La presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, en una rueda de
La presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, en una rueda de prensa. E. M.

El grupo del PSOE en la Asamblea de Madrid está ultimando los detalles de la «propuesta programática» que va a enviar esta semana a Podemos y a Ciudadanos para tratar de asegurarse su apoyo en la moción de censura contra la presidenta regional, Cristina Cifuentes. En ella se incluirán sólo iniciativas que han sido aprobadas en lo que va de legislatura al menos por los tres partidos de la oposición en el hemiciclo de Vallecas, y en algunos casos incluso por el PP también, pero que aún no se han puesto en marcha, tal y como precisan en el equipo de Ángel Gabilondo, el candidato socialista para dirigir este Gobierno alternativo.

Con este acuerdo de mínimos se quiere garantizar que la formación naranja «no tenga excusas» para ponerse de perfil llegado el caso, ya que aritméticamente es necesaria para que el relevo de la dirigente popular pudiera ser efectivo. La que en principio no podrá reparos para dar su voto afirmativo será la bancada morada, que está dispuesta a «no trazar líneas rojas» en esta negociación.

Así al menos lo confirman fuentes de Podemos en el Parlamento madrileño con el argumento de que «la prioridad es desalojar al PP de las instituciones». No obstante recuerdan que tienen dos objetivos «básicos», que son «la paralización y reversión en la medida de lo posible de la privatización encubierta de la sanidad pública» y la elaboración de un proyecto alternativo para la modificación de la Ley del Suelo de la Comunidad al que actualmente en tramitación, un aspecto en el que coincide con el PSOE.

A medida que pasan los días y Cifuentes sigue en la Puerta del Sol -sede del Ejecutivo autonómico- sin dimitir, Ciudadanos se encuentra en la incómoda tesitura de tener que hablar de la posible moción de censura como del caso en el que «no quedara más remedio». Su portavoz en Madrid, Ignacio Aguado, ya ha adelantado que, en todo caso, sólo apoyarían «un Gobierno técnico» y «fiscalizado» por su formación y sin presencia de los de Pablo Iglesias.

Pero en el grupo naranja ni siquiera han accedido a poner fecha a una reunión con el PSOE para «una primera toma de contacto» sobre este asunto como la que ya ha mantenido con Podemos. Lo único seguro en este cúmulo de futuribles encadenados es que el 7 de mayo es la fecha límite para convocar elPleno de la Asamblea en el que se podría dirimir el futuro de la presidenta del PP si no hay otros movimientos antes.

MARTA BELVER

Fuente: EL MUNDO

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