El Presidente exige “racionalidad” a los senadores opositores que discuten una ley que anula los aumentos de las tarifas de los servicios públicos

El presidente Mauricio Macri habla a sus ministros y colaboradores durante un...
El presidente Mauricio Macri habla a sus ministros y colaboradores durante una reunión del gabinete ampliado, el 24 de mayo pasado. Presidencia

Mauricio Macri tiene un problema grave con el déficit fiscal. En medio de las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional por un rescate financiero, el Presidente de Argentina se comprometió a rebajar este año de 3,2% a 2,7% del PIB el desajuste en las cuentas. No tiene mucho margen político para recortes sensibles. Por eso todos sus esfuerzos están puestos en reducir los subsidios a los servicios públicos que heredó del kirchnerismo y desde 2016 multiplicó por cinco las tarifas a hogares y empresas. Pero el peronismo, atento al malestar social que producen semejantes medidas, se apresta a aprobar el miércoles en el Senado una ley que anula esos aumentos. Macri dijo que vetará la norma, a la que acusa de demagógica. Pero antes intentará que no se apruebe. Las negociaciones en el Senado no van bien y hoy Macri apeló a un último recurso. En un mensaje grabado disparó sin vueltas contra Cristina Fernández de Kirchner, a quien el Presidente vincula a los males que hoy aquejan a Argentina. “Le pido a los senadores que demuestren que existe un peronismo confiable, que no se deja conducir por las locuras que impulsa Cristina Kirchner”, dijo, con un inusual tono de beligerancia verbal.

Los subsidios a la energía y el transporte estuvieron en la base de la política económica del kirchnerismo, concentrada en contener la inflación. Los argentinos vieron durante años cómo subían los precios mientras sus facturas de gas, electricidad y agua permanecían prácticamente congeladas. La estrategia tuvo un impacto enorme sobre el déficit fiscal, hasta representar en 2016 el 3,6% del PIB. Macri se propuso recudir este porcentaje con subidas generalizadas en las tarifas y el transporte. Según el índice de precios que elabora la Ciudad de Buenos Aires, recogidos por el sitio chequeado.com, entre 2015 y 2017 la electricidad aumentó 562%, el agua 338% y el gas 223%, contra una subida promedio de salarios del 72%. El boleto de bus en Buenos Aires, en tanto, pasó de 3,25 pesos en abril de 2016 (0,21 dólares al cambio de entonces) a 9 pesos en 2018 (0,36 dólares al cambio actual).

Según un cálculo de JP Morgan, Macri logrará reducir este año el impacto de los subsidios hasta el 1,9% del PIB. El costo político será, sin embargo, difícil de asumir. El peronismo tomó nota del problema y, tras meses de tregua legislativa, se unió tras un proyecto de ley que retrotrae las subidas de las tarifas al mes de noviembre y vincula las futuras a los salarios. La ley obtuvo media sanción en Diputados por 133 votos a favor y 94 en contra y ahora se encuentra a las puertas del Senado, donde el peronismo kirchnerista y no kirchnerista, en un consenso sin precedentes, tiene los 40 votos que necesita. Aunque nació casi como una chicana política del peronismo, la norma se transformó en un verdadero dolor de cabeza para Macri.

En el Senado están representadas las 24 provincias argentinas, a razón de tres senadores por cada una de ellas. Es allí donde despliegan su poder los gobernadores. El Gobierno desplegó  todas sus armas políticas para convencerlos de que es una mala ida que sus senadores apoyen la ley. Pero el peronismo, dividido como está, decidió enviar un mensaje político a Macri, con la intención de que pague el costo político de un veto. Así se explica el mensaje que hoy grabó Macri, a dos cámaras y acompañado por su ministro de Producción, Francisco Cabrera. En un discurso casi recitado, primero pidió a los argentinos que cambien los focos de sus casas por tecnología led para ahorrar electricidad. Luego cargó de lleno contra la ley.

“Las leyes mágicas para bajar las tarifas suenan bien, ¿pero qué pasa con el agujero fiscal que dejarían? No tenemos ese dinero y hace más de 70 años que el Estado gasta más de lo que produce”, dijo Macri. Y enseguida habló con una inédita crudeza directamente al peronismo. “No voten una ley inconstitucional. Demuestren que hay un peronismo responsable que no se deja conducir por las locuras de Cristina Fernández de Kirchner. Apelo a la responsabilidad de los senadores peronistas, confío en que van a actuar de manera racional”, dijo con la mirada fija en la cámara. El formato fue el de una cadena nacional no obligatoria: los canales de aire no cortaron sus transmisiones, pero el mensaje salió en directo por los cinco canales de noticias que se ven por la televisión de pago.

Macri devolvió así, una vez más, a la primera línea de la política a Cristina Kirchner. La expresidenta llevaba semanas de estudiado silencio, incluso en medio del inició de negociaciones con el Fondo. El kirchnerismo entendió entonces que era mejor esperar a que madurasen los acontecimientos, conscientes de que la imagen de Macri crece ante la opinión pública cada vez que Kirchner lo critica. Esta vez, sin embargo, la expresidenta dejó un mensaje en Twitter, aunque sin tomarse demasiado en serio las palabras del Presidente. “Tratar de loca a una mujer. Típico de un machirulo”, escribió. Si bien no existe en el diccionario, “machirulo” es una forma despectiva de referirse a un machista.

El mensaje contra Kirchner fue una jugada arriesgada de Macri, mientras continúan las negociaciones políticas para bloquear en el Senado el proyecto de reducción de tarifas. La pulseada de fondo es con el peronismo, que desde la corrida bancaria que el 9 de mayo llevó a Argentina a acudir al Fondo, un organismo que trae recuerdos de las peores crisis económicas, vio una ventana abierta al poder en las presidenciales de 2019.

Federico Rivas Molina

Fuente: EL PAÍS

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