruedas de prensa más increíbles jamás vistas en la ciudad. Un espectáculo en mayúsculas, con decenas de preguntas, chistes, autoparodias y un repaso, de inicio a fin, a su particular cosmovisión de las relaciones internacionales.

El intercambio, lleno de partes delirantes y de mentiras flagrantes, mostró al Trump más simpático y feliz. Muy contento tras haber logrado lo que quería: desestabilizar a los que sus predecesores definían como socios y él ve como competidores, dando rienda suelta a su locuacidad.

Si uno hiciera caso a sus palabras, pensaría que todo el mundo en la sala estaba encantado con él, con su liderazgo y con la reunión, lo que es manifiestamente falso. Afirmó que habrá una “tremenda inversión de dinero” y que los países “gastarán en Defensa hasta niveles nunca vistos”, y que se ha comprometido mucho más dinero que antes. Que los niveles de gasto militar subirán es cierto, está comprometido desde 2014. Pero no hubo un dinero adicional, no hubo nuevos compromisos ni nadie comprometió un euro extra.

También mintió descaradamente al afirmar ante las cámaras que EEUU aporta “el 90% del coste de la OTAN” (cuando en realidad los países europeos aportan el 75% del coste de mantenimiento la organización) o lo que según varias fuentes dijo dentro de la sala, cuando lamentó que la nueva sede de la Alianza Atlántica fuera “un lujo innecesario” y que su país hubiera tenido que sufragar el 70% de lo (mucho) que costó. Incluso exageró al insistir en que Washington dedica el 4,2% a Defensa, cuando sabe que la contabilidad OTAN, que tiene unos criterios muy claros de qué computa y qué no, dice que es un 3,5%.

Rusia

Una de las preocupaciones más evidentes de la OTAN y de la UE es qué puede salir del encuentro del lunes en Helsinki entre el norteamericano y Vladimir Putin. Sin embargo, el comandante en jefe aseguró que no había notado nada. Al revés. “Todo lo contrario, me han dado las gracias por ir a ver a Putin y me dieron sus mejores deseos. Verse con gente está bien. Putin es un competidor. No es mi enemigo. ¿Un amigo? No le conozco tanto, pero cuando nos hemos visto, sólo un par de veces, ha ido bien. Con suerte algún día lo será”, afirmó

Crimea

Hay dos elementos concretos que estos días se repetían una y otra vez en los corrillos. En Bruselas no estaban sólo los jefes de Estado y de Gobierno, sino los ministros de Exteriores y de Defensa de los 29, así como los georgianos o ucranianos. Uno de los temores es que Trump, como gesto de buena voluntad, pudiera ofrecer al Kremlin algo como retirar tropas del Báltico o por lo menos no hacer más ejercicios en la zona. El segundo, aún peor, que EEUU acepte unilateralmente la anexión ilegal de Crimea.

“Obama dejó que pasara, fue durante su vigilancia, no la mía. El hecho es que han hecho puentes, abierto uno muy grande. Hay un puerto de submarinos, miles de millones se han invertido. Eso fue con Obama, yo no hubiera dejado que pasará. Él sí. ¿Qué pasará ahora? No lo sé, no estoy contento con Crimea“, se ha limitado a decir respecto a la península. Sobre el Báltico, la réplica fue más evasiva: “Quizás hablaremos de ejercicios en la zona… hablaremos de muchas cosas”, zanjó sin mojarse.

Irán

El régimen de Teherán es uno de los temas que menos gustan a Trump. Si durante sus explicaciones mantuvo un tono muy positivo y alegre, al tocar la cuestión iraní el ceño se frunció enseguida. “Sé que están teniendo muchos problemas y su economía está colapsado, pero les voy a decir algo: en algún momento me van a llamar y me dirán, ‘hagamos un trato. Están empezando a sentir el dolor. Ahora nos tratan con mucho más respeto que antes”. No es ningún secreto que la UE, Alemania, Reino Unido o Francia, se oponían claramente a la decisión de la retirada del acuerdo nuclear. Y que siguen pensando que es un error que puede salir muy caro.

Europa y la inmigración

En una de sus intervenciones, Trump ha mezclado las elecciones de EEUU en Wisconsin, el Brexit y la política italiana. Su teoría es que la emigración ha sido factor determinante en los tres casos, Es lo que le valió ser elegido y lo que, según su visión, le pasó a Giuseppi (sic) Conte. No sólo se equivocó con el nombre, sino con el hecho de que el italiano no se presentó ni por tango ganó nada. “Conte ganó por la inmigración, como yo. Y el Brexit también fue así. La UE debe prestar atención, la inmigración está tomando en control de Europa”.

PABLO R. SUANZES

Fuente: EL MUNDO

Share

Video Destacados

Ad will display in 09 seconds